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Caja Laboral, el brazo financiero del Grupo Mondragón, fue la entidad que avaló a Arnaldo Otegi para que pagara los primeros 200.000 euros de fianza que le impuso el juez. Por esta y otras noticias, cuando los agentes vieron una tarjeta del Grupo Mondragón en la furgoneta de Alcalá avisaron rápidamente a la central. Sabían que podía ser una pista importante. El aviso lo escucharon al menos otros 40 agentes. Nadie informó al Gobierno. La tarjeta tampoco fue registrada en el informe de la Policía Científica.

Ver Editorial de El Mundo del día 5 Mayo 2006 (LA POLICIA INTENTA TAPAR UN 'AGUJERO NEGRO' CREANDO OTRO MAYOR)

 
 Miércoles, 3 de mayo de 2006. Año XVIII. Número: 5.983.
ESPAÑA
 
LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M / La investigación
La furgoneta del 11-M tenía una tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero
El primer policía de paisano que la descubrió informó inmediatamente a la central a través de su transmisor portátil Alrededor de 40 agentes de las dotaciones 'Lepantos', 'Ecos', 'Prismas' o 'Polos' escucharon esa información que apuntaba a ETA
FERNANDO MÚSICA

MADRID.- Los primeros policías que llegaron hasta la furgoneta Renault Kangoo, la que se encontraba en la mañana del 11-M junto a la estación de tren de Alcalá de Henares, observaron algo en su interior que les llamó la atención.

Ya señalamos en el agujero negro anterior que se dieron cuenta al mirar a través de las ventanillas de que la parte destinada a la carga estaba vacía. Debajo del asiento del copiloto vieron un chaleco amarillo reflectante mal doblado y, encima del mismo asiento, una casete transparente sin ninguna inscripción, al menos en la parte visible.

Aparentemente, no había nada que pudiera tener trascendencia policial, excepto aquella tarjeta de visita del Grupo Mondragón que estaba situada en el salpicadero, perfectamente visible, colocada justo encima de la parte del volante.

Uno de los policías del coche K, camuflado, se dedicó a mirarla con detenimiento mientras uno de los policías del coche Z, de uniforme, se dirigió hacia la parte trasera del vehículo para comprobar el número de la matrícula. Ambos coches habían llegado al lugar prácticamente a la vez. Aún faltaban bastantes minutos para que fueran las 10.00 horas. Habían pasado poco más de dos horas desde los atentados.

Al policía del coche K la tarjeta le pareció un hallazgo importante.Sabía que la rapidez en la identificación podía ser crucial.En la tarjeta podía leerse con claridad las palabras Grupo Mondragón.Tenía un número de teléfono fijo cuyo prefijo también llevaba al norte.

Era tal la premura por comunicar esos datos por el transmisor portátil -téngase en cuenta que en aquellas primeras horas todos los políticos y los medios de comunicación apuntaban hacia la autoría de ETA- que el policía del Z que quería pasar la matrícula tuvo que esperar para que le atendieran en la central. Es decir, que pasaron antes la información de la tarjeta que la numeración de la matrícula. Este último dato les llevaría a conocer que el coche había sido robado. Por eso se acordonó rápidamente la zona.

La noticia del hallazgo de la tarjeta del Grupo Mondragón la escucharon en abierto todos los hombres de patrulla en la zona, ya que la voz del policía del K se escuchaba en los altavoces de las emisoras de todas las patrullas. También la oyeron, lógicamente, los mandos, además de los tres policías de servicio que atendían la emisora y los inspectores que estaban en comisaría.

Aproximadamente 40 policías, entre los que estaban los componentes de las patrullas de los coches K y Z, responsables de Información, los pertenecientes a las dotaciones de Lepantos, Ecos, Prismas, Polos y un largo etcétera escucharon aquella mañana cómo se daban los datos de la única pista encontrada en el interior de la furgoneta.

Sin embargo, la información de esa tarjeta no volvió a mencionarla ninguno de los inspectores de la Brigada de Información ni de la Policía Científica que acudieron al lugar a partir de las 11.00 horas. O no la vieron, o no le dieron importancia.

Es evidente que el Grupo Mondragón y ETA son absolutamente diferentes.El primero es un grupo empresarial de extraordinaria importancia a nivel internacional. La segunda es una banda terrorista. El Grupo Mondragón cambió su nombre en 2005 para convertirse en MCC, una Corporación Cooperativa con plantas en 38 países y más de 70.000 empleados.

LUCHA CONTRA ETA

Pero hecha esta aclaración, hay que dejar además bien claro que, para los policías que habían trabajado en la lucha contra ETA, gentes cercanas a empresas del Grupo Mondragón estaban situadas en el entorno del mundo abertzale. En esas circunstancias, la tarjeta encontrada en la furgoneta, aunque no tuviera nada que ver con ETA, desviaba la atención hacia el norte lo mismo que la cinta con los versos coránicos desviaría la atención hacia el sur.

El ministro del Interior en aquel momento, Angel Acebes, nunca fue informado, sin embargo, del hallazgo de esa tarjeta. Es más, nunca había oído hablar de ella en los dos últimos años. «La primera noticia que yo tuve sobre lo encontrado en el interior de la furgoneta de Alcalá fue a las 19.00 horas del mismo 11 de Marzo, cuando me avisaron de que habían hallado unos detonadores.Nadie me habló nunca de ninguna tarjeta, y menos de Mondragón».

Las palabras Grupo Mondragón no volvieron a mencionarse nunca en relación con la furgoneta Kangoo de Alcalá. El día 12 de marzo, en la sede policial de Canillas, le presentan a José Garzón, el dueño del vehículo, todos los objetos encontrados en su interior.La lista es tan minuciosa como para figurar en ella una tarjeta del club Carrefour, un botellín de zumo Granini o tres lapiceros.Entre los objetos que él reconoce figura incluso una tarjeta de visitas, pero es la suya propia. Ni rastro de la tarjeta del Grupo Mondragón.

Tampoco figura esa tarjeta en el documento de la inspección técnico-policial de la furgoneta en el que se especifican las 61 evidencias encontradas por la Policía Científica de Canillas y firmada a las 10.00 horas del 24 de marzo de 2004. En el listado oficial no existen más tarjetas de visita que las del dueño y la de un tal Vicente Mellado.En ningún caso se hace alusión al Grupo Mondragón.

La tarjeta del consorcio empresarial no consta entre los objetos encontrados en el interior de la Kangoo y que se reseñan en el auto del juez Juan del Olmo.

LA PRIMERA IMPRESION

La importancia de la presencia de la tarjeta en el interior de la furgoneta puede ser muy relativa. Es más que posible que la investigación de los datos encontrados en la misma no llevara a ninguna parte. Pero lo que realmente tiene trascendencia es que alguien ocultó a la opinión pública y al Gobierno ese dato que, en aquel momento, caminaba en dirección contraria al de la cinta coránica. Es evidente que alguien primó un objeto sobre otro para condicionar la investigación.

El juez Juan del Olmo no ha llamado a declarar a los policías que llegaron primero junto a la furgoneta de Alcalá en la mañana del 11-M. No han podido, por tanto, testificar sobre el hallazgo de esa tarjeta y la transmisión de sus datos por la emisora hasta la centralita de la comisaría de Alcalá.

El juez puede encontrar más de 40 testigos que certificarán que esa mañana escucharon los datos de la tarjeta del Grupo Mondragón por los altavoces de sus emisoras. Tendrá, además, ocasión de preguntar a los mismos policías sobre la veracidad de la afirmación de que la furgoneta estaba vacía en su zona de carga, como ya detallamos en un capítulo anterior.

EN EL MISMO FOCO

Por una casualidad de la vida, uno de los coches que permaneció aparcado junto a la Renault Kangoo de Alcalá en la mañana del 11-M estaba repleto de pasquines, banderolas y mecheros del Partido Popular. Todos esos objetos formaban parte de la propaganda que se repartía en las fechas anteriores a las elecciones.

Con sentido del humor, el propietario de ese vehículo (el Seat Ibiza M-8894-HT), Miguel Villa, un joven miembro del Comité Ejecutivo del PP de Alcalá de Henares, nos comenta que, si hubiera estallado una bomba en la furgoneta, se hubiera esparcido por el cielo de Alcalá toda esa propaganda del PP. «Seguro que hubieran dicho entonces que la bomba la habíamos puesto nosotros».

Miguel es asesor municipal, un cargo de confianza del actual equipo de gobierno de la Alcaldía.

«Yo vivo justo en las casas de enfrente del lugar donde se encontró la furgoneta. Mi padre es que el que más usa el coche. No puede recordar si, cuando aparcó, la furgoneta Kangoo ya estaba allí».

En la noche anterior, fueron los propios concejales del PP los que pasaron por aquel lugar a altas horas de la madrugada. Llevaban varias horas repartiendo propaganda. Eran dípticos con la imagen de Mariano Rajoy y su catálogo de 10 puntos para un buen gobierno.Los 14 concejales se habían repartido los diferentes distritos.A Javier Fernández, concejal de Obras Públicas; Jesús Domínguez, de Medio Ambiente, y Francisco Bernáldez, de Educación, les había tocado el distrito 7.

EL REPARTO

«Salimos de la plaza de Cervantes hacia las 23.00 horas. Llevábamos bolsas de plástico llenas. Ibamos dejando la propaganda en todos los parabrisas de los coches aparcados. Tardamos bastante. En la zona de las Eras del Silo había por lo menos 500 coches aparcados con cierto desorden, así que nos entretuvimos mucho».

Es una zona algo solitaria a la que se acercan parejas en coche que buscan intimidad en un lugar apartado.

«Hacíamos nuestro trabajo con cierta precaución porque no queríamos que nadie se molestara, y menos a esas horas. Llegamos muy tarde a la calle del Infantado, donde por la mañana encontrarían la furgoneta Kangoo».

La acera de la furgoneta le tocó a Javier Fernández. Serían ya cerca de las 2.00 horas. En el lugar, a esas horas, hay poca luz.

«Yo podría asegurar que, al llegar al sitio exacto donde se encontró la Kangoo, había una furgoneta pequeña aparcada. Lo que no puedo sostener es si era ésa u otra. No recuerdo si llegué a ponerle la propaganda en el parabrisas porque, al acercarme, me llevé la sorpresa de que la furgoneta tenía las ventanillas bajadas».

Por la escalera cercana que baja de la estación de tren descendían en ese momento varias personas de color.

«No me importa decir la verdad», prosigue Javier Fernández. «Tuve miedo porque, a esas horas y en ese lugar, hay que andar con un poco de precaución».

«Recuerdo que había una mujer de edad avanzada asomada a una ventana del primer piso en la fachada que corresponde al número 3. Estoy seguro de que la furgoneta tenía las ventanillas bajadas y a mí me dio la sensación de que había alguien dentro. No me paré a comprobarlo. Me encontré con mis compañeros. A Jesús se le había roto una de las bolsas, así que tuvo que tirar lo que nos quedaba de la propaganda a un contenedor cercano. Decidimos que ya habíamos hecho bastante y nos retiramos de la zona».

VENTANILLAS ABIERTAS

De lo que sí están seguros es de que en ese lugar, a las 2.00 horas, no había ningún hueco para aparcar. O bien la furgoneta Kangoo era la que ellos vieron, o alguien tuvo que irse de allí entre las 2.00 y las 7.00 horas para que pudiera aparcar la Kangoo.

«Por más vueltas que le he dado», asegura Javier Fernández, «no puedo certificar que fuera ésa la furgoneta, pero de lo que sí estoy seguro es de que tenía los cristales bajados».

Miguel Villa recuerda que entre los vecinos se comentó en aquella época que lo que más les extrañaba era lo del vehículo 4x4 que estaba aparcado en el lado izquierdo de la Kangoo.

«Llevaba allí varios días antes del 11-M y luego, a pesar del revuelo que se armó con el hallazgo de la Kangoo, permaneció aparcado en el mismo lugar al menos dos semanas más».

Los tres concejales de Alcalá quieren salir en defensa del que ocupaba el puesto de comisario en Alcalá en aquellas fechas, Eduardo Blanco.

«Has dado a entender [en el Agujero anterior] que el actual Gobierno ha premiado sus servicios con un puesto chollo en El Salvador.Es posible que ese puesto esté muy bien remunerado y que las condiciones de vida sean bastante atractivas: un buen nivel de servicios sin apenas gastos. Pero podemos asegurarte que no aceptó ese puesto de buena gana. Acababa de ser abuelo y quería permanecer en Alcalá. Si lo han trasladado, según nuestras noticias, es precisamente por no plegarse a la versión oficial. Es un policía honrado que no hace distinciones de colores políticos y que simplemente no tragó».

Pie de foto titulada

PROPAGANDA DEL PP JUNTO A LA KANGOO

Junto a la furgoneta Renault Kangoo aparcada cerca de la estación de Alcalá de Henares, y presuntamente utilizada por los terroristas del 11-M, se encontraba estacionado un Seat Ibiza blanco -como puede verse en la imagen, tomada la mañana del día de los atentados- que pertenecía a un miembro del Comité Ejecutivo del PP en Alcalá y estaba repleto de propaganda electoral de este partido.

 
 Viernes, 5 de mayo de 2006. Año XVIII. Número: 5.985.
OPINION
 
EDITORIAL
LA POLICIA INTENTA TAPAR UN 'AGUJERO NEGRO' CREANDO OTRO MAYOR

La Dirección General de la Policía hizo ayer pública una nota en la que afirma que los agentes encontraron en la furgoneta Kangoo de Alcalá de Henares, horas después de los atentados del 11-M, «una tarjeta impresa» de la empresa radicada en Madrid «Gráficas Bilbaínas». La nota señala que, además, las Fuerzas de Seguridad hallaron una cinta de radio cassette de la Orquesta Mondragón.

El comunicado de la Dirección General de la Policía intenta sembrar la confusión al sugerir que este periódico habría equivocado esa cinta musical con una tarjeta de visita de alguien perteneciente al guipuzcoano Grupo Mondragón.

La pretensión de la Dirección General de la Policía es pueril porque este periódico ya tenía perfecto conocimiento -y lo había trasladado a sus páginas- del hallazgo de la cinta musical de la Orquesta Mondragón. Tanto es así que el propio autor de la información menciona expresamente la existencia de dicha cinta y preguntó por ella a sus fuentes, que la diferenciaron de la tarjeta del Grupo Mondragón, que es la que vieron con sus propios ojos. ¿Desde cuándo -vinieron a decirnos- las caratulas de las cintas musicales tienen números de teléfono con prefijo 94?

EL MUNDO hacía referencia sin la menor sombra de duda a esta tarjeta, observada por los primeros agentes que inspeccionaron el vehículo en Alcalá. Estos agentes informaron por radio de su descubrimiento. Por tanto, una cosa es la tarjeta del Grupo Mondragón y otra, el tarjetón de Gráficas Bilbaínas, en el que el dueño de la Kangoo -según la nota de la Policía- avisaba de su paradero cuando aparcaba en doble fila.

No hay ni ha habido confusión alguna ni con el tarjetón de Gráficas Bilbaínas ni con la cinta de la Orquesta Mondragón.

Un diario gubernamental que citaba fuentes oficiales aseguraba ayer que los agentes que inspeccionaron inicialmente la furgoneta en Alcalá transmitieron por radio que existía una cinta de la Orquesta Mondragón. Ello es materialmente imposible porque esa cinta fue hallada en las instalaciones de Canillas, horas después.Ahí está el testimonio del jefe de la Policía Científica de Alcalá, que fue el primero en entrar dentro del vehículo y que declaró que no vio nada en su interior.

Además, la nota policial ha llevado a EL MUNDO a nuevos descubrimientos.La exhaustiva lista de objetos de la Kangoo que fue mostrada a su propietario el 12 de marzo y entregada al juez, excluía cualquier mención a ese tarjetón de Gráficas Bilbaínas. La Dirección General de la Policía debería explicar el porqué de esta relevante omisión.

Sí aparecía, en cambio, en la relación de objetos de la furgoneta enviada al juez Del Olmo el 24 de marzo. Pero la Policía omitía la palabra «Bilbaínas», haciendo constar simplemente que se trataba de una tarjeta de «Gráficas...». ¿Por qué se le ocultó al juez este dato en una relación en la que se hacía constar la marca comercial de todos los demás objetos?

Al pretender tapar el último agujero negro de EL MUNDO, la Dirección General de la Policía ha creado otro mucho mayor. Ahora va a tener que explicar al juez Del Olmo por qué si una de las cintas de la furgoneta era coránica, esas gráficas no podían ser bilbaínas.La ocultación de la existencia del tarjetón de esta empresa de artes gráficas al juez hasta el día 24 y la supresión de la palabra «Bilbaínas» hasta ayer mismo constituyen un nuevo indicio de la manipulación de la investigación que el Ministerio del Interior debería explicar.

 
 
 
 
 
 

 

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