Se llama Mario Gascón, dice que fue
fraile mercedario y que conoció personalmente a Jamal
Ahmidan, El Chino, supuesto jefe de la célula del 11-M.
También actuó de enlace entre la Unidad Central
Operativa de la Guardia Civil (UCO) y los confidentes
que ese grupo tenía infiltrados en la célula islamista
que llevó a cabo los atentados de Madrid. Pero lo más
significativo de todo es que Mario Gascón fue citado
como testigo por el tribunal del 11-M, aunque huyó de
España y nunca acudió a la llamada judicial. «La Guardia
Civil me quería picar el pasaporte», explica.
EL MUNDO ha localizado
fuera de España a Mario Gascón, ex colaborador de la UCO,
que se ha convertido en un auténtico testigo de cargo.
«Me fui de España y no pienso volver hasta que no tenga
unas garantías de seguridad, porque a mí me quería picar
el pasaporte la Guardia Civil», afirma. En el argot de
la delincuencia y los bajos fondos, el concepto picar el
pasaporte o el billete significa que te van a matar o
estás condenado a muerte.
Gascón fue durante varios años colaborador de la
Unidad Central Operativa, cobraba unos 4.000 euros
mensuales por sus servicios de confidente y fue quien
convenció al marroquí Rafá Zouhier para que trabajara
para los agentes del Instituto Armado: «Tras los
atentados del 11-M, los agentes de la UCO [se refiere al
capitán Paco, al alférez Víctor y al guardia Rafa]
vienen a verme a mi casa. Después nos fuimos a una
pizzería y allí empezaron a hablarme del atentado, de
Zouhier. Y en un momento determinado yo les dije: 'Pero
si esto ya se sabía, lo de los explosivos'».
Y a partir de ese momento, siempre según el propio
Mario Gascón, el capitán Paco se alteró: «Sacó una
pistola, me la puso en el pecho y me dijo: 'Tú eres un
maricón y lo que tienes que hacer es callarte, y esto
déjalo que ya es cosa nuestra'».
Mario Gascón, que entre otras muchas cosas ha sido
colaborador-confidente de las Fuerzas de Seguridad del
Estado y director de discotecas, se encuentra en la
actualidad en situación de ser localizado, porque nunca
respondió a las citaciones judiciales. La localización
es un grado menor al de busca y captura.
Gascón, amigo de Rafá Zouhier, Rachid Aglif, alias El
Conejo, y Jamal Ahmidan, El Chino, entre otros acusados
del 11-M, está dispuesto a volver a España y contar todo
lo que sabe. «Quiero quitarme esta mierda de encima y
que salga el sol por donde salga, pero necesito
garantías, seguridad», dice.
Mario Gascón, que según ha relatado a este periódico
tuvo que soportar desde el extranjero las presiones y
amenazas que realizaron contra su familia, está
convencido de que «a la UCO lo que menos le interesa es
que hable y cuente toda la verdad».
Tras la comida con los agentes de la UCO, el ex
fraile mercedario recibió el encargo de comunicarle a
Rafá Zouhier que desapareciera de España, que se
esfumara durante un tiempo. El marroquí no atendió a los
avisos de su amigo y protector y se quedó aquí.
Posteriormente fue detenido -el 20 de marzo de 2004-,
imputado, y en la actualidad espera en la cárcel de
Puerto Real (Cádiz) la sentencia del tribunal del 11-M.
Al parecer, Mario Gascón también recibió los mismos
consejos que él transmitió a Zouhier. En esta ocasión sí
puso tierra de por medio. El tribunal del 11-M tenía
prevista la declaración del colaborador de la UCO a lo
largo del mes de abril este año, pero para esa fecha
Gascón ya estaba fuera de Madrid.
Se da la circunstancia de que el 19 de julio de 2004,
cuatro meses después de los atentados del 11-M, la
Dirección General de la Guardia Civil emitió una nota
informativa con la calificación de confidencial que, en
el apartado asunto, indicaba: «Informando sobre la
entrevista con el titular del JCI 6», en referencia al
Juzgado Central de Instrucción número 6, del que es
titular el magistrado Juan del Olmo.
Los mismos agentes
En el texto de esa nota informativa se reflejaba
que se «entrega la contestación a la resolución dictada
por S.Sª. con fecha 15 de julio, en la que se solicitaba
si Mario Gascón Armada era confidente de la Guardia
Civil y su paradero actual». El documento confidencial
de la Guardia Civil terminaba con la siguiente
apreciación: «El juez señaló que el compareciente [en
referencia a Mario Gascón] podría acogerse a los
beneficios de la Ley de Protección de Peritos y
Testigos».
Gascón recuerda cómo fue aquel momento, el 23 de
julio de 2004, en que tuvo que comparecer ante la
justicia: «Me llevaron ante el juez los agentes de la
Guardia Civil que con anterioridad me estuvieron
amenazando con una pistola en el pecho».
«Cuando declaré ante el juez Del Olmo y la fiscal
Olga Sánchez me sentí presionado. Hubo un momento en que
les dije: '¿Yo aquí cómo estoy, en calidad de imputado o
en calidad de qué?'» añade el ex jefe de discotecas.
El ex confidente de la Guardia Civil también reconoce
que solicitó al juez y la fiscal que le dieran la
categoría de testigo protegido, pero que no tiene
constancia de que se la concedieran. «La próxima vez que
esté delante de un juez declararé toda la verdad, pero
quiero hacerlo como testigo protegido», dice.
Durante aquella declaración de Gascón ante el
magistrado de la Audiencia Nacional se produjo un hecho
entre anecdótico y surrealista que él cuenta de la
siguiente manera: «Cuando Juan del Olmo se enteró que
había sido fraile mercedario, me hizo una broma y me
dijo que lo que tenía que hacer era olvidarme de todo e
irme al convento de nuevo».
Una carta con todo
Mario Gascón, a pesar de los cientos de
kilómetros que en la actualidad median entre él y sus ex
amigos de la UCO, sigue teniendo miedo y no acaba de
tirar de la manta. Gascón apunta hechos, circunstancias
y guarda la mayoría de sus secretos para cuando vuelva a
España: «Mi abogado tiene una carta. Los de la UCO
querían que no hablara, que me callara, pero yo los
conozco muy bien y sé cómo es la trama». El ex fraile
mercedario no quiere aclarar si se refiere al 11-M en
general, al tema de los explosivos o a las relaciones de
los presuntos terroristas islamistas con las Fuerzas de
Seguridad del Estado.
Gascón reconoció a EL MUNDO, mediante conversación
telefónica, su relación con el supuesto jefe de la
célula terrorista. «Yo no sólo tenía relación con Rafá
Zouhier y Rachid Aglif, El Conejo, también la tenía con
Jamal Ahmidan, El Chino. A ése lo conocí en el año 2000
en Ceuta, cuando pasaba hachís e inmigrantes de
Marruecos a España».
Los contactos entre el ex fraile, ex jefe de
discoteca y ex colaborador de la UCO con el supuesto
jefe del comando terrorista que se suicidó el 3 de abril
de 2004 en un piso de Leganés se fue incrementado con el
tiempo: «En Madrid volví a reencontrarme con El Chino en
los ambientes nocturnos, en la noche de Madrid. Jamal
Ahmidan nunca ha sido un islamista. A él le gustaba el
hachís, el dinerito y la buena vida. Era un delincuente
que fue a más».
Y, por último, Mario Gascón reconoce que trabajaba
para la UCO y que los agentes con los que más relación
tenía y con quien más trabajaba «eran Rafa y Víctor».
Rafa, según ha podido saber este periódico, es un número
de la Guardia Civil cuyo auténtico nombre es Mariano.
Víctor, que durante el 11-M tenía el rango de alférez y
que posteriormente fue ascendido a teniente, se llama
Jaime. Los dos agentes, siempre según Gascón, actuaban
con la supervisión directa del capitán Paco: «Víctor
siempre necesitaba el visto bueno del capitán Paco.
Víctor es un buen agente al que han manipulado».
De fraile mercedario a confidente
La evolución profesional y personal de Mario Gascón
en los últimos años ha sido significativa e importante.
Comenzó su relación con la delincuencia como fraile
mercedario en la cárcel de Barcelona. Allí, según él,
ayudaba a los internos a su reinserción social.
Con el tiempo, Gascón abandonó los hábitos de fraile,
se trasladó a Madrid y se convirtió en gerente y
director de discotecas. También estuvo, según reconoce
él mismo, por Marruecos, conociendo el mundo del hachís,
y allí se encontró con el marroquí Jamal Ahmidan 'El
Chino'.
Se da la circunstancia que la Orden Real y Militar de
Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los
Cautivos, más conocida como los Mercedarios fue fundada
en 1218 para «la redención de los cristianos cautivos de
los musulmanes». Gascón no puede negar que su relación
con los musulmanes fue intensa y que se convirtió en
amigo y confidente, entre otros, de Rafá Zouhier, Rachid
Aglif, 'El Conejo' y Jamal Ahmidan, 'El Chino'.
Durante los últimos años, Gascón ha vivido en un
mundo de lujo y placer, todo lo contrario a lo que exige
a sus miembros la orden de los Mercedarios. Los
mercedarios tienen cuatro votos: «Pobreza, castidad,
obediencia y estar dispuesto a entregarse como rehenes y
dar la vida si fuese necesario por el cautivo en peligro
de perder su fe».
La orden de los Mercedarios también se dedicó a la
evangelización de los territorios más alejados de
España, entre ellos la Patagonia argentina y Chile.
Mario Gascón está dispuesto a volver a España, pero no
está convencido, todavía, de que tenga que «dar su vida»
en favor de la verdad del 11-M.