Se llama José Garzón y no gana para
sustos. Primero, los terroristas islamistas del 11-M le
robaron su furgoneta Renault Kangoo y la utilizaron para
transportar las mochilas bomba que colocaron en los
trenes de la muerte. Y segundo, cuando el 14 de
noviembre de 2005 fue a la Policía a recoger sus
pertenencias y su vehículo, se encontró con que en el
material que le entregaron había una casete con
inscripciones en árabe y cantos coránicos.
Esa cinta, que, al
parecer, fue entregada por error al ebanista Garzón por
los miembros de la Comisaría General de Información, fue
la prueba fundamental o pieza de convicción de la que se
sirvió la Policía para llegar a la conclusión de que los
autores de los atentados eran islamistas.
En las últimas fechas, los investigadores e
instructores del 11-M han cometido un cúmulo de errores
que, según diferentes abogados personados en la causa y
consultados por EL MUNDO, puede llegar a cuestionar
algunas de las piezas de convicción que ha utilizado el
juez para llegar a dictar el auto de procesamiento.Según
los mismos expertos, esas pruebas también pueden ser
cuestionadas en la vista oral, como ya ocurrió en el
juicio de la célula de Al Qaeda en España.
De entre todos esos errores cometidos por la Policía
y la instrucción destacan cinco casos:
1.- La entrega al juez de la mochila o bolsa
encontrada en Vallecas donde se suponía que había estado
una bomba y que finalmente, como reveló este periódico,
no era la auténtica, se trataba de una réplica.
2.- La ocultación al juez de un informe de los Tedax
donde se indicaba que el explosivo encontrado en la
mochila-bolsa bomba no coincidía con los restos hallados
en la furgoneta Kangoo encontrada en Alcalá.
3.- La Policía también ocultó durante varios meses al
magistrado que la radiografía que le hicieron a la bolsa
de Vallecas demostraba que esa bomba no podía explotar
porque los cables estaban desconectados.
4.- La localización del vehículo Skoda Fabia
utilizado por el comando terrorista y que fue encontrado
en el aparcamiento de la estación de Alcalá, cerca de la
furgoneta Kangoo, en junio de 2004.
5.- Por último, la pérdida de la tarjeta telefónica
del móvil que los terroristas utilizaron para montar la
mochila bomba de Vallecas. Esa tarjeta, que también es
una pieza de convicción, estuvo extraviada durante seis
días.
La mayoría de esas pruebas estaban bajo la
supervisión y custodia de la Comisaría General de
Información, cuyo responsable máximo es Telesforo Rubio.
El comisario Rubio llegó a ese cargo después de que
los socialistas ganaran las elecciones del 14-M y su
primera acción consistió en arrinconar o trasladar a
otros destinos a todos los agentes que estaban
considerados como expertos en temas islámicos o
terroristas.
La importancia de la casete que fue entregada a
Garzón por la Policía radica en que, cuando los
especialistas en terrorismo la encontraron en la Kangoo,
automáticamente descartaron la línea de investigación
que señalaba a ETA como la causante de los 191 muertos y
1.500 heridos del 11-M.
Tras recoger sus pertenencias en la sede de la
Comisaría General de Información, en el cuartel de
Canillas, Garzón contó a sus allegados y amigos la
sorpresa que se llevó cuando llegó a su casa y puso la
cinta árabe.
El carpintero Garzón practica el minifútbol.
Pertenece a un club de la sierra de Madrid que edita una
página web donde cuenta, en tono humorístico, todo lo
que sucede en la entidad y a sus socios. Los avatares de
Garzón durante más de un año para recuperar su furgoneta
y sus sorpresas han ido apareciendo puntualmente en la
página web del equipo de fútbol.
'Pequeño Saltamontes'
El 6 de diciembre de 2005, los amigos del central
Garzón publicaron: «Cuando el Pequeño Saltamontes
[nombre cariñoso con el que le llaman sus amigos] se
presentó a llevarse la foyoneta [sic] que le habían
quitado, no pudo llevársela porque, aparte de los
desperfectos que tenía y de los que informábamos en el
noticiario anterior, le habían perdido las llaves. Eso
sí, a cambio le dieron las cosas que él llevaba en su
interior, así como una rara cinta en un idioma tan
extraño que no se atreve a escucharla».
El noticiario anterior al que se refiere la página
web del equipo de fútbol de Garzón es del día 13 de
noviembre de 2005, y allí se indicaba: «Le citan para
que retire los restos de su foyoneta [sic]... Pues el
día 14 ha sido citado para presentarse con una grúa y
llevarse sus despojos, ya que el vehículo tiene el motor
fuera de su lugar, una puerta reventada y varios
desperfectos».
En la actualidad, la furgoneta Renault Kangoo de
color blanco, matrícula 0576 BRX, y que tan importante
resultó en las investigaciones policiales se encuentra
en perfecto estado, como se aprecia en la foto que
ilustra esta información, después de que José Garzón la
haya reparado y vuelva a utilizarla con toda normalidad.
Cuando a José Garzón se le pregunta si la nueva cinta
que ha llegado a su poder tiene tanto ritmo como las que
estaban en la furgoneta y eran de su propiedad (Los
mejores boleros, Luciano Pavarotti, Juanito Navarro,
Orquesta Mondragón y Los grandes mitos del Rock and Roll),
el maduro futbolista se echa a reír.
Garzón está muy asustado porque no sabe si la cinta
con inscripciones árabes en la carátula que tiene en su
poder es la original o una copia que hubiera realizado
la Policía, según ha contado a sus amigos.
Por ese motivo, Garzón consultó con sus compañeros y
algún abogado sobre la cinta que le habían entregado en
Canillas y que no era de su propiedad. Y la respuesta
que recibió fue: «Eso es una barbaridad. Esa cinta es
una pieza de convicción que tendría que estar en los
autos y en la Audiencia Nacional».
Pero Garzón, algo testarudo, mantiene: «No haré nada
hasta que no me llamen».
A José Garzón, de momento, nadie le ha reclamado la
casete, que, según la Policía, era la evidencia número
uno de que un grupo terrorista islámico había llevado a
cabo los atentados del 11-M.El total de evidencias
detectadas por los expertos policiales en la Kangoo era
de 61.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) también le
dio gran importancia a esa prueba y dijo que era la
reivindicación directa de los atentados.
La casete fue detectada por la Policía después de que
la Renault Kangoo fuera trasladada, a las 15.30 horas
del 11-M, desde un aparcamiento que había junto a la
estación de Cercanías de Alcalá de Henares al cuartel de
Canillas de la Policía en Madrid. Allí, la Policía
Científica se hizo cargo de ella y de las demás pruebas
que había en la Kangoo, detonadores y restos de Goma 2.
Según los informes policiales que figuran en el
sumario del 11-M, que instruye el juez Juan del Olmo, la
cinta tenía «inscripciones árabes» y se encontraba «en
el interior del radiocasete del vehículo».
Tal y como consta en el sumario, los expertos de la
Comisaría General de Información entregaron la
«evidencia número uno» a la Sección de Acústica Forense
para «su duplicado y devolución inmediata».
La casete fue sometida a diferentes análisis y en uno
de ellos se detectó una huella, que no pudo ser
reconocida porque no se encontró similitud con ninguna
de las que había en la base de datos de la Policía, ni
en la de la Interpol.
Tras todos los análisis y reconocimientos a los que
fue sometida la cinta en árabe, la «pieza de convicción»
de los atentados del 11-M fue remitida en agosto de 2004
a la Comisaría General de Información y, más
concretamente, a la Unidad Central de Información
Exterior (UCIE). Así consta en un informe remitido al
juez Del Olmo por el inspector jefe Juan Antonio
Rodríguez San Román.
Cuando, en la tarde del 11-M, la casete llegó a los
expertos policiales de Canillas, fue traducida por el
funcionario Yousef Nedal Ziad. El traductor manifestó en
la Comisión de Investigación del Congreso de los
Diputados: «Primero estudiamos la cinta por fuera, todo
lo que había escrito. Es una cinta de carácter
comercial».
En la clase magistral que Nedal Ziad ofreció ante los
diputados sobre la casete, indicó que «se puede comprar
tanto en la mezquita de la M-30 como en la de Tetuán».
Ziad fue más lejos y dijo que «suele escucharse en las
noches del mes de Ramadán, sirviendo a la oración de
purificación que precede al levantamiento del ayuno».