LOS ENIGMAS DEL 11-M. CAPÍTULO 26
Parte de las llamadas interceptadas a los
“suicidas” ni siquiera se hizo desde Leganés
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Los datos del sumario instruido por
el juez Del Olmo ponen de manifiesto
un cúmulo de irregularidades también
en lo que se refiere a las llamadas
de despedida que los supuestos
suicidas efectuaron desde la calle
Carmen Martín Gaite. Gran parte de
la versión oficial sobre la masacre
del 11-M se consolidó en las ruinas
de Leganés donde fueron a morir las
pruebas clave de los cuatro días de
marzo. Ahora sabemos que los
islamistas que volaron el 3 de abril
de 2004 no hicieron llamadas que la
versión oficial dio por ciertas, y
que la Policía ni siquiera se pone
de acuerdo en los números desde los
que nos dicen que se despidieron
antes de morir.
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(Libertad Digital – Luis del Pino)
Para empezar, existen tres informes
policiales distintos sobre esas llamadas,
con datos contradictorios entre sí en lo que
respecta:
- al número de llamadas realizadas
- a los números telefónicos que se
marcaron
- y a los destinatarios de esas llamadas.
Ni siquiera son coherentes los datos
policiales en lo que respecta a los
teléfonos empleados por los suicidas para
realizar esas llamadas: mientras que en un
informe policial se afirma que los suicidas
llamaron desde tres números telefónicos
distintos, otro de los informes sólo
menciona uno y el tercero, dos. Pero los
datos del auto de procesamiento demuestran,
además, que al menos uno de los teléfonos
supuestamente usados por los suicidas no
estaba en el piso de Leganés.
Los números de serie de los terminales
telefónicos encontrados en el piso tras el
desescombro no coinciden tampoco en los
distintos informes policiales. Asimismo, los
listados de llamadas aportados por la
Policía contradicen las declaraciones de
algunos de los testigos de la causa. No es
posible, por ejemplo, que se produjera
ninguna llamada de la madre de El Chino a su
hijo que estaba en el piso, como
inicialmente se difundió a través de los
medios.
Tampoco queda claro cómo se permitió que se
produjera llamada alguna, ya que los equipos
policiales desplazados a Leganés disponían
de inhibidores de ondas que, al parecer, no
se utilizaron, contraviniendo las normas de
seguridad más elementales.
Son varios los mitos del 11-M que se
difundieron en su día por los medios y que
se caen por tierra al analizar los datos
contenidos en el sumario: ni los suicidas
llamaron a Inglaterra a pedir instrucciones,
ni existió ninguna madre de un suicida
escuchando por teléfono ninguna explosión,
ni está claro a quién se llamó, ni tampoco
que aquellas llamadas se realizaran desde
aquel piso rodeado por la Policía.