El juez Del Olmo resolvió en
noviembre de 2006 archivar la denuncia que había
presentado el confidente marroquí Rafá Zouhier el 8 de
agosto de 2005 contra
el coronel Félix Hernando, jefe de
la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil,
por mentir ante la Comisión de Investigación del 11-M.
Esta decisión fue tomada por el magistrado a pesar de
tener en su poder dos pruebas que demostraban lo
contrario. Sigue en página 14
La primera de esas
pruebas era un informe que la UCO elaboró el 6 de marzo
de 2003, en el que se demostraba que Antonio Toro y José
Emilio Suárez Trashorras traficaron con explosivos a
nivel nacional.
Ese documento fue ocultado por Hernando a los diputados
de la Comisión.
La segunda de ellas era la declaración del comandante
Francisco Javier Jambrina, segundo jefe de la
Comandancia de Oviedo, donde mantenía que el alférez
Jaime Trigos, de la UCO, lo llamó y le pidió que
destruyera el informe que
demostraba que su jefe no había dicho la verdad.
El magistrado de la Audiencia Nacional, apoyándose en
un dictamen favorable al archivo por parte de la
Fiscalía, consideró que las denuncias de Zouhier eran,
simplemente, «valoraciones particulares» del
denunciante.
Hay que recordar que EL MUNDO reveló, en sus
ediciones de ayer y anteayer, que el coronel Hernando
declaró en la Comisión del 11-M que el último informe
que elaboró su unidad sobre los explosivos utilizados en
los atentados y sobre los vendedores de esa sustancia
era del 27 de febrero de 2003.
Este periódico documentó que
Hernando mentía, que había un documento
posterior, que correspondía al 6 de marzo de 2003, y que
allí se demostraba que el tráfico de explosivos era de
ámbito nacional y no regional, como declaró el jefe de
la UCO en la Comisión del 11-M.
Además, se da la circunstancia de que la Sección
Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional,
que es la encargada de juzgar los atentados del 11-M, ha
solicitado al Congreso que le envíe con la «máxima
urgencia» la intervención que realizó el coronel
Hernando ante la Comisión parlamentaria.
El informe que presentó la Fiscalía de la Audiencia
Nacional para pedir el archivo de la denuncia de Zouhier
está recogido en el auto que elaboró el juez Del Olmo el
14 de noviembre de 2006: «La reconstrucción de supuestos
hechos realizada por el denunciante sobre la base de sus
particulares valoraciones de la conducta de funcionarios
de la Guardia Civil no constituye indicios de comisión
de los delitos de que pudiera ser competente la
Audiencia Nacional, por lo que procede el archivo de las
actuaciones».
Sin embargo, el 25 de enero de 2005 el comandante
Jambrina realizó una serie de declaraciones ante el juez
Del Olmo y la fiscal Olga Sánchez en las que reflejó que
el alférez Trigos le llamó por teléfono el 26 de julio
de 2004 y le pidió que destruyera el documento del 6 de
marzo de 2003. Ése era el informe que Hernando ocultó a
la Comisión del 11-M.
La denuncia de Zouhier contra Hernando y varios
miembros de la UCO fue presentada, en un principio, en
un Juzgado de Instrucción de Madrid. Ese Juzgado se
inhibió y finalmente llegó hasta la Audiencia Nacional.
Una vez en ese organismo superior, recaló en el Juzgado
Central de Instrucción número 6, que investigaba e
instruía el 11-M y cuyo titular es el juez Del Olmo.
Y Del Olmo resolvió: «Los extremos reflejados por el
denunciante no constituyen datos, o indicios, en los que
sustentar ninguna imputación motivadora de una actuación
de instrucción judicial, especialmente cuando
prolijamente han sido investigados dichos
comportamientos, no sólo en la Comisión de
Investigación».
Desde la presentación de la denuncia de Zouhier
(agosto de 2005) hasta la resolución por parte del juez
Del Olmo (noviembre de 2006) transcurre más de un año.
Tras esa resolución judicial, el abogado de Rafá Zouhier,
Antonio Alberca, presentó en diciembre de 2006 el
correspondiente recurso.
Y ese recurso de Zouhier y de su abogado fue
resuelto, de forma sorprendente, por el magistrado Del
Olmo indicando que no permitía la personación de Antonio
Alberca. El juez no explicó por qué resolvía que no se
podía personar el abogado de Zouhier y, además, todavía
no ha notificado oficialmente su determinación.
Ese hecho -la no notificación oficial del recurso-
impide que el abogado Alberca pueda, a su vez, recurrir
el auto del juez Del Olmo. Es decir, en estos momentos
están paralizadas todas las acciones legales que Zouhier
pueda llevar a cabo contra el coronel Hernando.
En la denuncia de Zouhier se recogía, de forma
pormenorizada, cada una de las declaraciones realizadas
por Hernando en la Comisión de Investigación del 11-M y
se demostraba que el coronel secuestró información a los
diputados.