Tres años después de que los
islamistas del 11-M se inmolaran en el piso franco de
Leganés, ni la Policía, ni el juzgado, ni la Fiscalía de
la Audiencia Nacional han investigado de qué banco
salieron los 16.500 euros localizados entre los
escombros de la calle Carmen Martín Gaite.
Sin embargo, el Centro
Nacional de Inteligencia (CNI), según ha podido saber EL
MUNDO, está convencido de que ese dinero salió de una
cuenta corriente o depósito bancario radicado en España.
Los servicios secretos españoles también consideran que
no procedía de ninguna cuenta de los imputados en el
11-M.
El 12 de abril de 2004, nueve días después de que
volara por los aires el piso de Leganés donde se
refugiaron los islamistas, la Unidad Central de
Información Exterior (UCIE) de la Policía remitió un
informe al juez donde explicaba que «entre los efectos
recogidos se hallan 33 billetes de 500 euros y un
fragmento de billete de igual importe nominal».
El departamento de blanqueo del CNI también ha
comprobado que esos billetes de 500 euros nunca
estuvieron depositados en ninguna de las cuentas
corrientes de los imputados en los atentados de Madrid y
que ese dinero no procedía del tráfico de hachís u otras
drogas al que se dedicaban algunos de los supuestos
islamistas y que, según la fiscal Olga Sánchez, sirvió
para financiar los trenes de la muerte.
Pero lo más significativo de esos 33 billetes de 500
euros es que ninguna de las partes -jueces, fiscales o
abogados defensores y acusadores- ha recabado
información sobre ellos. Tampoco nadie ha hecho
referencia a esos 16.500 euros durante la vista oral del
juicio, y mucho menos en las conclusiones finales.
Tan sólo el abogado José Luis Abascal, defensor de
Jamal Zougam y Basel Ghalyoun, preguntó tímidamente el
pasado día 10 de abril al funcionario policial número
17.597 si habían encontrado dinero en el piso de Leganés.
La respuesta del agente de la Policía Científica fue
escueta y concisa: «Sí, y se entregó a la UCIE, pero no
se hizo ninguna inspección dactilográfica». No hubo más
aclaraciones ni más comentarios del funcionario sobre
los billetes de 500 euros, ni repreguntas del letrado.
En el sumario del 11-M figura un informe de la UCIE
elaborado y enviado al Juzgado Central de Instrucción
número 3 de la Audiencia Nacional -que en un principio
se hizo cargo de los acontecimientos ocurridos en
Leganés- y más tarde aportado al Central de Instrucción
número 6 donde se informa de la localización de los
billetes y se indica: «Se solicita de su autoridad
[judicial] que ordene al Banco de España realice los
oportunos estudios de dichos billetes numerados, al
objeto de averiguar el lugar de su puesta en circulación
y posible seguimiento de los mismos, elaborando el
correspondiente informe con cuantos datos se puedan
obtener, de lo que también se dará oportuna cuenta en
esta Unidad para la continuación de las investigaciones
en curso».
Pocos días después, exactamente el 22 de abril de
2004, el Banco de España, a través de su Departamento de
Emisión y Caja, emitió un informe sobre los 33 billetes
de 500 euros. En él se hacían seis subdivisiones o
apartados, y en tres de ellos el Banco de España
afirmaba que el billete de 500 euros en cuestión se
había fabricado en Francia o Alemania, pero que se había
puesto en circulación en España.
Del resto de los billetes, el Banco de España
aclaraba que habían sido «fabricados anteriormente a
2002 y se pusieron en circulación durante el periodo de
lanzamiento del euro, a primeros de 2002». También
indicaba el Banco de España que una parte de esos
billetes había sido «fabricado en Austria» y que «no se
puso en circulación por primera vez en España».
El informe del máximo organismo económico español
terminaba su informe en los siguientes términos: «Tan
pronto tengamos la información relativa a los Grupos III
y V sobre billetes fabricados bajo la responsabilidad
del Deutsche Bundesbank y del Banco de Francia, se
enviara a ese Juzgado de Instrucción Número 3».
Hay que recordar que el Juzgado Central de
Instrucción 3, que dirige la magistrada Teresa Palacios,
trasladó todo el asunto del piso de Leganés al Central
de Instrucción 6, cuyo titular es Juan del Olmo.
Se da la circunstancia de que en el sumario del 11-M,
instruido por Del Olmo, no aparece ningún informe
complementario del Banco de España sobre los billetes de
500 euros.
EL MUNDO ha podido saber recientemente que,
efectivamente, el Banco de España no emitió ningún otro
informe suplementario al primero y que alegó que no se
pudieron obtener más datos sobre los 33 billetes de 500
euros del piso de Leganés.
Sin embargo, los agentes del CNI que siguieron el
rastro de los billetes de 500 euros sí han llegado a
constatar algunos hechos: «Gran parte de ese dinero se
puso en circulación en España y salió de una cuenta
corriente o depósito español». Y los agentes del
servicio de Inteligencia van aún más lejos en su
análisis: «Si el dinero se cobró por ventanilla
bancaria, tiene que haber constancia de la persona que
lo cobró».
Las pesquisas de los agentes del CNI sobre los
billetes de 500 euros llegaron hasta las ciudades
autónomas de Ceuta y Melilla. Hicieron gestiones en esas
dos ciudades, donde el trapicheo y el tráfico de hachís
es una constante junto al submundo de cambio de moneda.
Allí los miembros del CNI no encontraron rastros de
esos 33 billetes de 500 euros, ni de la serie a la que
pertenecen.
En la UCIE, a donde llegaron los billetes procedentes
del piso de Leganés a través de la Policía Científica,
nadie se preocupó por saber cómo y de qué manera
apareció ese dinero en el piso de Leganés.
Este periódico ha podido
averiguar que, durante las investigaciones del 11-M, uno
de los agentes de la UCIE, unidad que depende de la
Comisaría General de Información, intentó saber el
origen del dinero. El inspector de la UCIE recibió el
consejo de no hacer ninguna gestión sobre los billetes
de 500 euros y, poco después, tuvo que abandonar la
unidad por incompatibilidad con sus superiores. En esa
época, el comisario general de Información era Telesforo
Rubio.
Agentes de la UCIE con los que ha podido contactar EL
MUNDO están convencidos de que «en el piso de Leganés
había muchos más billetes de 500 euros de los que fueron
destruidos con la explosión que se produjo allí».
Nadie se atreve a calcular la cifra total del dinero
que pudo estar depositado en el piso de Leganés, pero lo
más sorprendente de esos billetes de 500 euros es que el
propio funcionario policial 17.597 confirmó en la vista
oral que «no se hizo ninguna inspección dactiloscópica
de ellos».
Expertos consultados por EL MUNDO aseguran que «con
un estudio dactiloscópico se podría haber encontrado
algún resto de huellas». Y van más lejos los técnicos:
«Se podrían haber hecho varios estudios para saber algo
más de los billetes, pero el más fácil hubiera sido uno
sobre la humedad de los propios billetes. De esa forma,
hubiéramos sabido dónde pudieron haber estado
almacenados: cerca del mar, lejos del mar, etcétera».
Pero la afirmación más contundente y sorprendente de
algunos de los expertos policiales consultados por EL
MUNDO es la siguiente: «Ese dinero podía estar preparado
en el piso de Leganés para pagar a los islamistas el
trabajo que hicieron colocando las mochilas bombas en
los trenes de la muerte o formaba parte de la
financiación del atentado». Y concluyen: «Si los 33
billetes de 500 euros formaban parte de la financiación
del atentado no cabe ninguna duda de que el 11-M no se
montó con el dinero de la droga. En ese mundo los
billetes que se utilizan son más pequeños y nunca de 500
euros».
El juicio del 11-M materialmente ha acabado y nadie,
todavía, ha sabido dar una respuesta al fajo de 33
billetes de 500 euros que apareció en el piso de Leganés,
que recogió la Policía Científica, que fue entregado a
la UCIE y que no investigaron ni el juez Del Olmo ni la
fiscal Olga Sánchez.
Por cierto, ninguno de los tres fiscales (Javier
Zaragoza, Olga Sánchez y Carlos Bautista) que
recientemente han informado y expuesto sus conclusiones
finales en la vista oral ha hecho referencia a esos
16.500 euros.