Mohamed
Afalah y Said Berraj, dos de los principales miembros de
la célula terrorista islamista que atentó el 11-M de
2004 contra los trenes de la muerte, eran confidentes de
las Fuerzas de Seguridad del Estado. Los dos islamistas
radicales lograron huir de España, uno antes y el otro
después de los atentados y
en la actualidad están en
paradero desconocido.
Afalah y Berraj, también
conocidos en los ambientes policiales y de los servicios
secretos como El Chófer y El Mensajero, eran hombres de
total confianza de Allekema Lamari, jefe militar del
comando terrorista, y de Serhane ben Abdelmajik Fakhet,
El Tunecino, ideólogo del grupo islamista.
Berraj huyó de España el 9 de marzo, dos días antes
de los atentados, y Mohamed Afalah abandonó Madrid la
noche del 3 de abril, después de la explosión del piso
de Leganés.
Mohamed Afalah, experto conductor, se convirtió en el
escolta y chófer de Lamari y era la persona que sabía,
con total exactitud, con quién y a dónde viajaba el jefe
militar del 11-M. Berraj, por su parte, era conocido
como El Mensajero, porque solía moverse por Madrid en
moto y durante un tiempo hizo de hombre de los recados
de Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino. Llegó a
trabajar de guardia jurado para una compañía de
seguridad de un ex policía. Hay que recordar que Lamari
y El Tunecino eran dos de los siete islamistas radicales
que se suicidaron en un piso de Leganés el 3 de abril de
2004.
Los elementos que señalan a esos dos marroquíes como
colaboradores directos de los servicios policiales y de
información españoles se centran, principalmente, en la
denuncia que realizó el pasado 1 de diciembre en la
Audiencia Nacional el también marroquí Abdelkader el
Farsaoui, Cartagena, confidente de la Unidad Central de
Información Exterior (UCIE) de la Policía, y en una
serie de encuentros que tuvo uno de los topos con
agentes policiales antes de los atentados del 11-M.
Cartagena, como es conocido Abdelkader el Farsaoui en
los ambientes policiales, trabajó durante más de dos
años para la UCIE y fue quien reveló a la Policía que El
Tunecino (suicidado en Leganés), Mohamed Larbi ben
Sellam (detenido en Barcelona), Mustafá Maymouni
(arrestado en Marruecos por el atentado de Casablanca) y
otros habían montado una célula yihadista en Madrid que
estaba dispuesta a llevar a cabo acciones en Marruecos y
en España. El Farsaoui, que también era imam de la
mezquita Takoua del barrio madrileño de Villaverde, era
quien dirigía los rezos del grupo terrorista.
Denuncia de 'Cartagena'
Abdelkader el Farsaoui, que tiene la calificación
de testigo protegido y que también colaboró con el
Centro Nacional de Inteligencia (CNI), denunció el
pasado día 1 de diciembre en la Audiencia Nacional que,
entre otras cuestiones, la Policía le prohibió
«mencionar al juez la relación ETA-islamistas» y que «la
operación Nova era un montaje de la Policía».
En ese mismo escrito el imam figuran otros apartados
relacionados con el mundillo de los confidentes y
colaboradores policiales y del Centro Nacional de
Inteligencia (CNI) que hoy revela EL MUNDO por primera
vez: «La UCIE me comunicó que Ismail Latrech es
confidente del CNI para que tuviese cuidado con él...
También me prohibieron hablar de Mohamed Afalah y decir
que había asistido a una de las reuniones [se refiere a
los encuentros que organizaban Mohamed Maymouni y El
Tunecino antes de los atentados del 11-M]».
Con respecto al confidente Latrech, hay que señalar
que fue detenido en octubre de 2005 por orden del
Juzgado Central de Instrucción número 5 con motivo de la
operación Nova. En esa acción los terroristas,
supuestamente, querían atentar contra la Audiencia
Nacional y los jueces Baltasar Garzón y Juan del Olmo.
Con posterioridad, y tras hablar el magistrado Garzón
con el CNI, Latrech fue puesto en libertad y recibió la
condición de testigo protegido.
El confidente Cartagena descubre en su denuncia ante
la Audiencia Nacional que Afalah sí asistió a las
reuniones de los dirigentes islamistas. Sin embargo, el
imam de la mezquita de Villaverde, siguiendo las
instrucciones policiales, nunca reflejó ni recogió en
las «notas informativas» de la Unidad Central de
Información Exterior (Ver EL MUNDO del 31 de mayo de
2005) que Afalah, el chófer de Allekema Lamari, fuera
uno más dentro de la estructura del grupo de El
Tunecino.
Tampoco aparece ninguna alusión de Cartagena a Afalah
en la declaración policial que realizó el 14 de
septiembre de 2003, ni en las judiciales que prestó ante
el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la
Audiencia Nacional con motivo de la operación Nova (20 y
21 de octubre, 26 de noviembre de 2004 y 29 de
septiembre de 2005).
Con respecto a Said Berraj, El Mensajero, este
periódico ha podido saber que el marroquí tuvo más de
una reunión con agentes de la UCIE bastante antes de los
atentados del 11-M. El lugar exacto donde se produjeron
esas reuniones fue en una cafetería Vip's de Madrid que
está situada en la calle Príncipe de Vergara, cerca de
la plaza República Dominicana y junto a la boca del
Metro de Colombia.
Reuniones con casco
A esas reuniones policiales, que se produjeron
durante el año 2003, El Mensajero siempre asistía en
moto, y hasta que no estaba en la puerta de la
cafetería, no se quitaba el casco de protección.
El Farsaoui también reflejó en su escrito de denuncia
ante la Audiencia Nacional que la UCIE le facilitaba
«datos sobre otros informadores que trabajaban para
ellos, como los que trabajaban para otros servicios». Y
continúa el imam: «Incluso de los que trabajan para
ellos me enseñan algunos informes suyos (y pienso que de
mí también se le pudo hablar a otros confidentes)».
Diferentes fuentes de los servicios de información de
la Policía han confirmado a este periódico que Afalah no
era confidente suyo, y han sentenciado: «Así que sólo
queda un servicio de información para el que pudiera
trabajar: el CNI».
No es la primera vez que el CNI ha pedido a la UCIE
que proteja y dé cobertura a sus confidentes. El 22 de
marzo de 2004, 11 días después de los atentados, el
responsable del área de Contraterrorismo-Islam del
Centro Nacional de Inteligencia pidió al jefe de la UCIE
que no detuvieran al sirio Sabagh Safwan.
El responsable del CNI quería tiempo para poder
hablar con este confidente antes de que la Policía lo
pusiera a disposición del juez Del Olmo. Safwan, más
conocido como El Pollero porque tiene un asador de
pollos en Valencia, era el controlador de Allekema
Lamari desde el año 1997.
Sabagh Safwan fue una de las pocas personas de las
que se despidió telefónicamente Allekema Lamari antes de
suicidarse en el piso de Leganés el 3 de abril de 2004.
El confidente del CNI se desplazó a Madrid el 2 de
abril, un día antes de la explosión de Leganés, con la
intención de localizar al jefe militar del comando.
También hay que recordar que Afalah fue la persona
que se encargó de conseguir y poner la fianza del piso
-1.800 euros- que los miembros del comando utilizaron
como refugio o madriguera en Leganés. Belhadj, otro de
los huidos, fue quien firmó el contrato de alquiler por
un periodo de cinco años a razón de 600 euros mensuales.
En la solicitud de «residencia permanente» que Afalah
tramitó el 7 de noviembre de 2003 a través del
Ministerio del Interior ya se refleja que, en aquellas
fechas, el terrorista islamista estaba residiendo en
Leganés, en la avenida de María Guerrero, 20. En esa
misma localidad fue donde Afalah consiguió, meses
después, el piso-refugio de la calle de Martín Gaite,
40, donde se suicidaron los islamistas.
Muertes no confirmadas
Belhadj y Afalah, según la Policía, llegaron
hasta Irak en su huida y, en mayo de 2005, participaron
en un atentado suicida contra las tropas de EEUU. Hasta
la fecha no se ha podido comprobar que esa versión
policial sea cierta, ya que las autoridades
norteamericanas no han facilitado ningún elemento,
restos o ADN de los suicidas que lo corrobore.
Las investigaciones posteriores al 11-M determinaron
que las huellas o restos de ADN de Afalah aparecieron
junto a los deLamari en Leganés y en el vehículo Skoda
Fabia. Ese coche apareció en junio de 2004 junto a la
estación de Alcalá y se supone que fue utilizado por el
comando islamista para trasladar las mochilas-bombas que
colocaron en los trenes de la muerte.
Por último, hay que indicar que, el día 3, la Policía
detuvo en Barcelona a tres islamistas y los acusó de
haber ayudado a huir de España a Afalah y Belhadj. Los
otros islamistas que aún permanecen huidos son Said
Berraj y Daoud Ouhnane.
El chófer de ETA y el de los islamistas
Mohamed Afalah y José Martínez Anido no se
conocen, pero los dos han realizado el mismo trabajo en
tiempos diferentes: chóferes y hombres de confianza de
dos dirigentes terroristas.
Mohamed Afalah, marroquí e islamista, se convirtió,
con la ayuda del Centro Nacional de Inteligencia (CNI),
en el chófer y escolta del jefe militar del comando
terrorista que atentó en Madrid el 11-M, Allekema Lamari.
Y José Martínez Anido, guardia civil y miembro del
antiguo Cesid -actual CNI-, consiguió adentrarse en la
organización terrorista ETA y llegar a ser el chófer y
hombre de confianza de Mikel Albisu, 'Antza', ex
responsable del aparato político de la banda armada.
La infiltración de Martínez Anido sirvió para que,
entre otras operaciones, la Guardia Civil localizara y
detuviera -con la colaboración de la policía francesa-
al jefe de los comandos ilegales, Félix Alberto López de
la Calle, 'Mobutu', en la ciudad de Toulon.
Afalah, con la ayuda de Mohamed Belhadj, consiguió un
piso-refugio para el comando islamista en Leganés y
aportó 1.800 euros para pagar la fianza del contrato de
arrendamiento.
Tras los atentados del 11-M, los terroristas se
reunieron, primero, y refugiaron, después, en la
madriguera que había proporcionado Afalah.
EL MUNDO publicó el 17 de octubre de 2005 que el CNI
supo con antelación que los terroristas islamistas
tenían un piso en Leganés.
José Anido, que se infiltró en ETA en 1989, fue
descubierto por la organización terrorista vasca en 1995
y logró escapar de sus ex compañeros, que habían
prometido eliminarlo.
Tras la revelación de ETA, Anido emigró a Colombia y
allí sufrió un intento de robo, cuando salía de una
entidad bancaria, por parte de un grupo colombiano que
terminó asesinando al compañero de Anido, el guardia
civil Domingo Gómez Blanco.
El 'topo' de ETA fue herido, pero finalmente pudo
recuperarse.
Afalah, aparentemente, no ha tenido tanta suerte como
Anido. El marroquí huyó de Madrid tras los sucesos del 3
de abril, llegó a Barcelona y después a Bélgica.
Desde Bélgica, según la Policía, se trasladó a Irak y
allí se inmoló en un ataque suicida contra las tropas
estadounidenses. Este último hecho no ha podido ser
confirmado aún por el juez Juan del Olmo.
Se puede decir que Afalah y Anido han tenido vidas
paralelas porque han colaborado con el mismo servicio de
información y desarrollado el mismo puesto: chóferes de
un dirigente terrorista.