FEDERICO
JIMÉNEZ LOSANTOS
Ha hecho fortuna el término la
cuarta trama, referido a esa siniestra banda de
funcionarios de uniforme o de paisano (policías,
guardias civiles y espías) que, desde el mismo 11-M, se
dedicó a destruir las pruebas que podían convertirse en
evidencias contra los autores de la masacre, así como a
crear pruebas falsas para engañar a la opinión pública y
emponzoñar el sumario-restario del juez Del Olmo y la
fiscal Valeyá.
Pues bien, aunque no sepamos qué piensan hacer Gómez
Bermúdez y sus compañeros de tribunal con la sentencia
-incluso si nos tememos lo peor, que sería el pasteleo
para todos los públicos-, ha bastado un impulso
mínimamente serio en la investigación de los explosivos,
piedra angular de ese juicio en el que se piden decenas
de miles de años de cárcel a unos cuantos imputados por
la Fiscalía de Valeyá y Daigual, así como el primer
análisis científico del arma del crimen, sin cuya
identificación no puede haber criminal, para que la
cuarta trama del 11-M empiece a tener cara y ojos,
nombres y apellidos.
Engañando al juez Del Olmo, loco por dejarse engañar,
están Sánchez Manzano y su tedaxa. Y ya dentro del
ámbito de investigación de Gómez Bermúdez, el jefe de la
pericia, el policía Alfonso Vega, a quien puede
aplicarse lo que a Lope le dijo uno de sus
contemporáneos: «Con razón Vega, por lo siempre llano».
Estrepitosamente llano, podríamos decir, sin que por
otra parte le adorne una sola de las virtudes del Fénix
de los Ingenios. A lo más que ha llegado el suyo es a
insultar fieramente a Manzano y los Tedax por haber
ocultado el hallazgo de DNT en su análisis, que
obviamente se hizo el propio 11-M y se ocultó, a los
peritos guardias civiles que no quisieron asumir el
peritaje policial y, dando ejemplo, negándose él mismo a
aceptar durante un mes la evidencia de nitroglicerina
hallada en el gramo de polvo de extintor que se le
escapó, ay, a Manzano.
He ahí el comienzo y el final de la cuarta trama: de
los policías al servicio del embuste, que no del Estado
ni de la verdad, desde la misma mañana del 11-M a esta
Policía ya de Zapatero, concentrada en engañar a Gómez
Bermúdez igual que los Tedax engañaron a Del Olmo, amén
de al Gobierno del PP y a los ciudadanos que les pagamos
el sueldo. Entre lo que contaba ayer Casimiro y lo que
se deduce por pura lógica de sus efusiones verbales,
Vega quiso cerrar el círculo abierto por Manzano y su
tedaxa, sólo inferior a él en rango, que no en carácter.
Pero basta ver a Manzano para saber que él solo no
habría sido capaz de urdir esa trama, que fue dirigido y
no director. ¿Por quién? ¿A qué
momento procesal espera Gómez Bermúdez para deducir
testimonio contra esta trama de falsificadores y
golpistas, que no merecen otro nombre? ¿Al 28
de diciembre?
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