El tribunal que juzgará el atentado
del 11-M, cuya vista oral comenzará a finales del
próximo mes de febrero, tendrá que ordenar la repetición
de los análisis periciales que se realizaron sobre las
sustancias recogidas en los 12 focos de las explosiones
(10 de ellas, en los trenes).
El informe realizado por
la Unidad de Desactivación de Explosivos y NBQ, que se
remitió al juez Juan del Olmo el 27 de abril de 2004, no
tiene ninguna validez desde el punto de vista procesal,
según las fuentes consultadas por EL MUNDO.
En dicho documento se adjunta como Anexo número 2 un
«informe sobre material explosivo empleado en la
confección de los artefactos del 11-M», en el que se
concluye que «es técnicamente imposible asignar nombre
comercial a dinamitas que han sufrido reacción
explosiva, ya que en ella desaparecen determinados
componentes que son los que hacen posible tal
designación».
Hay que recordar que, de las muestras recogidas por
los Tedax en los 12 focos (10 pertenecientes a las
explosiones que se produjeron en los trenes y dos a las
deflagraciones controladas llevadas a cabo en las
estaciones de Atocha y El Pozo con las mochilas que no
estallaron), en 10 de ellas se encontraron «componentes
de dinamita» y sólo en dos no se detectaron «sustancias
dignas de mención».
El Anexo número 2 va firmado por el Comisario Jefe de
los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano y por la perito
con carné profesional 17.682. Manzano, que es licenciado
en Derecho y ni siquiera ha realizado el curso de tedax,
carece de cualificación como facultativo. Es decir, que
el informe clave de los explosivos del 11-M sólo está
avalado por un perito. Según establece la Ley de
Enjuiciamiento Criminal (art. 459) los informes
periciales deben de ir firmados por, al menos, dos
peritos.
Ese requisito indispensable era suficientemente
conocido por la fiscal del caso, Olga Sánchez. A
instancias del juez Del Olmo, o Sánchez Manzano remitió
el 10 de abril de 2006 un informe a la Audiencia
Nacional sobre el uso de los móviles como temporizadores
por parte de ETA. Una semana más tarde, el 18 de abril,
la fiscal advirtió a Manzano por escrito: «Interesa que
dicho informe sea emitido como pericial y firmado por
dos peritos, al encontrarnos en la tramitación de un
procedimiento ordinario, artículos 456, 459 y
concordantes de la L.E. Crim.».
Sin embargo, la fiscal no exigió ese requisito a
Sánchez Manzano cuando éste le remitió el informe sobre
el explosivo hallado en los focos de las explosiones de
los trenes.
La obligación legal de que los informes periciales
vayan firmados por dos peritos sólo puede eludirse,
según establecen diversas sentencias del TS (por
ejemplo, la 1520/2003 de 17 de noviembre), si el
laboratorio donde se han realizado los análisis tiene el
caracter de «Laboratorio Oficial». En estos momentos,
los dos únicos laboratorios pertenecientes a las Fuerzas
y Cuerpos de Seguridad del Estado que reúnen esas
características son el de la Policía Científica y el de
la Sección de Criminalística de la Guardia Civil.
ANALISIS SOFISTICADOS
El laboratorio de los Tedax cuenta con escasos medios
para realizar análisis sofisticados sobre sustancias
explosivas. Sus analíticas podrían ser de utilidad con
explosivos inorgánicos pero, en ningún caso, para los
orgánicos, como las dinamitas.
En 1994 se planteó un conflicto de competencias entre
el Tedax y la Policía Científica, a consecuencia de que
los primeros pretendían realizar sus propios informes
sobre explosivos para remitirlos al juez. Dicho
conflicto fue solventado por la Subdirección General
Operativa de la Policía a favor de la Policía
Científica. Los Tedax realizan sus informes periciales y
en ellos incluyen desde entonces las analíticas que les
remiten del laboratorio de la Policía Científica.
Un miembro de los Tedax señala: «Los análisis que se
hacen en nuestro laboratorio hacen las veces del test
del embarazo que se vende en las farmacias. Sirve como
una primera aproximación. Pero, si una mujer quiere
saber si realmente está embarazada, tiene que visitar al
ginecólogo».
Pues bien, siguiendo ese símil, el ginecólogo para
determinar la tipología de los explosivos es
precisamente el laboratorio de la Policía Científica,
que sí está dotado de técnicas avanzadas para realizar
análisis sobre todo tipo de sustancias.
El propio Anexo número 2 muestra de forma elocuente
la falta de rigor con la que se realizaron las pruebas
sobre las sustancias localizadas en los focos de las
explosiones.
Según refleja el informe enviado por Sánchez Manzano
al juez Del Olmo, en el laboratorio de los Tedax se
realizaron los siguientes ensayos analíticos:
- Ensayos organolépticos.
- Vía húmeda clásica.
- Microscopia óptica.
- Extracciones en fase orgánica.
- Cromatografía de capa fina.
ESCASOS MEDIOS
Si se tiene en cuenta que de ellos, el más preciso es
el que se hizo con el cromatógrafo (los análisis
organolépticos detectan tan sólo las propiedades que
pueden ser percibidas por los sentidos, como el olor, el
color, etcétera), podría decirse sin exagerar que para
investigar el mayor atentado de la Historia de España se
utilizaron medios, cuando menos, tercermundistas.
Y, desde luego, no puede aducirse para justificarlo
que la Policía carezca de material apropiado. El resto
de los análisis de las sustancias explosivas
relacionadas con el 11-M se llevó a cabo en el
laboratorio de la Policía Científica (a excepción del
que realizó la Sección de Criminalística de la Guardia
Civil con la dinamita encontrada en las vías del AVE en
Mocejón, Toledo).
¿Qué técnicas analíticas se utilizaron en el
laboratorio de la Policía Científica para determinar,
por ejemplo, el tipo de sustancia que se encontró en la
Renault Kangoo o en la mochila de Vallecas? Nada menos
que 11 técnicas distintas: análisis organoléptico;
extracciones; extracto seco; vía húmeda clásica;
microespectrofotometría infrarroja por Transformada de
Fourier; microscopía electrónica de barrido y
microanálisis EDAX; cromatografía de capa fina;
cromatrografía de gases con detector de espectrometría
de masas; cromatografía de gases con detector FID;
cromatografía de líquidos de alta resolución con
detector A.A.D., y difracción de Rayos X.
¿Si se hubieran realizado todas esas analíticas a las
sustancias encontradas en los focos de los trenes el 11
de Marzo, se podría haber determinado el tipo de
dinamita utilizado por los terroristas? Ésa es la
pregunta del millón a la que todas las fuentes
consultadas (tanto miembros del Tedax como de la Policía
Científica) responden con un rotundo «sí».
Uno de los agentes del Tedax que participó en la
recogida de muestras de los trenes el día 11 de Marzo
señala: «A veces, en los focos es difícil determinar el
tipo de explosivo. Algunas de las muestras que yo recogí
estaban incluso manchadas de sangre. Sin embargo, aún
suponiendo que en ninguno de los focos de los trenes se
hubiera podido determinar el tipo de sustancia, donde es
imposible que no se recogieran restos suficientes como
para establecer su tipología sin ninguna duda, es en las
dos explosiones controladas que se hicieron en Atocha y
El Pozo. Ahora bien, si las pruebas sólo se hicieron en
nuestro laboratorio, que carece de medios, eso fue un
error que no tiene justificación. Sobre todo, cuando
estamos hablando de un atentado que costó la vida a 191
personas».
La actitud de Sánchez Manzano al no remitir las
sustancias localizadas en los focos al laboratorio de la
Policía Científica no tiene niguna explicación
razonable. A no ser que el citado jefe policial hubiese
querido ocultar una prueba que en aquellos momentos
avalaba la tesis del Gobierno sobre el atentado.
¿Por qué envió el jefe de los Tedax a la Policía
Científica todas las sustancias explosivas relacionadas
con el 11-M a excepción de las más relevantes que son
precisamente las de los focos de las explosiones?
Sin embargo, ésta no es la única duda sobre la forma
de actuar del responsable de los Tedax. Aún se desconoce
por qué no ha remitido a la Audiencia Nacional el primer
informe que se hizo sobre dichas sustancias el mismo día
11 de Marzo y en el que, según algunas fuentes, se
mencionaba como componente del explosivo la
nitroglicerina (lo que, de ser cierto, descartaría que
las bombas contuvieran Goma 2 ECO).
La actitud de Sánchez Manzano respecto a los análisis
de los focos ha sido sospechosa desde el primer momento.
De hecho, el jefe de los Tedax ni siquiera remitió la
información de que disponía de forma voluntaria a la
Audiencia, sino que fue a instancias del juez Del Olmo.
Así es como figura en el encabezamiento del informe en
el que se incluye el citado Anexo número 2: «En
contestación al escrito del Juzgado Central de
Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional (folio
10.916 del sumario).
La Sala de lo Penal de la Audiencia que juzgará a los
29 imputados por el atentado de los trenes tendrá, por
tanto, que ordenar nuevas pruebas periciales sobre
dichas sustancias para determinar si efectivamente lo
que estalló fue Goma 2 ECO, otro tipo de dinamita o
Titadyn, como se dijo en un primer momento, y fue lo que
llevó a apuntalar la tesis del gobierno de Aznar de que
la autoría del atentado había que atribuírsela a ETA.
MAÑANA DE CONFUSION
Durante las primeras horas de la mañana del 11 de
Marzo, todo era confusión en torno a los cuatro trenes
donde se produjeron las explosiones. Aunque los expertos
no sabían muy bien a quién atribuir el atentado, un dato
inclinó la balanza definitivamente a favor de ETA. Ese
dato era el tipo de explosivo utilizado para provocar la
masacre.
Según ha relatado el juez Baltasar Garzón en su
comparecencia ante la Comisión Parlamentaria de
investigación sobre el 11-M, sobre las 12.20 horas de la
mañana, cuando se trasladó desde la estación de Atocha a
la calle de Téllez caminando, un miembro de los Tedax
(en concreto un inspector jefe) le comentó que el
explosivo «podía ser Titadyn».
Esa misma mañana, otro miembro del Tedax le dijo al
comisario jefe de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro
Jaén, cuando éste se encontraba en la estación de El
Pozo, que, en su opinión, por la forma en que se había
producido la explosión controlada de la mochila
encontrada por un miembro de la Policía Municipal, se
trataba de dinamita Titadyn.
Poco antes de las 14 horas de ese mismo día, el
subdirector operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado,
que en esos momentos se encontraba reunido con toda la
cúpula policial en una dependencia anexa al despacho del
secretario de Estado de Interior, Ignacio Astarloa,
recibió una llamada de Cuadro Jaén en la que éste (según
la versión de Díaz Pintado) le dijo que el explosivo era
«Titadyn con cordón detonante». Hay que tener en cuenta
que, en esas fechas los Tedax dependían de Seguridad
Ciudadana y que, por tanto, Cuadro Jaén era el superior
jerárquico de Sánchez Manzano.
El Gobierno trasladó dicha información al CNI, quien
la dio por buena y la utilizó para realizar el informe
en el que se apuntaba la autoría de ETA. Por su parte,
Díaz Pintado también informó al juez Garzón de ese dato
que orientaba todas las sospechas hacia ETA.
A primera hora de la tarde del día 11 de Marzo, desde
el Ministerio del Interior se filtró a las agencias de
noticias que en los restos de explosivos se había
detectado «nitroglicerina», lo que apoyaba la hipótesis
de que los artefactos contenían Titadyn.
De forma sorpresiva, el consenso sobre el explosivo
se vino abajo poco después. A las 17 horas, la cúpula
policial fue citada de nuevo para una reunión con el
director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera.
Nada más comenzar, Cuadro Jaén echó un jarro de agua
fría sobre los allí presentes: el explosivo no era
Titadyn. El responsable de Seguridad Ciudadana dijo que
se trataba de dinamita sin más precision, pero aseguró
con rotundidad que el Titadyn estaba descartado.
Dicha información le fue trasladada una hora después
al ministro del Interior, Angel Acebes, quien, a las
20.15 horas dio una rueda de prensa para informar de las
últimas novedades del atentado, entre las que se
encontraba la aparición de la furgoneta Renault Kangoo
cerca de la estación de tren de Alcalá de Henares.
Según la versión que el propio Cuadro Jaén dio en el
Congreso, de los Diputados, cuando se produjo el
análisis sobre las sustancias halladas en los focos de
las explosiones, él estaba presente en el laboratorio de
los Tedax. Fue desde allí desde donde llamó a Díaz
Pintado para decirle que se trataba «de dinamita». Dicha
versión, absolutamente contradictoria con la de su jefe,
no tiene mucho sentido. ¿Qué interés tendría Díaz
Pintado en mentir a la cúpula policial y al ministro
sobre el tipo de explosivo? ¿Con qué fin transmitió esta
información en teoría falsa a Garzón?
Tampoco tiene mucha explicación que, a las 17 horas
del día 11, Cuadro Jaén descartara de plano el Titadyn.
Si, como mantiene el propio informe del laboratorio del
Tedax (el Anexo número 2), sólo puedieron detectarse
restos de «componentes de dinamita», no se podía
descartar el Titadyn, que es una dinamita y comparte
algunos de sus componentes con la Goma 2 ECO. ¿Qué
información tenía en su poder Cuadro Jaén para desechar
sin ninguna duda que el explosivo utilizado en el
atentado fuera el que señalaba precisamente a ETA?
Efectivamente, en la Renault Kangoo se había
encontrado una bolsa en la que había detonadores y un
trozo de papel parafinado con restos de explosivo. Sin
embargo, dichos restos se enviaron al laboratorio de la
Policía Científica para su análisis justamente a las 17
horas (la misma hora a la que dio comienzo la reunión en
el despacho de Díaz de Mera).
Hasta las 19.30 horas de ese mismo día, los peritos
de la Policía Científica no concluyeron sus análisis, en
los que se determinó que sus componentes eran los
habituales de la Goma 2 ECO, a excepción de una
sustancia extraña: metenamina.
Como es sabido, el jefe de los Tedax envió a la
Policía Científica el resto de explosivo de la Kangoo
junto a un pedazo de Goma 2 ECO «para su cotejo». Es
decir, que Sánchez Manzano, antes de que se analizara
dicho explosivo, ya presuponía que se trataba de Goma 2
ECO y no de cualquier otro tipo de dinamita.
Parece lógico pensar que fuera el jefe de los Tedax
quien informara a Cuadro Jaén de este hecho, y que dicha
hipótesis fuera la que llevó al Comisario de Seguridad
Ciudadana a descartar por completo el Titadyn ya a las
17 horas del día 11.
DETONADORES
Sin embargo, Sánchez Manzano no trasladó su
convicción al director general de la Policía, ante el
que se mostró mucho más prudente. A última hora de la
noche del día 11 de Marzo, el jefe de los Tedax remitió
un informe a Díaz de Mera en el que, bajo el epígrafe
«Explosivo», señala: «Se ha recuperado, en la misma
bolsa de los detonadores, un extremo de lo que
aparentemente es el envoltorio de un cartucho, así como
parte de dicha sustancia, de color blanco, adherido al
mismo, aparentemente podría ser una dinamita».
La confusión sobre el explosivo usado no desapareció
hasta el día 12, en que la Policía Científica analizo el
contenido de la mochila de Vallecas. La investigación se
orientó entonces hacia el terrorismo islamista, ya que
el informe pericial determinó la existencia de los
componentes de la Goma 2 ECO, descartando el Titadyn.
Ahora bien, al margen de la utilización política de
esos datos, desde el punto de vista judicial, el tipo de
explosivo que se utilizó en el 11-M sigue siendo, dos
años y medio después del atentado, cuando menos, dudoso.
En primer lugar, porque, como se ha dicho, será
necesario realizar nuevas pruebas periciales sobre las
sustancias que se localizaron en los focos; en segundo
lugar, porque en la sustancia localizada en la Kangoo
apareció mezclada con el componente metenamina,
circunstancia que, según la propia versión del jefe de
los Tedax, pudo deberse a «contaminación», lo que la
invalidaría como prueba; en tercer lugar, porque la
mochila de Vallecas, que es la que contiene Goma 2 ECO
sin contaminar, según el macroinforme policial conjunto
de la UCIE-UCI, «pudo ser manipulada en el Ifema», lo
que dejaría asímismo invalidada dicha prueba ya que, de
ser cierta esa afirmación, se habría roto la cadena de
custodia de la misma.