Actualizado viernes 16/02/2007 15:47 (
CET)
PALOMA DÍAZ SOTERO (elmundo.es)
MADRID.- Rabei Osman el Sayed,
'Mohamed el Egipcio', acusado de ser uno de los
autores intelectuales de los atentados del
11-M, ha asegurado que "nunca" ha tenido
"ninguna relación con estos acontecimientos que
ocurrieron en Madrid".
'El Egipcio', contestando a las
preguntas de su abogado, en la imagen de
espaldas. (Foto: LaOtra).
Más fotos y vídeos
Tampoco, según dijo, ha "inducido a ninguna
persona o grupo" a cometer los atentados. Es más,
los ha "condenado con convicción clara y absoluta".
Todo esto, en respuesta a las preguntas planteadas
por su abogado defensor, Endika Zulueta, las únicas
que ha aceptado. Su testimonio continuará el lunes.
Según la fiscal, él es uno de los conspiradores y
organizadores de la masacre de los trenes, en la que
murieron 191 personas y más de 1.800 personas
resultaron heridas.
Nada más comenzar el esperado juicio, 'Mohamed el
Egipcio' se negó a responder a cualquier
interrogatorio, incluido el de su abogado, lo que
supuso que el tribunal tuviera que leer en público
su declaración como imputado realizada cuando fue
extraditado a España, en diciembre de 2004, tras su
detención en Milán.
Sin embargo, luego, tras un encuentro con su
defensor (medida excepcional permitida por el
presidente del tribunal para todos los procesados),
Rabei Osman aceptó responder a sus preguntas, lo que
obligó al juez Gómez Bermúdez a insistir -casi hasta
el enfado- que sólo se le preguntase por cosas que
no hubieran aparecido en la declaración leída por la
mañana.
[Declaración íntegra recogida en el sumario. (PDF
2,7 MB)]
Comunicación entre víctimas y procesados
Las intervenciones aleccionadoras, autoritarias y
condescendientes del juez, como la de un profesor
con sus alumnos, centraron parte de la atención de
la mañana. Pero los protagonistas, más que los
propios procesados,
fueron las víctimas. Pocas asistieron a esta
primera jornada del esperado juicio, lleno de
expectación mediática. Fuentes de la Asociación
Ayuda a las Víctimas del 11-M, personada como
acusación, comentaron a elmundo.es que estaban "muy
mal" y "muy nerviosas".
Los acusados, en el habitáculo
blindado de la sala. (Foto: EFE)
En la sala de vistas destacó la presencia de
Pilar Manjón, presidenta de la
Asociación 11-M Afectados de Terrorismo, otra de las
acusaciones personadas. Minutos antes de que
comenzara el juicio, de pie, sobre el resto de la
sala, que esperaba sentada, se quedó mirando largo y
tendido a los procesados de dentro de la sala
blindada.
El público presente en la sala, además, ha sido
testigo de otras escenas de comunicación entre
acusados y víctimas a través del cristal blindado.
Por ejemplo, el procesado por colaboración con
organización terrorista
Rafah Zouhier (que supuestamente ayudó a los
terroristas a contactar con 'los asturianos') se
dirigió a Manjón poniéndose la mano en el pecho y
negando con la cabeza, a lo que ella respondió
moviendo el dedo índice en un gesto normalmente
empleado como aleccionador o de advertencia.
En otro momento,
Fouad el Morabit, acusado de pertenecer a
organización terrorista, se dirigió al público
haciendo un gesto que señalaba a todos sus
compañeros de la sala blindada y diciendo que eran
inocentes.
Otro gesto fue el de una víctima mostrando a los
procesados el dedo corazón, cuya explicación sobra
en este caso.
Preguntas sin respuestas
Después de este decepcionante comienzo, el
acusado tuvo que escuchar igualmente las preguntas
de la fiscal, Olga Sánchez. Le
preguntó por sus movimientos por Europa en los años
anteriores a los atentados (Alemania, Francia,
España, Italia), por su supuesto adoctrinamiento de
jóvenes y de delincuentes comunes para la 'yihad' y
el martirio.
En este aspecto, le interrogó por su relación con
el joven Yahia Mohamed en Milán, con quien mantuvo
conversaciones grabadas por la policía italiana en
la que le reconoció que él era el responsable de los
atentados y que sus hermanos Serhane y Fouad habían
muerto en los trenes.
A este también le dijo que había estado en Madrid
"en el mes tres", pero que salió del país el día 1
de ese mes. También le dijo: "Quien apoya al perro
tendrá un terremoto. Madrid ha sido la prueba". Otro
de los temas por los que se ha interesado la fiscal
ha sido el contacto de Rabei Osman con otros
procesados, con algunos de los suicidas de Leganés y
con personas cercanas al condenado como jefe de la
célula española de Al Qaeda, 'Abu Dahdah'.
Entre las preguntas realizadas por el resto de
acusaciones, destacan por diferentes del resto
algunas de la AVT, que ha traído a colación la
posibilidad de que otro grupo terrorista hubiera
tomado parte en los atentados al preguntarle a 'El
Egipcio' si entró en contacto con otras bandas.
Otras acusaciones le preguntaron, por ejemplo, si
los atentados fueron una "venganza contra Occidente"
o se debieron a la participación española en la
guerra de Irak y la 'foto de las Azores', y si contó
con otros grupos terroristas para preparar los
atentados o para aprender alguna técnica de
detonación de explosivos.
También se le ha preguntado por numerosos
contactos con otros supuestos extremistas, por su
servicio militar en Egipto y por su temor a volver a
su país. Durante todo este tiempo la actitud de
Rabei Osman el Sayed fue la de un ausente, con la
mirada perdida en el vacío, impasible.
Las andanzas de Rabei por Europa
Ya por la tarde, con actitud calmada y semblante
inexpresivo, Rabei Osman (que afronta una petición
de condena de 38.654 años de cárcel) respondió a su
defensor sin alterarse lo más mínimo ante las
interrupciones y llamadas de atención del
magistrado. Así, declaró que ejerce la religión "de
una forma normal, no extrema" y que nunca ha tenido
relación con Al Qaeda.
Negó conocer nada sobre explosivos y
demoliciones; explicó que en la mili sólo hizo
tareas administrativas en contra de la especialidad
en explosivos que se le imputa. También afirmó que
no conoce a nadie en Afganistán ni ha viajado a
ningún país asiático ni africano que no sea el suyo.
'El Egipcio' vino a nuestro país en 2001
incentivado por un proceso de regularización que oyó
que iba a haber. Anteriormente había pasado por
Polonia, Alemania y Francia, países en los que no le
fue nada bien, e incluso fue detenido en Francia por
no tener documentación. En Alemania vivió durante
más de un año en un centro de acogida y, tras
conseguir un documento que acreditaba un asilo de
carácter humanitario, decidió venir a nuestro país.
En Madrid no conocía a nadie. Tramitó su
pasaporte en la embajada de su país y fue acogido en
la mezquita de Estrecho. Siempre mantuvo su
identidad real en España, aseguró. Sólo en Alemania
se hizo pasar por palestino bajo el nombre de
Mohamed porque la policía era más permisiva con esta
nacionalidad. En Madrid, vendía prendas de vestir y
bolsos en Plaza Castilla y Alvarado. Se casó
prometiendo una dote aplazada de 1.200 euros.
Relación con otros procesados
Osman seguró no conocer el domicilio de la calle
Virgen del Coro por donde,
supuestamente, pasaban jóvenes reclutados y
adoctrinados para la 'Yihad internacional'. Tampoco
conocía a
Hassan el Haski ni a
Youssef Belhadj, los otros dos presuntos autores
intelectuales de la masacre.
Sí conocía a
Serhane 'El Tunecino', el cuarto supuesto
conspirador, que se suicidó en Leganés, pero asegura
que su único contacto es porque era su profesor de
español en la mezquita. "Yo era -dice- un alumno
más".
A
Basel Ghalyoun, acusado por el fiscal de colocar
bombas en los trenes, lo conoció en la mezquita,
pero sólo se saludaban. Con Fouad el Morabit tenía
más relación: eran amigos y le ofrecía hacerle la
colada una o dos veces por semana. Después, cuando
'El Egipcio' se fue a Italia, contactó por teléfono
con El Morabit una vez y lo intentó varias más en
vano.
Preguntado por el procesado
Mohamed Larbi ben Sellam, a quien la fiscal
considera la mano derecha de 'El Egipcio',
paradójicamente ha negado conocerlo. En contra de lo
que figura en el escrito de acusación, sostiene que
no le proporcionó libros ni vídeos ni casetes sobre
el islam y la 'yihad'.
Su etapa española acabó en febrero de 2003, tras
divorciarse, y nunca volvió, pese a que la acusación
lo sitúa en España en los meses anteriores a los
atentados. Su nuevo destino fue Italia, adonde fue
animado por el hermano de su nueva prometida (ella
vivía en Egipto y él en Milán). El incentivo fue de
nuevo la posibilidad de beneficiarse de un proceso
de regularización. En el apartamento de la vía
Cadore de Milán vivió con cuatro personas.
Sin que sepamos con qué intención, su abogado le
preguntó si tenían televisión y si veían canales
árabes. ¿Quizá para justificar algunas de las
conversaciones de ambiente grabadas por la policía?
También le preguntó por el uso del ordenador, a lo
que él respondió que lo empleaba para contactar con
su familia.
Escuchará las llamadas intervenidas
Llegado este punto, se precipitó el final de la
sesión. El letrado pidió escuchar las conversaciones
grabadas por la policía italiana en su apartamento.
El juez estableció que el acusado hiciera esto en
privado para no demorar la jornada. Lo hará este fin
de semana en presencia de su abogado y de un
intérprete, con quien se podrá certificar la
literalidad de las conversaciones recogidas en el
sumario. Rabei Osman el Sayed responderá a las
cuestiones al respecto el próximo lunes.
Este viernes
se prevé que el tribunal continúe con la
declaración de Youssef Belhadj, para el que la
fiscal también pide 38.654 años de prisión.
Según fuentes jurídicas, el tribunal quiere ser
muy cuidadoso con las condiciones de los procesados
durante el juicio, de manera que se intentará que
lleguen cada uno a su prisión antes de las 20.00
horas para que puedan cenar caliente y descansar 10
horas entre sesión y sesión para que puedan afrontar
sin ningún problema los interrogatorios.
Por ejemplo, en el caso de 'El Egipcio', el
presidente del tribunal ordenó hacerle un examen
médico que certificara que estaba en buenas
condiciones de salud para prestar declaración.