MARIA PERAL
MADRID.-
La juez que ha investigado la
manipulación de un informe pericial relativo al sumario
del 11-M, Gemma Gallego, ha reiterado su decisión de
llevar al banquillo de los acusados a la cúpula de la
Comisaría General de Policía Científica, con su
responsable, Miguel Angel Santano, a la cabeza.

La magistrada ha vuelto
a dar por terminada la investigación y ha ratificado la
existencia de indicios de un presunto delito de falsedad
documental en la conducta de Santano, Pedro Mélida, José
Andradas y Francisco Ramírez.
Ramírez, jefe del laboratorio de análisis químicos,
fue el autor material de la alteración del dictamen de
los peritos Manuel Escribano, Isabel López y Pedro
Manrique, alteración que llevó a cabo siguiendo «las
indicaciones escritas por Pedro Mélida», número dos de
la Policía Científica, «que previamente había elevado
consulta al comisario» Miguel Angel Santano, precisa la
juez.
La reciente práctica de pruebas pedidas por la
defensa -motivo por el que Gemma Gallego revocó la
conclusión de las diligencias que había acordado hace
dos meses- no ha modificado, a ojos de la instructora,
los datos incriminatorios existentes contra los mandos
de la Policía Científica.
Al contrario: el relato de hechos imputados que la
magistrada refleja en la resolución conocida ayer
contiene precisiones de carácter incriminatorio
-singularmente contra Santano- que no aparecían en el
auto del pasado 10 de noviembre.
En aquella fecha, Gallego cerró la instrucción y
abrió la fase de preparación de juicio oral contra los
cuatro responsables de la Policía Científica por
presuntos delitos de falsedad documental y/o falso
testimonio, dando un plazo a las acusaciones para que
presentasen escrito de acusación.
El abogado defensor, José Antonio Choclán, recurrió
esa decisión argumentando que, al haber permanecido
secreto el procedimiento, no había podido interrogar a
los tres peritos autores del informe sobre el ácido
bórico hallado a Hasan Haski, procesado por el 11-M.
La juez aceptó el recurso de la defensa, reabrió la
instrucción y volvió a llamar a declarar a los peritos,
que fueron interrogados en presencia de todas las
partes.
La magistrada no considera «imprescindibles en este
momento procesal» otras pruebas instadas por la defensa
y la Abogacía del Estado, de manera que ha vuelto a
cerrar la instrucción y a indicar los hechos
presuntamente delictivos por los que, a su parecer,
Santano, Mélida, Andradas y Ramírez deberían sentarse en
el banquillo.
Los hechos provisionalmente acreditados en la
instrucción son los mismos que la juez narró en su auto
del 10 de noviembre a excepción de tres datos añadidos.
El primero, que Ramírez requirió a los peritos para que
cambiaran el informe «en la forma dispuesta en las
indicaciones escritas por Mélida, que previamente había
elevado consulta al comisario, mediante el oportuno
comunicado de novedades».
La juez deja claro con ello que no ha creído a
Santano cuando éste aseguró que conoció lo ocurrido con
el informe del ácido bórico el pasado septiembre, cuando
EL MUNDO publicó que el informe de los peritos había
sido alterado para que no figurara la referencia a ETA.
El segundo dato añadido por la instructora es que
Andradas, jefe de la Unidad Central de Analítica, envió
el informe manipulado por Ramírez a la Comisaría General
de Información (para que, a su vez, lo remitiera al juez
del 11-M) «conforme a lo indicado por el comisario
Santano», precisión que no figuraba en el auto de
noviembre.
Firma «como único perito»
El tercer añadido afecta a Ramírez y sirve a la
magistrada para señalar que, además de cambiar el objeto
del informe, suprimir la identificación de los peritos y
atribuirse a sí mismo la recepción de las muestras y la
práctica de las pruebas analíticas, el jefe del
laboratorio firmó el nuevo informe «como único perito».
Gallego ha denegado ocho diligencias propuestas por
la defensa y que la juez cree innecesarias para la
instrucción.
Se trataba, entre otras, de la declaración del
secretario general de la Comisaría de Información, cuya
comparecencia había sido solicitada por Choclán para que
aclarara el alcance del encargo realizado a la Policía
Científica. Gallego indica que el oficio mismo de la
Comisaría de Información no ha sido impugnado y resulta
«explícito».
Respecto a la declaración del funcionario que realizó
una de las pruebas analíticas del informe suscrito por
Escribano, López y Manrique, la instructora explica que
«la conducta imputable al jefe de laboratorio no resulta
ser -como asevera la defensa- no haber realizado
personalmente las técnicas analíticas», sino la cadena
de alteraciones que se indican en la propia resolución
judicial. |