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Lunes, 9 de julio de
2007. Año: XVIII. Numero: 6413. |
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ESPAÑA |
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| JUICIO POR
UNA MASACRE / Balance final |
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El póquer
sigue abierto |
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| La vista
oral del 11-M no ha logrado poner las cartas sobre la
mesa en relación a cuatro aspectos clave: qué explosivo
estalló, cómo apareció la mochila de Vallecas, qué pasó
en Leganés y quiénes fueron los ideólogos |
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MANUEL MARRACO
MADRID.- Un explosivo aún sin
nombre estalla el 11 de Marzo y esa misma madrugada una
mochila que nadie espera señala a un viejo conocido de
la Policía. Tres semanas más tarde, tras la muerte del
núcleo duro de Leganés, los investigadores comienzan a
buscar a Al Qaeda por toda Europa y localizan en tres
países distintos a otras tantas supuestas figuras
relevantes del terrorismo internacional.Trescientas diez
horas de juicio son muchas, pero no las suficientes para
escudriñar todos los recovecos de un sumario gigantesco,
ni para que el repaso a ese póquer formado por el
explosivo, la mochila, Leganés y los supuestos cerebros
ofrezca un relato diáfano a los ojos del tribunal, que
hoy comienza las deliberaciones. Sobre estos cuatro
aspectos fundamentales de los atentados han comparecido
testigos, incluidos miembros de las Fuerzas de
Seguridad, cuyas declaraciones contradicen directamente
la versión mantenida por la Fiscalía. Javier
Gómez-Bermúdez, Alfonso Guevara y Fernando García
Nicolás comienzan hoy a revisar el resultado de 310
horas de juicio. Su cometido 'sólo' es determinar la
inocencia o culpabilidad de los 28 acusados, pero para
hacerlo los magistrados deberán abordar algunos de los
episodios más cuestionados de la investigación. El juego
repartido durante la vista oral por 309 testigos y 71
peritos ha despejado algunas confusiones, pero también
ha dejado cartas sin descubrir. Entre ellas, algunas tan
relevantes como la que lleva el nombre de la dinamita
empleada en los trenes, el origen de la pista que
condujo a las primeras detenciones, el relato en torno
al suicidio colectivo o el alcance de la implicación, si
la hay, de los tres presuntos inductores.Entre esos
cuatro elementos clave, el más relevante ha sido, sin
duda, el que el tribunal dejó para el último lugar: el
análisis del explosivo que estalló en los trenes. Había
que dar tiempo para que los expertos nombrados por la
Sala hicieran la nueva pericial, un trabajo que llevaba
tres años de retraso. Toda una carga de profundidad
contra el trabajo del juez Juan del Olmo, cuya
instrucción podría quedar muy mal parada en la
sentencia.QUÉ ESTALLO«En muchas ocasiones no se ha
podido determinar el explosivo y, sin embargo, se ha
acabado condenando a los terroristas». Así es y así lo
ha repetido la Fiscalía de la Audiencia Nacional con un
ímpetu parejo al ritmo de los reveses que recibía el
«¡ha sido Goma 2 ECO, vale ya!» que alegremente mantenía
hace un año. Cierto que no sería la primera vez que un
tribunal condena sin el nombre del explosivo, pero sí la
primera que lo haría con datos contradictorios.Basta
acudir al escrito definitivo de acusación de la fiscal
Olga Sánchez para comprobar que las cosas al final del
juicio no están como al principio. El color rosa con el
que el Ministerio Público resalta las modificaciones
respecto al escrito inicial apenas se deja ver... hasta
la página 184. Allí, tres folios deslumbrantes se ocupan
de ajustar la primera versión a las conclusiones de la
pericial. Sánchez no tenía otro remedio tras escuchar a
los ocho expertos nombrados por el tribunal.El escrito
de la fiscal se presentó el lunes 4 de junio. Hasta
entonces, la secuencia había sido tan demoledora como
significativa: Uno, este diario informa de que el jefe
de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, había
reconocido ante Del Olmo que nunca se hizo un análisis
«científico» de los restos.Dos, el tribunal enmienda la
labor del instructor y ordena ese análisis.Tres, los
peritos encuentran lo que nunca debió estar allí, y la
Policía se pone a trabajar en dos frentes: en el
laboratorio experimenta con sucesivas explicaciones que
mantengan viva la Goma 2 ECO y ante la Sala prepara el
terreno restando importancia al tipo de explosivo. «Es
importante, pero no lo más importante», declaró el 21 de
mayo una experta de la Policía cuando se le inquirió
sobre la relevancia del explosivo para determinar la
autoría del atentado.Y cuatro, la Fiscalía se apea de la
versión inicial y le añade a la Goma 2 ECO mezclas con
EC y contaminaciones con Titadyn.La escenificación del
todo ello se produjo el martes 29 de mayo. «¿Están de
acuerdo en que no es posible saber la marca comercial
del explosivo que estalló?». Los ocho expertos no
tuvieron más remedio que asentir a la pregunta del
presidente del tribunal, Javier Gómez-Bermúdez. Pese a
los exhaustivos análisis realizados en los meses
previos, no se puede. Tan sólo se sabe que las mochilas
bomba contenían «algún tipo de dinamita», Goma 2 ECO,
Goma 2 EC o Titadyn.Que no se pueda ser tajante no
quiere decir que unas tesis sean más plausibles que
otras. «¡En la muestra M-1 ha aparecido lo que ha
aparecido, y ese análisis va a misa, a misa técnica,
química y analítica!». Así se pronunció ese mismo día un
habitualmente tranquilo perito de parte cuando los
expertos de las Fuerzas de Seguridad cuestionaron la
aparición de nitroglicerina, ajena a la Goma 2 ECO pero
presente en el Titadyn.La versión final de la Fiscalía
es tan poco convincente que ni siquiera las acusaciones
que han acompañado con más entusiasmo las tesis del
Ministerio Público se han atrevido a respaldar la
novedosa teoría de las moléculas voladoras, según la
cual componentes propios del Titadyn llegaron a las
muestras del 11-M por contaminación aérea durante su
larga espera en el almacén de los Tedax.La Asociación
11-M Afectados por el Terrorismo, presidida por Pilar
Manjón, tomó otro camino, el de fiarlo todo a la mezcla
de ECO y EC. Y eso a pesar de que, cuando supuestamente
se robó el explosivo, se habían cumplido ya 12 años
desde la última vez que la EC incluyó nitroglicerina en
su composición.La Asociación de Ayuda a Víctimas del
11-M ofreció una tercera vía para casar las
contradicciones que ofrecía la teoría de la fiscal y la
de que sólo estalló Titadyn: que la contaminación de las
muestras podía haber llegado por el hecho de que
«alguna» de ellas contuviera «desde el principio» las
sustancia ajenas a la ECO. Es decir, algún artefacto sí
contenía Titadyn, que acabó contaminando muestras de
Goma 2 ECO. Preguntado un perito de la Guardia Civil si
esta tesis era más plausible que la contaminación
descrita por la fiscal, la respuesta fue clara: «Sin
duda», fue la respuesta.Que los islamistas robaron
explosivos en Asturias ha quedado probado. Que lo robado
estallara en los trenes ya es otra cosa. Por eso el
fiscal Zaragoza puso tanto empeño el pasado 11 de junio
-su última intervención en el juicio- en restar
importancia al resultado de la pericial: «Da igual el
explosivo que se utilizara, lo cierto es que todas las
pruebas apuntan a que estos personajes fueron los que
cometieron estos atentados y que la trama asturiana fue
la que proporcionó los explosivos». Y añadió una súplica
a su acusación-confesión: que la pericial de los
explosivos sea sólo «una más entre el cúmulo de pruebas
que deben ser valoradas».El escepticismo con el que los
magistrados se han tomado la versión de fiscal quedó
reflejado en el diálogo mantenido el día 29 de mayo,
durante el intento de Javier Zaragoza de apuntalar su
teoría:- Fiscal jefe: Luego la explicación de la
adsorción es razonable...- Perito: Pero no es
excluyente, hay otras.- Fiscal jefe: ¿Qué otras?-
Perito: No la tengo.- Fiscal
jefe: ¡O sea, que la única explicación razonable es la
de la adsorción!- Presidente del tribunal: Eso será una
conclusión que habrá sacado el Ministerio Fiscal...EL
ORIGEN DE LA PISTALos Tedax aún seguían buscando
muestras minúsculas del explosivo entre los trenes
cuando en una comisaría de Vallecas aparecieron 10
kilos. La fiscal afirma que venía de El Pozo. Al
tribunal le va a costar decir los mismo. Para ello
tendría que pasar por encima de un obstáculo formidable:
la declaración como testigo el 15 de marzo del inspector
jefe de los Tedax de Madrid, que supervisó toda la
actuación sobre explosivos en todos los trenes: «En El
Pozo se revisaron todos los trenes, todos... Después de
la revisión de los Tedax que trabajaron allí, no había
ni una sola mochila que tuviese un artefacto explosivo.
Eso se lo puedo asegurar, que lo hicieron
concienzudamente. Es más, les dije que lo hicieran dos
veces y cuando hablé con ellos me dijeron que lo habían
hecho cuatro».Un abogado de la acusación le preguntó
entonces cómo se explica que los investigadores afirmen
que fue recogida entre los vagones de El Pozo: «No puedo
explicárselo. ¿Puede explicármelo usted?», respondió con
tono airado.El peligro es que dudar de la mochila es
hacerlo de la tarjeta de teléfono que incluía y que
llevó a la detención, en plena jornada de reflexión, de
Jamal Zougam. Al margen de cuestionar los
reconocimientos de testigos en los trenes, el letrado
del marroquí enumeró en su informe final otros datos que
presentan la pista de la mochila como enemiga de la
lógica.Para empezar, no encaja que el supuesto
terrorista emplease tarjetas de su tienda para
confeccionar los artefactos. Ni que se quedara en casa
esperando su arresto cuando ya sabía por los medios de
comunicación que la Policía seguía el rastro de la
recuperada en Vallecas. Ni que la tarjeta estuviera
insertada en un teléfono que no necesitaba tarjeta para
activarse...Las horas transcurridas entre la revisión de
los andenes de El Pozo y el afortunado hallazgo en
comisaría sólo pueden debilitar la versión oficial. Esta
vez los magistrados se ahorraron escuchar una
declaración que hubiera supuesto otro nuevo obstáculo
para asumir la tesis de la fiscal.«No puedo garantizar
la cadena de custodia». La frase sí la escuchó Del Olmo
de boca del encargado de la custodia de los efectos de
El Pozo, el inspector jefe Miguel Angel Alvarez. «Ante
la sorpresa del funcionario que suscribe, dichos objetos
son llevados al Parque Ferial Juan Carlos I», escribió
el inspector jefe. Cuando EL MUNDO informó al respecto,
el juez quiso reconstruir el itinerario de la mochila y
las garantías que ofrecía, y llamó a declarar tanto a
Alvarez como a los agentes que habían intervenido en el
traslado de los objetos recogidos en la estación.La
reconstrucción ante la Sala se quedó coja. Alvarez no
compareció porque la Fiscalía consideró mejor no llamar
al peligroso testigo. Sólo una acusación estuvo atenta a
ello, la presidida por Pilar Manjón, pero estuvo
igualmente atenta para renunciar en el último momento a
su declaración. Automáticamente, Alvarez quedó borrado
de la lista de testigos.Sí comparecieron ante el
tribunal cuatro de los agentes -no todos- que
participaron en los traslados de los objetos de El Pozo.
No fueron precisamente esclarecedores. Sólo uno de ellos
hizo el 11 de Marzo el itinerario completo supuestamente
seguido por la mochila (El Pozo-Comisaría de Villa de
Vallecas-Comisaría de Puente de Vallecas-Ifema-Comisaría
de Puente de Vallecas). Para sorpresa del tribunal, el
último en declarar no recordaba siquiera si le habían
ordenado ir a Ifema a llevar las bolsas con los objetos
o si lo que hizo fue ir de vacío para recogerlas.Por su
parte, el único agente que hizo el recorrido completo no
recordaba la parada en Villa de Vallecas ni quién dio la
orden de llevarse las bolsas, y explicó que cuando
llegaron al recinto ferial dejaron las bolsas sin
vigilancia apoyadas en una pared.A la ausencia del
testigo clave responsable de la cadena de custodia se
suma la de los agentes o mandos de la Policía Científica
que indicaron dónde depositar los bultos en Ifema, y de
la Unidad de Intervención Policial (UIP), que
custodiaron los efectos allí almacenados. Tampoco
declararon los encargados de introducir los objetos en
las bolsas junto a los trenes.La lista de tropiezos con
la lógica se extiende a la confección del artefacto.
«Desde mi punto de vista había un error incomprensible»,
declaró al tribunal el tedax Pedro, encargado de
desactivar el artefacto. También él mencionó el recinto
ferial, pero para decir que desde la sala del 091 se le
comunicó que la mochila «no había pasado por el pabellón
de Ifema».Las dudas sobre lo que pudo suceder en la
parada no prevista de Ifema se refuerzan con el informe
conjunto de la UCIE y la UCI remitido a Del Olmo en
octubre de 2005. Tras mencionar el ADN todavía anónimo
que se encontró en un asa, dice expresamente que la
mochila «pudo ser manipulada en el pabellón de Ifema».SUICIDIO
APLAZADOComo en el caso de los explosivos, el final del
juicio también arrojó luz -o sombra- sobre los hechos de
Leganés. Ahora no hay añadidos, sino supresiones. El
Ministerio Público ha eliminado de su relato de hechos
ni más ni menos que un tiroteo entre la Policía y los
terroristas cerca del piso franco, un par de horas antes
del suicidio. Ni el relato de los hechos ni la hora en
la que sucedió encajaba con la versión oficial.Ésta
mantiene que la detección del piso se produjo en torno a
las 15.00 horas del día 3 de abril. La primera carga de
profundidad llegó el 14 de marzo con la declaración de
Sánchez Manzano. «A las 12 o 13.00 horas es cuando me
llaman de Comisaría General de Información para que se
nombre un equipo a su disposición para hacer un registro
en Leganés».Sus aclaraciones posteriores y las de otros
miembros de las Fuerzas de Seguridad precisaron que a
esa hora sólo disponían de datos genéricos, no de un
piso concreto. Pero las palabras de Sánchez Manzano
coinciden con el relato del confidente Cartagena, que
dijo ante el tribunal que la UCIE le avisó en la mañana
del día 3 de la existencia de ese piso.Otros episodios
relacionados con Leganés que se han conocido durante el
juicio oral también resultan sorprendentes. Por ejemplo,
que los terroristas no fueron a buscarlo precisamente a
la inmobiliaria del barrio, sino que acabaron alquilando
el único piso que tenía disponible una gestoría y que ni
siquiera había sido anunciado. De haberse publicitado,
seguro que no hubiera incluido entre las características
del inmueble la revelada ante la Sala el 10 de abril:
que pared con pared con la célula vivía un Policía que
había pertenecido a la unidad encargada de realizar los
seguimientos a terroristas. El dato se conoció porque
entre los escombros del piso se localizaron documentos
relativos a ETA y que no han llegado a constar en el
sumario.La última revelación sobre Leganés no se produjo
en el juicio. El día del visto para sentencia, este
diario informó de que el dinero de la célula terrorista
hallado entre los escombros procedía de la Policía y que
había servido como cebo para localizar a El Chino.LA
SEMILLALos paralelismos entre los tres supuestos
cerebros del 11-M no se agotan en compartir la misma
acusación fiscal por un atentado en el que faltan
elementos característicos de Al Qaeda.Las defensas de
Hasan Haski, Yousef Belhadj y Rabei Osman, El Egipcio,
ofrecieron al tribunal una versión de las
investigaciones que el secreto sumarial les había
impedido exhibir antes de acabar en el banquillo. Los
tres han señalado los evidentes agujeros de las
comisiones rogatorias de Francia, Bélgica e Italia que,
respectivamente, llevaron a prisión a sus clientes.El
juez instructor, la Policía y la fiscal les han
encuadrado dentro del Grupo Islámico Combatiente
Marroquí (GICM), supuesto socio de Al Qaeda. «El juicio
ha probado la no existencia del GICM», fue la respuesta
del abogado de Haski.Aún más lejos en su oposición a la
Fiscalía llegó la defensa de Belhadj: «Dado que los
siete de Leganés estaban muertos, dado que hay cuatro
fugados, dado que hay cinco o seis ADN anónimos que
están relacionados íntimamente con los escenarios de los
atentados, había que meter aquí gente. Y, sobre todo, lo
que había que hacer, por aquello del manto de Al Qaeda
que envuelve todo esto, es internacionalizar el
proceso». Resultado, que los asturianos y los
colaboradores hicieron sitio en el banquillo a tres
supuestos islamistas.Las tres defensas jugaron con
elementos perfectamente intercambiables entre sí. La de
Haski, por ejemplo, dijo que «del interrogatorio a los
procesados se ha subrayado que no conocía a ninguno, ni
a ninguno de los suicidas, ni ha coincidido jamás en
ningún sitio con ninguno de ellos».La de Belhadj, que
«le sometieron a todo tipo de pruebas. Se han cotejado
sus huellas, su ADN, su voz y su escritura con todo lo
que se ha hecho en el sumario. Nada ha salido que le
asocie, absolutamente nada».La de El Egipcio, la última
mañana de juicio, que la Policía, «a costa de
calificativos y falsedades, ha pretendido transformar la
persona de Rabei Osman en el personaje de El Egipcio».El
pasado viernes, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional,
previendo tal vez la dificultad de condenarles por el
11-M, recordó que si no se les atribuye la inducción del
atentado, siempre podrá el tribunal condenarles por el
delito genérico de pertenencia a una organización
terrorista.TRAS LA SENTENCIADefensas y acusaciones han
pugnado en los últimos días por obtener una sentencia
«abierta» o «cerrada». La respuesta la había dado un año
antes el propio instructor, el día que dijo adiós al
sumario. «La investigación por los atentados terroristas
cometidos el 11 de marzo de 2004 y el 3 de abril de 2004
no ha finalizado».Las palabras se incluyen en el auto de
conclusión del sumario dictado por Del Olmo , que añade:
«Se continuarán judicialmente las investigaciones
oportunas para aclarar los extremos pertinentes y
supuestas participaciones de personas que hayan podido
participar criminalmente en los mismos [...] A ello cabe
añadir cualquier línea de investigación que contribuya a
ese esclarecimiento, y que se funde en sospechas
racionales fundadas».@LEAD:PORTADA |
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