(Libertad Digital) El
informe sobre los explosivos es uno de los
documentos más solicitados por los
investigadores que conocen en profundidad el
sumario instruido por el juez Del Olmo.
Resulta necesario hacer hincapié en que,
tres años después de la masacre,
no se sabe qué tipo de explosivo causó las
192 muertes y los miles de heridos y que
los únicos análisis desarrollados se
refieren a pruebas que no causaron víctimas,
que ni siquiera estallaron. Se trata de
la mochila de Vallecas y la furgoneta Kangoo
de Alcalá.
Sobre estos ejes descansó la versión oficial
que daba por sentado el uso de Goma 2-ECO y
la autoría islamista de los atentados. El
episodio de la bomba incompleta en las vías
del AVE –faltaba el iniciador y no estaba
conectada– y
la explosión del piso de Leganés también
llevaban el sello explosivo de la Goma 2-
ECO. Lo defendieron y lo defienden desde el
ministro del Interior Alfredo Pérez
Rubalcaba hasta la fiscal Olga Sánchez
pasando por el propio juez Del Olmo. Pero
siempre ha faltado el informe realizado en
los focos de explosión, es decir, de los
explosivos que mataron a esas 192 personas.

MOCHILA DE VALLECAS. De
forma muy resumida, tales pruebas que
sustentan la versión oficial son tan débiles
como irregulares. Respecto a la mochila, no
hay forma de saber
dónde fue encontrada y cuál fue su
recorrido hasta llegar a la comisaría de
Puente de Vallecas. Contenía un teléfono, el
famoso Trium T-110 que, como demostró
Libertad Digital,
no necesitaba una tarjeta para
activar la alarma que, en teoría, iniciaría
la explosión. Sobre el explosivo que
contenía y su desactivación en el Parque
Azorín tampoco ha habido sino dudas e
irregularidades. Tanto en el diario
El
Mundo como en
Libertad Digital
informamos de muchas de ellas.
- La ocultación al juez durante meses de
una radiografía realizada a la mochila antes
de su desactivación.
- A la Policía no se permitió fotografiar
la mochila y se le requisó el carrete de las
instantáneas realizadas.
(Ampliación)
- El artefacto presentaba unos cables
sueltos que hacían imposible la explosión.
- Contenía gran cantidad de metralla, que
no se ha hallado en los cuerpos.
- La corriente que ofrecía el vibrador del
teléfono no garantizaba el correcto
funcionamiento de la bomba.
- Hubo una
mochila gemela en poder del juez que no
era la original porque esa la tenían los
TEDAX.
- Sánchez Manzano le dijo al juez que no
se puede saber por qué no explotó.
LA FURGONETA DE ALCALÁ.
Respecto a la furgoneta Kangoo encontrada en
Alcalá de Henares y sin entrar en los
detalles novelescos de su hallazgo, habrá
que concretar varios puntos que a estas
alturas tampoco se sostienen. Muchos de
ellos, lo único que confirman es su relación
con las otras irregularidades de la mochila.
-
La fotografía adjuntada al juez
sobre el resto explosivo hallado en la
furgoneta es la misma que la que se aportó
como contenido de la mochila de Vallecas.
Hay que aclarar que el resto de explosivo,
si lo había, era del tamaño de una moneda
mientras que el encontrado en la mochila
pasaba de la decena de kilos. (Ampliación)
- El resto de explosivo no es detectado
por los perros que entran de cuerpo entero
en el interior del vehículo.
- La furgoneta llega al complejo policial
de Canillas más de una hora antes de lo que
dice el informe de inspección ocular.
(Ampliación)
- Los objetos aparecidos, según la segunda
inspección, no estaban cuando se halló la
furgoneta.
(Ampliación)
- Según Sánchez Manzano, en la Kangoo hay
restos de metenamina que no son hallados en
la mochila de Vallecas pero que sí los
contiene la muestra patrón.
Las aportaciones que dejan al caso los
explosivos hallados en las vías del AVE –no
incluido en el sumario del 11-M–, en Leganés
y en el
Skoda Fabia tampoco parecen dignas de un
periodo de instrucción. En cuanto al AVE hay
que recordar que no se encontró teléfono,
que el cable medía más de cien metros y no
estaba conectado a un iniciador. En Leganés,
aparte de la necesaria investigación sobre
lo allí ocurrido, sorprende el hallazgo de
más de quinientas fajas de las que sirven
para contener el explosivo.

Al
llegar a este punto es inevitable recordar a
Juan Jesús Sánchez Manzano,
jefe de los TEDAX en aquellos tiempos –hoy
cesado en ese cargo pese a que su trabajo
fue pilar de la versión oficial– y
responsable de lo poco que se sabe sobre el
arma homicida de los atentados. Son varias
sus aportaciones de cuando estuvo al mando
de los desactivadores pero sin duda se
recuerdan como más significativas su alusión
a los
"componentes genéricos de las dinamitas"
y a la presencia de nitroglicerina, extremos
excluyentes pues, por ejemplo, la Goma 2-ECO
no contiene nitroglicerina. Lo de nombrar
compuestos y sustancias no es lo suyo porque
su versión sobre la presencia de metenamina
fue tan escandalosa como las anteriores por
las que tuvo que rectificar. Tras las muchas
informaciones aparecidas sobre los
explosivos, el propio Sánchez Manzano quisó
salir de su silencio (lo hace un día antes
de que la Audiencia decida hacer un nuevo
informe) y
justificar su actuación.
Son muchas las
dudas pendientes
que un nuevo informe puede aclarar. Por
ejemplo, por qué Jacobo Barrero, policía
municipal, describe
una mochila bomba que no se parece en nada
a la que después dicen desactivar los TEDAX
en la estación de El Pozo. Por qué no hay un
listado de muestras halladas en los trenes
adjuntado al sumario. Por qué se negó la
utilidad de un simulacro, bien en vagones o
por ordenador, para analizar los efectos que
produce un tipo de explosivo en un
determinado material. Por qué no se tiene en
cuenta la declaración del Jefe Provincial de
los TEDAX, José María Cáceres Vadillo, que,
tras inspeccionar "dos veces, desde la
cabeza a la cola" los trenes
no halló mochila alguna y aseguró que
sólo un alto explosivo de tipo militar deja
la huella que quedó en los vagones.
Pruebas testificales con tres
etarras
La segunda petición para el juicio que ya ha
adelantado la Audiencia Nacional es una
testifical. Llamarán a declarar en calidad
de testigos a tres etarras: Henri
Parot, Izkur Badillo y Gorka Vidal,
estos dos últimos detenidos cuando
trasladaban a Madrid la conocida como
caravana de la muerte.
HENRI PAROT. Su nombre
apareció en muchas informaciones relativas
al 11-M. La más importante de ellas,
publicada por
El Mundo, desvelaba
que el nombre y teléfono de este etarra así
como la fórmula de la cloratita aparecieron
escritos en un papel en el bolsillo de
Abdelkrim Benesmail tras un
registro de su celda. Benesmail no era otro
que la mano derecha de
Allekema
Lamari, uno de los terroristas que,
según el sumario, murieron en el piso de
Leganés. Pero la personalidad de este etarra
que tendrá que testificar arroja otros datos
que quizá se esclarezcan con su declaración.
(Ampliación)

Destaca entre ellos
una carta
en la que firmaba con su apodo Unai –el
mismo por el que le conocía Benesmail– y en
la que pedía a la dirección etarra acciones
más contundentes como
volar la Audiencia Nacional y usar
explosivos de tipo militar.
IZKUR
BADILLO, GORKA VIDAL Y EL CORREDOR DEL
HENARES. La furgoneta interceptada
en Cañaveras (Cuenca) que los etarras
pretendían llevar a Madrid con 500 kilos de
explosivo –cloratita reforzada con dinamita–
tenía como destino el corredor del Henares.
Al menos eso se desprende del
mapa
incautado a los terroristas y que
el ministro del Interior encontró encima de
su mesa en la mañana del 11-M como parte de
un informe. No había que esforzarse mucho en
comprobar la coincidencia entre el origen de
los trenes que estallaron en Madrid y la
zona que los etarras tenían marcada como
presunto objetivo.
(Ampliación)
El Mundo también desveló que el ex
minero Emilio
Suárez Trashorras
contó a casi una decena de agentes de las
Fuerzas de Seguridad (entre ellos
el inspector de Avilés, Manolo García,
Manolón)
que
El Chino era amigo de los dos
etarras.
Estas pruebas testificales y periciales
contribuirán sin duda a arrojar luz sobre lo
ocurrido en el peor atentado terrorista de
nuestra historia. Han sido solicitadas por
la defensa del principal imputado,
Jamal Zougham. Cabe recordar que
Zougham fue imputado en base a
reconocimientos que también están
repletos de irregularidades.