Después de más de dos años de
investigación, en el sumario del 11-M no constan los
elementos que se encontraron en los focos de los
atentados y que deberían servir para determinar qué
explosivo pudo utilizarse. Los informes remitidos al
juez Del Olmo sólo hacen referencia a «componentes de
dinamita», sin ponerle nombre a esos componentes. Por el
contrario, el propio sumario revela que los demás
análisis de los explosivos relacionados con el 11-M sí
han llegado a determinar en todos los casos qué
elementos se habían encontrado. La minuciosidad de los
análisis lleva a detectar sustancias en las paredes del
zulo de Morata en el que se guardaron los explosivos y
en la alfombrilla del maletero del Skoda Fabia
supuestamente empleado por los terroristas.
MADRID.- Como otros
muchos agentes, los miembros de los Tedax tuvieron que
sobreponerse al impacto del dolor, al golpe de la
tragedia, para llevar a cabo su trabajo aquel 11 de
Marzo de imborrable recuerdo.
Lo primero que hicieron fue escudriñar en trenes y
andenes para ver si había más mochilas bomba. Sobre las
7.40 horas ya habían hecho explosión 10 bombas
mortalmente distribuidas en cuatro trenes de cercanías
que se dirigían a Madrid.
Sobre las 8.30 horas, los Tedax localizaron un
artefacto sin explotar en la estación de Atocha.
Protegido con su traje especial fabricado con kevlar, un
agente de la Unidad Central de Desactivación de
Explosivos le aplicó a la bolsa una carga de
hiperpotencia (una especie de disparo de enorme presión
con agua que sirve para desbaratar los explosivos). Sin
embargo, la bomba explotó por simpatía y apenas quedaron
restos.
Poco después saltó la alarma en la estación de la
calle de Téllez.Parecía que se había localizado una
bolsa que podía contener otro explosivo. Fue el tedax
llamado Pedro (quien después desactivaría la bomba
encontrada en la comisaría de Puente de Vallecas) el que
se encargó de mirar dentro de los vagones de aquel tren
hasta que localizó la bolsa sospechosa. Afortunadamente,
lo que se creía que podía tratarse de un artefacto no
era más que una tartera que contenía guisantes con
jamón.
Después, sobre las 9.30 horas, el agente de la
Policía Municipal Jacobo Barrero encontró otra mochila
bomba en la estación de El Pozo. Los Tedax volvieron a
aplicar el mismo sistema que el empleado en la estación
de Atocha con el mismo resultado: la bomba explotó por
simpatía provocando un cráter en el suelo de más de un
metro de diámetro.
Por tanto, a primera hora de la mañana del 11 de
marzo, la prioridad de los Tedax era evitar que nuevas
explosiones provocaran más víctimas, cuyo número iba
aumentando vertiginosamente a medida que pasaban los
minutos.
Con sumo cuidado se miraron todas las bolsas
sospechosas. Una vez hecho esto, se fueron amontonando
en los andenes de las estaciones y la Policía se encargó
de su custodia.
Cuando ya se habían asegurado de que no había peligro
de nuevas explosiones y el juez había ordenado el
levantamiento de los cadáveres, fue cuando los Tedax
entraron en la -por así decirlo- segunda fase de su
trabajo: detectar restos del explosivo que había
provocado la masacre para determinar su composición y,
por tanto, su tipo.
Con paciencia, con meticulosidad, los Tedax fueron
recogiendo objetos, partículas de los focos donde se
habían producido las explosiones. Sobre las 12.30 horas,
dichas muestras, según confesó en su comparecencia ante
el Congreso de los Diputados el comisario jefe de los
Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, se remitieron al
laboratorio del Grupo de Investigación de Explosivos de
la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NBQ
para su análisis.
Según Sánchez Manzano, sobre las 14.00 horas de ese
mismo día ya se tenían los primeros resultados sobre el
explosivo encontrado en los focos de los trenes.
A partir de ese momento es donde comienzan a
complicarse las cosas.
Hay que tener en cuenta que, aunque la Renault Kangoo
aparcada en las cercanías de la estación de Alcalá de
Henares había sido hallada horas antes, no fue
desplazada para su inspección hasta la sede de la
Comisaría General de Información en Canillas hasta las
15.30 horas.
Por lo tanto, a las 14.00 horas del 11-M, la única
pista sobre el explosivo utilizado por los terroristas
provenía de los análisis que el laboratorio de los Tedax
hizo de los restos encontrados en los focos de las
explosiones.
Según dijo el propio Sánchez Manzano en su
comparecencia parlamentaria, en los focos lo «único que
se pudo encontrar fue nitroglicerina».Luego añadió que
dicho elemento es un «componente común de todas las
dinamitas», lo cual, como le han recordado todos los
sindicatos policiales, no es cierto. Sin embargo, ese
dato era muy relevante porque la nitroglicerina es uno
de los componentes de la dinamita conocida como Titadyn
30, usada habitualmente por ETA tras su robo masivo en
un polvorín de Plevin (Francia).
El conocimiento de ese dato coincidió con lo relatado
también en su comparecencia parlamentaria por el
subdirector operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado,
quien reveló que, sobre las 14.00 horas, el comisario de
Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, le dijo por
teléfono que el explosivo que había causado la masacre,
según los Tedax, era «Titadyn con cordón detonante».
Si, en efecto, se habían encontrado restos de
nitroglicerina, era lógico pensar que el explosivo fuera
el Titadyn que ETA había utilizado ya en decenas de
atentados con coche bomba. Pero sigamos con el relato de
los hechos.
A las 15.00 horas, el Gobierno de José María Aznar no
sólo tenía sobre la mesa ese dato, aparentemente
indiscutible, del tipo de explosivo utilizado, sino un
informe confidencial del Centro Nacional de Inteligencia
(CNI) que apuntaba a la autoría de ETA con «casi toda
seguridad».
Una vez que la furgoneta se inspeccionó en Canillas
(labor que llevaron a cabo los Tedax y agentes de la
Policía Científica), se detectaron tres elementos
importantes: una cinta coránica y una bolsa de basura
bajo el asiento del copiloto que contenía detonadores y
un trozo de papel parafinado que podía pertenecer a un
cartucho de dinamita.
Tras recoger dichos elementos los agentes de los
Tedax, el Servicio Central de Explosivos remitió al
Laboratorio Químico Toxicológico del Servicio de
Análisis Científicos de la Policía Científica tres
muestras para su análisis. Obsérvese algo, cuando menos,
curioso: mientras los análisis sobre los focos de las
explosiones los hizo el laboratorio de los Tedax, el de
los supuestos restos de la Kangoo los llevó a cabo el
laboratorio de la Policía Científica.
Pues bien, los Tedax remitieron a dicho laboratorio
tres muestras: una perteneciente a los restos de uno de
los focos (donde, curiosamente, no se habían hallado
restos de dinamita); otra conteniendo dos gramos de
restos hallados en el papel parafinado de la Kangoo, y
una última, conteniendo tres gramos de una supuesta
muestra patrón de Goma 2 ECO.
Es decir, que, en lugar de remitir las muestras de lo
que presuntamente se encontró en el papel parafinado, en
la tarde del día 11 de marzo, cuando el Gobierno estaba
convencido de que los terroristas habían utilizado
Titadyn, los Tedax enviaron una muestra patrón de otro
explosivo, Goma 2 ECO, para contrastarla con los restos
de explosivo encontrados en la Renault Kangoo.
Aunque enviar una muestra patrón resulta ya de por sí
bastante extraño, de hacerlo, lo lógico era que se
hubiese enviado una muestra de Titadyn, que era lo que
en teoría se pensaba hasta entonces que había explotado
en los trenes.
El laboratorio de la Policía Científica trabajó con
celeridad y, sobre las 18.00 horas de esa misma tarde,
ya tenía los resultados de las muestras que le habían
remitido desde los Tedax: si bien en la primera de ellas
no se halló nada relevante, en las muestras 2 y 3 (la
que se correspondían con los restos de la Kangoo y con
la muestra patrón de Goma 2 ECO) se encontró:
nitrocelulosa, nitrogricol, nitrato amónico, ftalato de
dibutilo y metenamina.
Es de destacar que, en ese primer análisis del día 11
de marzo no se menciona que dichos componentes
correspondan a ningún tipo de explosivo concreto.
Sencillamente se enumeran los elementos que determinó el
análisis en el laboratorio.
A esa hora, parecía claro que la intención del jefe
de los Tedax era demostrar que el explosivo utilizado no
era Titadyn, sino Goma 2 ECO, lo cual era fundamental
para determinar la autoría del atentado y, por tanto,
para condicionar el resultado electoral de los comicios
que se celebraban el día 14 de marzo.
Al día siguiente (es decir, el 12 de marzo de 2004),
el laboratorio de la Policía Científica emitió otros dos
nuevos informes. Uno, ampliatorio al ya reseñado sobre
los restos de la Kangoo y la muestra patrón, cuya única
novedad es que incluye los elementos encontrados en los
restos de uno de los focos: sulfato amónico y fosfato
amónico (que no son componentes de ningún tipo de
explosivo: hay que recordar que, para dicho análisis,
los Tedax le remitieron a la Policía Científica justo
los de un foco en el que no se halló dinamita).
El otro informe es el que se realizó con 10 gramos
del explosivo que se encontró en la bolsa de la
comisaría de Puente de Vallecas (es decir la bolsa bomba
que desactivó el tedax Pedro sobre las 4.00 horas del 12
de marzo).
En ese análisis, los peritos de la Policía Científica
señalan que en dicha muestra han detectado la presencia
de los siguientes elementos: nitrocelulosa, nitrogricol,
nitrato amónico, ftalato de dibutilo y carbonato
cálcico.
Y añaden: «Se puede afirmar que la muestra analizada
en el presente informe es de las mismas características
que las muestras 2 y 3 del informe pericial 173-Q1-04,
excepto en lo que concierne a la metenamina».
Es decir, la Policía Científica le comunica el día 12
de marzo al Servicio Central de Desactivación de
Explosivos (es decir, a Sánchez Manzano) que en la
muestra de Vallecas no se ha encontrado metenamina. Es
de resaltar que la Policía Científica, en sus informes,
no identifica el tipo de explosivo, sino sólo sus
componentes.
A tener en cuenta: todavía no se conocía el informe
al que hizo referencia Sánchez Manzano en su
comparecencia parlamentaria y que, según sus propias
palabras, se elaboró a las 14.00 horas del día 11 de
marzo (y en el que, también según sus palabras, se
detectó la presencia de nitroglicerina).
En realidad, no existe ninguna evidencia documental
del informe sobre los focos hasta el 26 de abril de
2004. La misma se incluye como «Anexo Número 1» (firmado
por Sánchez Manzano) a un informe pericial con carácter
secreto que se remitió a la Comisaría General de
Seguridad Ciudadana por parte de la Unidad Central de
Desactivación de Explosivos y que el día 27 fue puesto a
disposición del juez.Según se recoge en dicho Anexo
Número 1, los Tedax detectaron «componentes de dinamita»
en ocho de los 10 focos analizados y en otros dos
correspondientes a los artefactos desactivados en las
estaciones de Atocha y de El Pozo. Es decir, que existen
10 muestras en total donde el laboratorio de los Tedax
afirma que hay «restos de dinamita», pero en ninguno de
ellos determina sus componentes, como se hizo en el
resto de los informes.
Cromatografía
Ese hecho resulta inaudito. Sobre todo teniendo
en cuenta que una de las pruebas que se practicaron en
el laboratorio fue la conocida como Cromatografía de
Capa Fina. Dicho ensayo, que no es de gran complejidad
técnica, se hace precisamente para separar los elementos
de una sustancia compleja.
Como se ha relatado, en los informes de la Policía
Científica se habla siempre de los elementos
encontrados, nunca del tipo de explosivo.
La anomalía del informe que se adjunta como Anexo
Número 1 resalta aún más cuando se compara con otros
realizados sobre sustancias explosivas.
Por ejemplo, en el informe pericial conjunto sobre
explosivos utilizados en el 11-M que hicieron en junio
de 2005 expertos de la Guardia Civil y de los Tedax, se
dice sobre los restos encontrados en el zulo que
construyeron los terroristas en la casucha de Morata:
«En las paredes de poliespán se detectó la presencia de
nitrogricol y nitrato amónico, componentes habituales de
las dinamitas».
Ese mismo informe señala sobre el análisis de los
restos encontrados en el coche Skoda Fabia hallado en
las cercanías de la estación de Alcalá de Henares: «En
la alfombrilla del maletero del vehículo se detectó la
presencia de dinitro etilengicol, componente éste de las
dinamitas».
Sobre el análisis a los restos localizados en el
Volkswagen Golf TDI (matrícula 0500 CHB) se dice: «Se
detectó la presencia de nitrogricol (dinitrato de
etilengicol)».
El informe realizado por el Departamento de Química
del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil sobre
el explosivo encontrado en las vías del AVE cerca de
Mocejón es aún más concreto, y detalla los componentes
detectados en función de los diferentes ensayos.Por
ejemplo: «Cromatografía de líquidos: nitrato amónico y
nitrogricol».
Como puede verse, lo normal, lo habitual, lo que
suelen hacer los laboratorios es dar, tras sus análisis,
los componentes de las sustancias, y no las sustancias
propiamente dichas, como hizo el informe de los Tedax
sobre las explosiones de los trenes.
Podría decirse que Sánchez Manzano se equivocó en el
Congreso, que no afinó en el informe sobre los focos y
que se confundió en el análisis de los restos
encontrados en la Renault Kangoo al detectar metenamina.
Pero esa indulgencia parece excesiva si se tiene en
cuenta el informe que remitió al juez el 27 de marzo de
2004. En la página 8 de dicho informe se afirma: «En lo
que respecta al explosivo utilizado en el artefacto
desactivado en la CNP del Distrito de Puente de Vallecas,
se trataba de 10,120 kg. de una sustancia blanquecina,
gelatinosa y de textura similar a la plastilina. En la
correspondiente analítica realizada a muestras de la
referida sustancia, en el Servicio Central de Análisis
de la Comisaría General de Policía Científica, se
detectó la presencia de nitrocelulosa, nitrogricol,
nitrato amónico, ftalato de dibutilo, metenamina y
carbonato cálcico, componentes estos habituales de las
dinamitas».
Y continúa: «A efectos de cotejo, se realizó otra
analítica a una muestra patrón de Goma 2 ECO, con
idéntico resultado que la anterior, lo que permite
determinar que la carga explosiva del artefacto sería
esa misma dinamita».
Es decir, que Sánchez Manzano no sólo ignora el
informe del laboratorio de la Policía Científica
realizado el día 12 donde se le advierte de que en el
explosivo que había en la bolsa de Vallecas no había
metenamina, sino que le atribuye a la Policía Científica
su error.Y aun más, dice que se ha realizado una
analítica con una muestra patrón de Goma 2 ECO (al igual
que se hizo con los resto de la Kangoo), que ha dado el
mismo resultado, ¡incluyendo la existencia de metenamina!
¿Es que acaso todas las muestras patrón que tienen en
el laboratorio de los Tedax están contaminadas con
metenamina? ¿Por qué Sánchez Manzano, en lugar de tomar
nota de lo que le dijo la Policía Científica y ordenar
nuevos análisis sobre los restos de la Kangoo, lo que
hizo fue falsear el informe y afirmar que también había
metenamina en el explosivo de la bolsa de Vallecas?
Ese error llevó al juez Juan del Olmo a meter la pata
en sucesivos autos. Así, en el primero que hizo público
(18 de junio de 2004) afirma: «Las analíticas efectuadas
a los restos de explosivos encontrados en la furgoneta
de Alcalá de Henares -Renault Kangoo- apuntan a la
presencia en su composición de nitrocelulosa,
nitrogricol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo,
metenamina y carbonato cálcico; las realizadas a la
sustancia explosiva del artefacto desactivado en la
Comisaría del Distrito de Puente de Vallecas ofrecieron
el mismo resultado anterior, y las realizadas con
muestra patrón de dinamita Goma 2 ECO dan el mismo
resultado analítico».
Tuvieron que pasar muchos meses hasta que se pudo
deshacer el entuerto de la metenamina.
Atentado del AVE
La Guardia Civil que investiga el atentado del
AVE cerca de Mocejón (que, a su vez, instruye el Juzgado
número 3 de la Audiencia Nacional, a cargo de Teresa
Palacios) detectó la contradicción entre los distintos
informes. Para empezar, en los análisis que realizó el
laboratorio del Servicio de Criminalística de la Guardia
Civil no detectó metenamina en el explosivo que los
terroristas habían situado bajo la vía del tren.
Consecuentemente, la Guardia Civil remitió un escrito
al Juzgado número 3 solicitando información sobre el
asunto. A su vez, Teresa Palacios remitió un oficio al
Juzgado número 6 de la Audiencia (el que instruye el
11-M y al frente del cual está Del Olmo) el 21 de marzo
de 2005 solicitando una aclaración.
Del Olmo tomó nota y reclamó un nuevo informe a la
Unidad Central de Desactivación de Explosivos, que, el
20 de abril de 2005 y en escrito firmado por Sánchez
Manzano, contestó: «Por error de transcripción se nombra
la metenamina como sustancia presente en el explosivo
recuperado tras la desactivación de la bolsa bomba de la
CNP de Vallecas». Pero no queda ahí la cosa. Cuando el
informe se refiere a la aparición de metenamina en las
muestras 2 y 3 (los restos de la Kangoo y la muestra
patrón de Goma 2 ECO), señala: «La presencia de
metenamina en dos muestras, una de ellas indubitada, se
debe a contaminación».
Tras esa confesión, tardía y a instancias de un
escrito de la Guardia Civil, lo lógico es poner en duda
todos los informes sobre explosivos que pasaron por las
manos del comisario jefe de la Unidad de Desactivación
de Explosivos.
Para desgracia de la instrucción y, por tanto, por
suerte para los culpables del atentado que costó la vida
a 191 personas y heridas a más de 1.500, ya nunca
podremos saber qué tipo de dinamita estalló en los
trenes. Ya no quedan restos suficientes como para hacer
un nuevo análisis fiable de los restos de la Kangoo y el
famoso informe realizado a las 14.00 horas del mismo día
11 sobre los focos de las explosiones todavía no ha
aparecido.
A pesar de todo ello, y a pesar de que los sindicatos
de la Policía han pedido unánimemente la destitución del
comisario jefe de los Tedax por su demostrada
incompetencia, el Gobierno le mantiene en su puesto
contra viento y marea. ¿Por qué?