El juez Juan del Olmo ha ordenado
tomar muestras de ADN al ex responsable de los Tedax
Juan Jesús Sánchez Manzano para comparar su perfil
genético con el único encontrado en la mochila de
Vallecas, que todavía permanece anónimo. Según fuentes
de la investigación, la medida impulsada por el
magistrado se extiende a otros miembros de las Fuerzas
de Seguridad que pudieron tener contacto con la bolsa en
los días posteriores al 11-M.
La decisión del juez
instructor llega más de tres años después de que la
Policía Científica le informara de que había encontrado
un único rastro genético en un asa de la bolsa bomba
localizada en la madrugada del 12 de marzo. Pese a
tratarse de un efecto «especialmente trascendente para
la investigación» -en palabras del propio Del Olmo-,
hasta ahora sólo se había cotejado el ADN con una
persona no imputada en la causa. Se trata del Tedax que
desactivó el artefacto, según declaró él mismo en su
comparecencia ante el tribunal del 11-M. El fue «el
único» que manipuló la mochila una vez detectada en
Vallecas.
En los autos con los que daba por cerrado el sumario
principal de los atentados, el magistrado de la
Audiencia Nacional reconocía que había hasta ocho ADN
anónimos de especial relevancia. El mas llamativo era el
identificado como Perfil 11, perteneciente a un varón,
que había aparecido en el asa de la mochila. Este perfil
no coincidía con los detectados en otros escenarios.
En el auto de procesamiento del 11-M, Del Olmo
mantenía abiertas todas las opciones: que pertenezca a
un terrorista o que «corresponda a un contacto
accidental de alguna persona ajena a los presuntos
implicados desde el momento de su recuperación hasta las
recogida de muestras».
El instructor ha tomado esta medida dentro de las
diligencias previas 147/2006, abiertas para continuar la
investigación del 11-M y que continúan bajo secreto.
Manzano ya sabe lo que es ser protagonista en esas
diligencias. Del Olmo le llamó a declarar hace un año
para que explicara por qué dijo ante la Comisión del
11-M que se había detectado nitroglicerina -ajena a la
Goma 2 ECO- en los focos de los trenes. El ex jefe de
los Tedax se retractó y dijo que se había equivocado.
Servicios de limpieza
Según fuentes de la investigación, el instructor
ha solicitado a las Fuerzas de Seguridad que le
entreguen una lista con las personas que desde el 11 de
Marzo pudieron tener contacto con la mochila, que
teóricamente provenía de la estación de El Pozo. El
listado incluye a miembros de los servicios de limpieza
que actuaron esa mañana en El Pozo y los artificieros
que actuaron en esa estación. En ambos casos emplearon
guantes, al menos en teoría.
Los bultos salieron de la estación ya introducidos en
grandes bolsas de basura precintadas. Su recorrido pasó
por dos comisarías antes de recalar en Ifema. Y, de
nuevo, sin salir de los bolsones, se devolvieron a la
comisaría de Puente de Vallecas. Fue allí donde dos
agentes procedieron a inventariar los objetos y se
toparon con el artefacto. Un tedax lo trasladó al parque
Azorín, donde fue desactivado.
La mochila quedó en manos de los Tedax, y durante la
mayor parte de la investigación estuvo guardada en el
almacén de la unidad central de los artificieros,
dirigida por Sánchez Manzano. También la Policía
Científica dispuso de ella para buscar posibles pistas,
por lo que la investigación del ADN incluye a miembros
de esta unidad.
Además de buscar huellas y ADN, la Policía Científica
compró una mochila similar a la de Vallecas en un
negocio sospechoso de Lavapiés. Fue ésta la que Del Olmo
custodió durante dos años creyendo que se trataba de la
original. No lo supo hasta que tomó declaración al
inspector jefe Miguel Angel Alvarez. Inmediatamente,
exigió a los Tedax que le entregaran la original.
Junto al «contacto accidental» o su atribución a un
terrorista, acusaciones y defensas del 11-M han barajado
una tercera posibilidad: el artefacto nunca llegó a
estar en los trenes, sino que fue introducido
posteriormente para orientar la investigación hacia el
islamismo. La baza fundamental de esta tesis es que los
Tedax han insistido a los largo del juicio en que
revisaron concienzudamente todos los bultos en busca de
una mochila bomba.
El inspector jefe Alvarez, responsable de la custodia
de los objetos de El Pozo, declaró ante Del Olmo que no
se habían seguido sus instrucciones aquella mañana. Los
objetos fueron trasladados a Ifema sin su autorización
y, por tanto, no podía garantizar la cadena de custodia.
A esto se suma que un informe policial conjunto
elaborado por la UCIE (Unidad Central de Información
Exterior, especializada en terrorismo islámico) y la UCI
(Unidad Central de Inteligencia de la Policía) concluyó
en 2005 que la mochila «pudo ser manipulada por personas
no identificadas en el Ifema».
«Teniendo en cuenta las peripecias que siguió la
referida mochila, así como el lugar donde fue extraído
dicho vestigio, no puede afirmarse que el mismo pueda
corresponder a uno de los terroristas, ya sea el que la
portó y abandonó en el tren como el que la manipulara
previamente, pero tampoco puede descartarse». El informe
se decantaba hacia la hipótesis de que lo «probable es
que no pertenezca a ninguna persona relacionada con la
autoría de los atentados».