11-M
La policía tiró el arma del crimen a la
alcantarilla
Federico Jiménez Losantos
¿Cómo puede seguir libre Sánchez Manzano?
¿Cómo puede seguir de juez Juan del Olmo?
¿Cómo puede seguir de fiscal Olga Sánchez?
¿Cómo puede este Gobierno, nacido del 11-M,
seguir ocultando los datos esenciales de la
masacre?
Más de una vez hemos comenzado un artículo
diciendo: "Las últimas revelaciones sobre el
11-M son de tal gravedad que nadie en el
Gobierno ni en la oposición, en la clase
política y los medios de comunicación, podrá
mirar desde ahora a otro lado". Pensemos en la
continua demolición del sumario, en la
demostración en los medios de comunicación de
que las pruebas fundamentales del sumario
estaban escandalosamente manipuladas, desde la
mochila de Vallecas hasta el Skoda Fabia pasando
por la furgoneta de Alcalá. Pero pensemos
también en quién ha llevado a cabo contra viento
y marea el desenmascaramiento de tantas
mentiras: al principio y siempre en primer lugar
El Mundo; después, Libertad
Digital, que a las aportaciones de
Luis del Pino ha añadido el nacimiento de los
Peones Negros, conciencia crítica de una
sociedad que se niega a condonar la masacre como
un accidente en nuestras biografías
sentimentales, al modo gallardonesco. Y
pensemos, además, en la miserable y pertinaz
campaña que desde los medios prisoicos se lleva
a cabo contra estos investigadores anónimos y
contra la AVT desde que proclamó el "queremos
saber la verdad sobre el 11-M" como una de sus
banderas de movilización fundamentales. El
Gobierno y sus secuaces parlamentarios o
mediáticos han competido en vileza para dar por
locos a los decentes. Así que no podemos tener
mucha confianza en los resortes morales de los
inmorales.
Sin embargo,
lo que este domingo publicaba El Mundo
es de una gravedad extrema: Manzano, ex jefe
de los TEDAX, ese hombre digno de toda sospecha,
confesó al juez Del Olmo que había perpetrado el
delito (porque delito es o lo parece) de no
enviar a la policía científica las muestras de
los trenes con restos de explosivo para
determinar cuál era éste y cómo estaba
compuesto. En todo crimen la investigación parte
del análisis del arma. Pues bien, Manzano dice
que arrojó el arma al contenedor de la basura. Y
el juez ni siquiera le pregunta por qué. Es más,
ni siquiera incluye en el sumario un dato tan
revelador. Peor aún: la fiscal, que pidió
formalmente que el testimonio de la criminal
negligencia de Manzano constase en él, pronunció
en público aquella frase inolvidable:
"En los trenes ha estallado Goma 2 ECO ¡y vale
ya!" . Y ella sabía que no había ningún
análisis científico, ninguna prueba de que fuera
ese explosivo o cualquier otro, porque no hay
análisis científico de los restos de los trenes
y, por tanto, no hay pruebas de nada.
¿Cómo puede seguir libre Sánchez Manzano?
¿Cómo puede seguir de juez Juan del Olmo? ¿Cómo
puede seguir de fiscal Olga Sánchez? ¿Cómo puede
este Gobierno, nacido del 11-M, seguir ocultando
los datos esenciales de la masacre pese a que
cada vez se hace más sospechoso de participar en
la burla a las víctimas del 11-M y a la
Justicia? El policía ha tirado el arma del
crimen a la alcantarilla. ¿Cómo pueden respirar
tantos pechos de lata, tantos medios de latón,
tanto desertor moral, tanto sepulcro blanqueado?