La UCIE (Unidad Central de
Información Exterior) logró la información sobre, al
menos, seis de las tarjetas presuntamente utilizadas por
los terroristas del 11-M para activar los teléfonos
móviles -que actuaron como temporizadores de las bombas-
sin autorización judicial, según se desprende de la
documentación que obra en el sumario de la causa 20/04.
El servicio telegráfico
de la policía (Tepol) remitió a las 21.00 horas del 15
de marzo de 2004 un fax al Juzgado número 6 de la
Audiencia Nacional (Tomo 4, pags. 690-693).
En dicho fax, la policía le solicitaba a Del Olmo,
con «carácter urgente», un mandamiento judicial para que
la compañía Amena le facilitase todos los datos en
relación a las 30 tarjetas vendidas por Sindhu
Enterprise al locutorio Siglo Nuevo (Jawal Mundo
Telecom), regentado por Jamal Zougam.
La orden del juez solicitando tales datos a la
compañía Amena tiene fecha de 16 de marzo de 2004 (Tomo
4, página 696).
Según el escrito de acusación de la fiscal, a dicho
lote pertenecían siete tarjetas que «se utilizaron [la
recuperada en la bolsa de Vallecas y seis más] para
encender los siete teléfonos móviles bajo el área de
influencia de la BTS de Morata de Tajuña el día
10-3-04».
Como expone en el mismo escrito la fiscal Sánchez,
«el registro del IMEI [identificación interna específica
del aparato telefónico] tiene una caducidad de 72 horas
si no tiene actividad, por lo que el resto de los
artefactos (hasta 13) fueron programados con
anterioridad a esas 72 horas de almacenamiento de los
registros».
Es decir, según la versión de la fiscal, corroborada
en multitud de informes policiales obrantes en la causa,
si las tarjetas de los móviles se activaron el día 10 de
marzo (un día antes del atentado), la BTS de Morata
habría registrado la información sobre dichos móviles
ese día y habría sido almacenada en la central de
conmutación de la compañía, como máximo, hasta el sábado
día 13. En ningún caso, hasta el martes día 16 de marzo,
fecha en la cual el juez Del Olmo libró a Amena el
mandamiento judicial solicitando la información sobre
dichas tarjetas.
El jefe del departamento del Magreb de la UCIE
(Unidad Central de Información Exterior) cuando se
produjo el atentado fue aún más preciso en su
declaración ante el tribunal de la Audiencia Nacional el
pasado jueves día 1 de marzo. El mencionado oficial dijo
que las tarjetas se activaron «entre las 16.00 y las
19.00 horas del día 10 de marzo». Eso quiere decir que
los datos referentes a las siete tarjetas que se
activaron bajo la BTS de Morata, y dado que una vez
activadas no realizaron ni recibieron ninguna llamada,
se habrían borrado automáticamente a las 72 horas.
Es decir, que a partir de las 19.00 horas del sábado
13 de marzo, Amena no habría podido facilitar ningún
dato a la Policía sobre las tarjetas que se activaron
bajo la BTS de Morata entre las 16.00 y las 19.00 horas
del día 10 de marzo de 2004.
Los responsables de la UCIE y la propia compañía
tendrán que explicar cómo se obtuvo esa información, que
ha servido para avalar la hipótesis de que los
terroristas del 11-M montaron en la casa de Morata de
Tajuña las 13 bombas que hicieron saltar por los aires
cuatro trenes de cercanías, causando la muerte a 191
personas.
En su afán por localizar a los responsables de la
matanza, las distintas unidades de la Policía iniciaron
a partir de la mañana del día 11 una auténtica carrera
contrarreloj.
La pista más relevante que llevaría a las primeras
detenciones fue la bolsa o mochila hallada en la
Comisaría de Puente de Vallecas en la madrugada del día
12 de marzo, conteniendo más de 10 kilos de Goma 2 ECO,
metralla y un teléfono marca Trium T-110 conectado a un
detonador.
Sobre las 4.00 horas del día 12 de marzo, cuando ya
el tedax Pedro había desactivado la bomba, el aparato de
teléfono fue llevado a las dependencias de dicha Unidad,
en el complejo de Canillas. Su jefe, Juan Jesús Sánchez
Manzano, la trasladó allí personalmente acompañado por
el responsable de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro
Jaén.
Para sorpresa de la policía, el teléfono conectado al
detonador estaba apagado. ¿Cómo lo encendieron si no
conocían su número PIN? Esa operación, clave para la
investigación, no ha sido descrita en el sumario. Según
fuentes solventes, uno de los jefes de sección de los
Tedax abrió el teléfono, sacó la batería y la tarjeta e
introdujo la suya. Después, marcó su número PIN y el
teléfono se encendió.
Así fue como los Tedax supieron que el despertador
del móvil, en modo de vibrador, estaba programado para
las 7.40 horas.
Ahora bien, ¿estaban programados también el día y la
hora?
El juez Del Olmo tuvo mucho interés en conocer ese
dato fundamental.Tan es así que el 20 de octubre de 2005
(más de 19 meses después del atentado) ordenó a los
Tedax un informe pericial sobre el asunto. El 7 de
noviembre de dicho año, Sánchez Manzano le remitió al
juez su informe pericial, en el que se afirmaba que
«cuando se procedió al estudio del teléfono, su hora
coincidía con la real y tenía activadas las funciones de
alarma (7.40) y vibrador».
El comisario jefe de los Tedax no dijo la verdad al
juez. Una vez que se quita la batería y la tarjeta al
Trium T-100, es necesario volver a introducir los datos
correspondientes al día y la hora.Es imposible que
supieran que «la hora era la correcta» (como afirma
también la fiscal en su escrito de acusación) si, como
relataron el propio Sánchez Manzano y el comisario
general de la Policía Científica, Miguel Angel Santano,
ante la Comisión de Investigación del 11-M, el teléfono
se desmontó para extraer la tarjeta.
Ahora bien, ¿cómo llegó la policía al locutorio de
Zougam a partir de dicha tarjeta?
El día 12 de marzo, a las 16.48 horas, el juez Del
Olmo remitió un escrito a la dirección de la compañía
Amena para que informase a la Brigada Provincial de
Información (unidad que se hizo cargo de la
investigación hasta que fue asumida por la UCIE el día
13 de marzo) de los datos de llamadas entrantes y
salientes del teléfono 652282963 (correspondiente a la
tarjeta que había dentro del móvil de la bolsa de
Vallecas). También hizo lo propio con Amena, Movistar y
Vodafone para que facilitasen a la policía la
información referida al aparato con número de IMEI
350822350844612.
Sin embargo, como se supo después, el número de IMEI
que figuraba en la pegatina del teléfono no era el que
se correspondía con ese terminal, así como tampoco la
tarjeta asociada a dicho número.Ese hecho retrasó
durante muchas horas la investigación.
De tal forma que, hasta las 17.15 horas del día 13 de
marzo, la Brigada Provincial de Información no dio los
datos correctos al juez Del Olmo para que éste, a su
vez, remitiera el mandamiento judicial tanto a Amena
(tarjeta) como a Movistar (IMEI del aparato telefónico)
para que le facilitasen todos los datos solicitados.
Es decir, que el mandamiento judicial no debió llegar
a las compañías telefónicas hasta bien pasadas las 18.00
horas del sábado 13 de marzo. Lo normal es que entre la
petición policial y el libramiento de la orden por parte
del juez pasen unas dos horas. Por lo tanto, es
imposible que se diera información relativa al activado
de tarjetas antes de la misma hora a la que se produjo
la transmisión de la orden judicial referida al día 10
de marzo.
Aunque resulta muy difícil, cabe la posibilidad de
que el dato del encendido de la tarjeta hallada en la
bolsa de Vallecas en la BTS de Morata se lograra antes
de que vencieran las 72 horas en las que se produce el
borrado automático desde que se registrara su IMEI.
Sin embargo, como ya se ha dicho, es materialmente
imposible que se lograran obtener los datos de registro
de IMEI de las otras seis tarjetas. Al menos, de forma
legal. Cuando se remitió la orden del juez Juan del
Olmo, habían pasado más de 48 horas desde que la
información sobre las mismas había sido borrada
automáticamente en la central de conmutación de Amena.
Incluso admitiendo que la policía, en su afán por
descubrir a los culpables de la masacre, hubiese tratado
de conseguir la información sin orden judicial, los
tiempos hacen prácticamente inverosímil que eso se
hubiera podido conseguir.
Para empezar, los propietarios de Sindhu Enterprise
(los que vendieron las tarjetas al locutorio de Zougam)
no prestaron declaración hasta pasadas las 16.00 horas
del sábado día 13 de marzo (Tomo 6 del sumario, páginas
1.350 a 1.361). Fue en dicha declaración, realizada ante
funcionarios de la UCIE, cuando, por primera vez, los
propietarios de dicha tienda facilitaron a los agentes
los números de las 30 tarjetas que fueron vendidas el 25
de febrero al locutorio sito en el barrio madrileño de
Lavapiés.
Es decir, que por lo menos hasta pasadas las 17.00
horas del sábado 13 de marzo la unidad policial no pudo
hacer gestiones ante Amena para que le facilitara los
datos sobre dichas tarjetas.Hay que recordar que, según
el jefe del departamento del Magreb de la UCIE, las
tarjetas se conectaron a la red entre las 16.00 y las
19.00 horas del día 10 y que, por lo tanto, a las 19.00
horas del sábado todos, absolutamente todos los datos
almacenados referidos a esas tarjetas quedaron
automáticamente borrados.