El comisario Pedro Mélida ha sido
ascendido. El Ministerio del Interior lo retira de
número dos de la Comisaría General de Policía Científica
y lo nombra jefe superior de Andalucía oriental. Mélida
fue el mando que ordenó eliminar de un informe policial
sobre el 11-M una referencia que ligaba a ETA con la
matanza. Lo hacía relacionando el hallazgo de ácido
bórico en casa del islamista Hasan Haski con la
presencia del mismo producto en un piso franco de la
banda.
El comisario Pedro
Mélida ocupaba hasta ahora el cargo de secretario
general de Policía Científica y su superior jerárquico
inmediato era el comisario general de esa unidad, Miguel
Angel Santano.
Ayer se conocieron de manera oficiosa numerosos
cambios en la cúpula de la Policía Nacional. Desde hace
tiempo se esperaba que el Gobierno cambiara de puesto a
los mandos que fueron acusados y absueltos de falsedad
documental por el caso del ácido bórico. Mélida ha sido
el primero, y su nivel de funcionario pasa del 29 al 30,
el más alto de la escala.
Cuando se produzca el nombramiento oficial, Mélida
pasará a hacerse cargo de la Jefatura Superior de
Policía situada en Granada, donde las distintas brigadas
provinciales y comisarías dependerán de él. Las
provincias de Málaga, Jaén, Almería y Granada son las
cuatro que comprende la demarcación que cubrirá Mélida,
quien tendrá a su cargo a 5.430 agentes.
Según fuentes policiales, el nuevo cargo de Mélida
tiene, en cuanto a mando, un rango similar al que
ocupaba, pero de cara al exterior está mejor visto. A
partir de ahora, su agenda estará repleta de actos con
personalidades de la vida política y social andaluzas.
El puesto de jefe superior es uno de los más
codiciados en la Policía, ya que sólo hay seis plazas
más altas: las de comisario general (que son cinco) y la
de director adjunto operativo, que ahora ocupa Miguel
Angel Fernández Chico.
La Audiencia de Madrid absolvió el pasado 8 de julio
al jefe de la unidad central de análisis de la Policía
Científica, José Andradas, al responsable del
laboratorio químico, Francisco Ramírez, además de a
Santano y a Mélida. El tribunal resolvió que los mandos,
que reconocieron haber manipulado el documento que
ligaba a ETA con el 11-M, no cometieron delito sino, a
lo sumo, una «irregularidad administrativa». Según los
hechos probados, fue Ramírez quien manipuló el informe
por orden de Mélida, todo ello bajo la supervisión de
Santano.
La sentencia concluye que introdujeron «inveracidades»
para evitar que apareciese en el sumario de la matanza
la referencia a la banda que habían incluido los peritos
en el informe original. La resolución explica, no
obstante, que esa vinculación con ETA a través de una
coincidencia tan genérica era «mera especulación» sin
rigor científico y que las alteraciones que provocaron
los mandos no afectaron a la finalidad del texto:
determinar que la sustancia hallada en el domicilio de
Haski era ácido bórico.