La UCO tenía controlado desde el 17
de marzo de 2004 el domicilio de Jamal Ahmidan, El
Chino, considerado como uno de los jefes del comando que
provocó la matanza de los trenes en Madrid, según la
información que se recoge en el sumario 20/2004.
Eso significa que los
agentes de dicho cuerpo de élite de la Guardia Civil
(cuyo jefe es el coronel Félix Hernando, hombre de
confianza del ex secretario de Estado de Interior Rafael
Vera) dispusieron de más de dos semanas no sólo para
detenerle, sino para localizar la casa de Morata y el
piso de Leganés donde él y otros seis islamistas
presuntamente se suicidaron el 3 de abril de 2004.
El mismo 17 de marzo, El Chino durmió en el domicilio
donde vivía con su compañera sentimental. Y también lo
hizo el 18. El 19 se marchó por la mañana con su pareja
y con su hijo de ocho años a pasar el Día de San José a
la casa de Morata de Tajuña, por lo que, en buena
lógica, la UCO debía haberle seguido el rastro, ya que
le tenía bajo vigilancia desde dos días antes.
Los hechos son de una gravedad extraordinaria, ya que
la detención de El Chino y los otros seis presuntos
suicidas hubiera ayudado a desentrañar algunos de los
puntos más oscuros del terrible atentado.
Los datos son contundentes. El agente de la UCO
(Unidad Central Operativa) conocido como Víctor mantuvo
dos conversaciones telefónicas con su confidente, el
marroquí Rafá Zouhier, el día 17 de marzo de 2004. Como
es sabido, el teléfono de Zouhier fue pinchado por la
Udyco (Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la
Policía Nacional), en el curso de una investigación por
tráfico de drogas. Dicha intervención fue autorizada por
el Juzgado de Instrucción de Parla el día 12 de marzo,
justo un día después de la matanza de Madrid.
Según consta en el sumario, Zouhier llamó a Víctor a
las 18.13 horas del día 17 de marzo y le dijo que ya
había localizado «la zona y la calle» y, a continuación,
le proporcionó a su controlador el nombre de la misma:
«Calle Villalobos, en Vallecas».
Curiosamente, esa breve pero relevante conversación
no figura en el primer auto que hizo público el juez
Juan del Olmo el 18 de junio de 2004.
Posteriormente, a las 23.13 horas, Rafá Zouhier
volvió a llamar al agente de la UCO. Así transcurrió la
charla entre ambos, según la grabación de la Udyco que
está recogida en el sumario:
Rafá: «Oye, que... éste creo que está aquí todavía,
¿eh?».
'Víctor': «¿Crees que está aquí?».
R.: «Sí, sí, estoy seguro de que está aquí porque me
ha dicho el otro que le ha llamado».
'V'.: «Aha... ¿pero tú estás seguro que ese tío tiene
algo que ver?».
R.: «Eh, tronco, escúchame. Tiene detonadores,
tiene... tiene mandos a distancia, 300 metros, tiene,
tiene goma dos, o sea que...».
Después, el guardia civil le pidió que intentara
conseguirle el teléfono de El Chino. Y continúa la
conversación:
R.: «Está donde te he dicho yo, coño».
'V.': «¿Que vive ahí?»
R.: «Claro, él vive ahí. ¿Te acuerdas de la calle que
te dije?» (se refiere a la calle Villalobos en Vallecas).
'V.': «Sí».
R.: «¿Habéis ido o no habéis ido?»
'V.': «Sí».
R.: «Pues.. que son unas casas muy antiguas».
'V.': «Sí, viejas, sí». (Esta segunda conversación,
mucho más larga, sí aparece reflejada en el auto de Del
Olmo del 18 de junio de 2004, lo que ocurre es que si no
se conoce la conversación de las 18.13 horas no se puede
saber hasta qué punto el confidente determinó el lugar
donde se podía localizar a El Chino. ¿Acaso la Policía
ocultó al juez esa primera conversación? ¿Si no fue así,
por qué Del Olmo la obvió?).
Pero sigamos con los hechos. Según sabemos por las
conversaciones grabadas, el alférez Víctor, en la noche
del 17 de marzo, le reconoció a Zouhier que ya había
estado en la calle Villalobos, de la que aquel le había
dado cuenta esa misma tarde, pasadas las 18.00 horas.
En esa conversación, al filo de la medianoche, el
confidente le proporcionó al guardia civil suficientes
datos como para localizar a El Chino sin gran
dificultad. Le dio su descripción física, le dijo que
tenía un «BMW 500 de color negro», de los que en ese
barrio «debía ser el único», y además que tenía «un hijo
y una mujer, también española». Asimismo, le informó de
que pasaba mucho tiempo en el norte, que allí «conseguía
cosas en Bilbao y del País Vasco». Y, por si fuera poco,
le comentó: «Siempre hablaba del rollo del teléfono,
¿sabes? A él le gustaba lo del teléfono. Lo de hacerlo
con el teléfono».
Lo único que no le concretó Zouhier a Víctor fue el
número de la calle donde vivía El Chino, que era el 51.
Pero con toda la información que le proporcionó,
localizarlo habría sido muy fácil. Sobre todo, teniendo
en cuenta que estamos hablando de expertos profesionales
(el agente de un cuerpo de élite como la UCO) y de que
lo que se estaba investigando era nada más y nada menos
que el mayor atentado sufrido jamás en España.
Nueve días después de que la UCO tuviera bajo control
a El Chino, el 26 de marzo de 2004, la compañera
sentimental de Jamal Ahmidan, una mujer efectivamente
española, convertida en testigo protegido por el juez
Del Olmo desde entonces, realizó ante funcionarios de la
Unidad Central de Información Exterior (UCIE) una
interesante declaración.
En primer lugar, reconoció que ella y El Chino vivían
en la vivienda de la calle Villalobos 51 desde
principios del mes de octubre de 2003.
Pero, lo más interesante, según recoge la declaración
ante la UCIE de la compañera sentimental de El Chino, es
lo siguiente: «Los días 17 y 18 de marzo los pasan
juntos en casa y el día 19 van a la finca mencionada
anteriormente y sita en el término municipal de Morata
de Tajuña, en la que hacen una fiesta familiar, en la
que se encuentran, además de la dicente, el padre de la
misma, su mujer, el sobrino de su mujer, su hermana, su
hijo y Jamal Ahmidan».
Pero es más, al regresar a Madrid ese día, sobre las
20.00 horas, El Chino no durmió en la vivienda de
Villalobos, sino que se marchó con un automóvil Opel
Astra de color azul oscuro (M-4518-OZ), propiedad de la
madre de su compañera sentimental, a dormir a «casa de
los chicos»; es decir, al piso de Leganés.
Por tanto, el seguimiento de El Chino debía haber
facilitado no sólo la localización de la guarida de los
terroristas en Morata, que oficialmente no fue
encontrada por la Policía hasta el 25 de marzo, sino la
del mismísimo piso de Leganés, que había sido alquilado
por Mohamed Belhadj el 8 de marzo de 2004.
Llamada a su pareja
Es el propio Jamal Ahmidan el que le informó a su
compañera sentimental del lugar donde había dormido la
noche del 19 de marzo en una llamada que aquel le hizo
al teléfono de su domicilio al día siguiente. Es decir,
el 20 de marzo.
Como puede verse, nueve días después del atentado, El
Chino seguía haciendo una vida normal para sus
costumbres.
Hasta tal punto, que, según declaró su hermano
Moustapha Ahmidan a la Policía el 30 de marzo de 2004,
«el sábado 20 o el domingo 21 de marzo», fue visto por
él por última vez, ya que volvió a personarse en su bar
(que se encuentra en la calle Fuengirola de Madrid)
acompañado de su amigo Rachid. Es decir, uno de los
hermanos Oulad.
Pero es más, el día 23 de marzo, según declaró la
testigo protegido ante la UCIE, volvió a hablar por
teléfono con El Chino, quien le comentó que si quería
entrar en contacto con él lo hiciera a través de su
hermano Moustapha.
Justamente en ese mismo bar, el día anterior (es
decir, el 22 de marzo), la compañera sentimental de El
Chino se encontró con Rachid. Y también reconoció haber
visto en el mismo bar a otro individuo conocido como
Anowar (se trata de Asrih Rifaat Anouar: ¡otro de los
suicidas de Leganés!).
Según declaró ante los funcionarios de la Comisaría
General de Información Moustapha Ahmidan, el día 20 o 21
de marzo, cuando estuvo en su bar por última vez su
hermano Jamal, le comentó a éste que la policía de
Marruecos había hecho un registro en casa de sus padres
en relación con los atentados de Madrid y que El Chino
le dijo que él no tenía nada que ver con el 11-M. Ese
hecho y no la sospecha de que estuviera vigilado él o su
domicilio por las Fuerzas de Seguridad españolas fue lo
que llevó a Jamal Ahmidan a adoptar ciertas medidas de
seguridad.
El día 24 de marzo, en casa de Moustapha, éste le
pidió a la testigo protegido una bolsa con ropa para
hacérsela llegar a su hermano Jamal, que se encontraba
viviendo en el piso de Leganés, lugar que ella
desconocía.
Resumiendo, que seis días después de su localización
por parte de la UCO, El Chino había seguido utilizando
con normalidad su teléfono para hablar con su compañera
sentimental e incluso dos de los miembros de su comando
seguían yendo con toda naturalidad al bar de su hermano,
persona que fue elegida por Jamal Ahmidan (a pesar de
que tomó precauciones no se complicó mucho la vida) como
enlace para contactar con ella.
Pero, a esas alturas, no sólo la UCO, sino la propia
UCIE debía estar ya sobre la pista de El Chino.
¿Cómo? Recapitulemos. Los agentes de la Udyco que
escucharon las conversaciones de Zouhier y el tal Víctor
las pusieron en conocimiento inmediato de la Comisaría
General de Información, entonces capitaneada por Jesús
de la Morena.
El día 18 de marzo, en una reunión de la llamada
célula de coordinación que se celebraba a diario en la
sede del Ministerio del Interior, De la Morena informó
de dicha conversación a la cúpula operativa de Interior.
El general García Varela, entonces responsable de
Información de la Guardia Civil, no tuvo más remedio que
admitir que Zouhier era un confidente de la UCO desde el
año 2001 y que Víctor no era sino un agente de dicha
unidad.
Pero es que el mismo día 17 de marzo en el que
Zouhier daba los datos para localizar a El Chino,
agentes de la UCIE se desplazaron a Avilés, donde Emilio
Suárez Trashorras les habló con todo detalle de los
moritos y, por supuesto, de El Chino.
En lugar de seguir explotando la información que
estaba facilitando Zouhier, el día 19 de marzo, los
propios agentes de la UCO le detuvieron y le llevaron a
las dependencias de la Dirección General de Guardia
Civil acusándole de colaborar en un delito de tráfico de
explosivos. A partir de ese momento, al menos en teoría,
la UCIE se hizo cargo de la investigación de todo lo
relacionado con El Chino.
Sin embargo, como es sabido, la Policía aún tardó
varios días en controlar la casa de Villalobos, no
localizó la casa de Morata hasta el 25 de marzo y no
encontró el piso de Leganés hasta la misma mañana del 3
de abril.
LOS MOVIMIENTOS DE 'EL CHINO' TRAS LOS
ATENTADOS
1. Rafá Zouhier le dijo al agente de la UCO
'Víctor' en la tarde del 17 de marzo que 'El Chino'
vivía en la calle Villalobos de Vallecas.
2. Según su compañera sentimental, 'El Chino' estuvo
en esa vivienda los días 17 y 18 de marzo.
3. El día 19 de marzo, 'El Chino' se fue con su
pareja y con los padres de ésta a pasar el día a la casa
de Morata de Tajuña.
4. El 19 por la noche, 'El Chino' se fue a dormir al
piso de Leganés.
5. El día 20, 'El Chino' estuvo en el bar de su
hermano Moustapha, quien le dijo que la Policía marroquí
había estado preguntando por él en casa de sus padres en
Tetuán.
6. El día 23 de marzo 'El Chino' habló por última vez
por teléfono con su compañera.
7. Oficialmente, la casa de Morata no se localizó
hasta el 25 de marzo y el piso de Leganés, hasta el 3 de
abril, día en que presuntamente se suicidaron siete
miembros del comando que participó en el 11-M, entre
ellos 'El Chino'.