Los principales acusados por el
11-M comparecieron ayer en la Audiencia Nacional para
que la juez Teresa Palacios, sustituta de Juan del Olmo,
les informara de su procesamiento. Y para que pudieran
rebatir, como así hicieron, la decisión del
magistrado.Los tres primeros en declarar, figuras clave
en la instrucción judicial, denunciaron ante Palacios el
papel desempeñado por las Fuerzas de Seguridad en los
atentados. Emilio Suárez Trashorras y Rafá Zouhier
explicaron que fueron la Policía y la Guardia Civil,
respectivamente, las que les llevaron a relacionarse
intensamente con los terroristas. Por su parte, Jamal
Zougam afirmó que el 11-M fue «un atentado político» en
el que a él le ha tocado el papel de «cabeza de turco».
Las comparecencias
siguieron el mismo orden que las detenciones.Comenzó
Zougam, arrestado apenas 48 horas después de la
masacre.«Fue un atentado político. Ganaron los que
ganaron», explicó a la juez Palacios. «Soy un cabeza de
turco», añadió el marroquí.
Zougam también insistió en que «son falsos» los
testigos que aseguran haberle visto en los trenes de
cercanías. El marroquí alegó que los reconocimientos se
produjeron cuando su rostro ya había sido difundido. «Mi
fotografía había salido en las televisiones de medio
mundo», dijo a la salida del Juzgado.
El siguiente en declarar fue Trashorras. El ex minero
comenzó su comparecencia afirmando que no iba a
responder ni a las preguntas de las acusaciones -la
fiscal Olga Sánchez y dos particulares- ni a las de las
defensas que no fueran la suya. Según informaron fuentes
jurídicas, el asturiano cargó sobre el ex responsable de
estupefacientes de la Comisaría de Avilés Manuel García
Rodríguez, Manolón, la culpa de que haya acabado con la
acusación más grave entre todos los procesados. «Manolón
me ordenó que me infiltrase en la célula de El Chino»,
declaró ante la juez Palacios. También negó que fueran
suyas muchas de las llamadas investigadas por la Policía
que le implican en la preparación de los atentados.
Por su parte, en la comparecencia más larga de la
mañana, el confidente de la Guardia Civil Rafá Zouhier
repitió ante la juez lo que tantas veces explicó a Del
Olmo: que un año antes del 11-M él avisó a la Guardia
Civil del mercado de explosivos que había montado
Trashorras. Como había hecho minutos antes el ex minero,
el marroquí explicó que habían sido sus controladores en
el Instituto Armado quienes le habían pedido que se
infiltrara en el grupo.
Zouhier insistió en que no es culpa suya que su
colaboración no sirviese para evitar los atentados, Por
el contrario, la responsabilidad debería recaer sobre
los agentes a los que informaba. Haciendo referencia al
caso Bono, afirmó: «Si a unos policías les condenan por
detener sin pruebas, ¿qué hace falta para que detengan a
los que, teniendo las pruebas, no detuvieron a los
asturianos?».
También compareció ayer en la Audiencia Saed el
Harrak, en libertad gracias a que el juez Del Olmo y la
fiscal Sánchez no acordaron a tiempo prorrogar su
prisión. Tranquilo, sonriente y convencido de que su
libertad se debe más a que el juez le cree inocente que
a un error de plazos, el marroquí entró y salió de la
sede judicial acompañado de, al menos, cuatro policías
que vigilan sus pasos desde su salida de la cárcel, el
pasado miércoles por la noche.
También declaró ante Palacios Fouad el Morabit, que
insistió en que nunca empleó dos de los teléfonos que se
le atribuyen, así como que muchas llamadas desde los que
sí lo son no las efectuó él mismo, sino que son
consecuencia de la práctica habitual de prestarse los
teléfonos.
Posteriormente, el sirio Basel Ghalyoun explicó a la
juez que nunca utilizó uno de los teléfonos encontrados
en Leganés, como le atribuye el juez, y que junto a un
texto supuestamente favorable a la yihad que se le
intervino también se halló otro más extenso claramente
contrario a la guerra santa.
Al final de la mañana declararon Mohamed Bouharrat,
al que la juez Palacios ha acordado prorrogar la prisión
provisional, y Mahmoud Slimane Aoun. Respecto a este
último, Del Olmo fijó para ayer la prórroga de su
prisión, pero la diligencia ha sido aplazada hasta el
próximo día 15 de junio. El juez ofreció a Slimane la
posibilidad de quedar libre bajo fianza de 50.000 euros,
pero el libanés ha decidido no hacerlo al estar en
prisión cumpliendo una condena por otro asunto.
Tras las ocho declaraciones de ayer, hoy está
previsto que lo hagan 10 de los 29 procesados, y mañana
otros tantos. En el caso de El Egipcio, han sido las
autoridades italianas las que le han comunicado que el
juez Del Olmo ha decidido procesarle.
JAMAL ZOUGAM
«Fue un atentado político, soy un cabeza de
turco»
MADRID.- Es el único presunto miembro de la célula a
quien Del Olmo considera autor material, por lo que le
acusa de 191 asesinatos consumados y 1.755 en grado de
tentativa -los heridos en el 11-M-.La base son las
declaraciones de testigos protegidos que lo sitúan en
los trenes de cercanías afectados en la mañana del 11 de
Marzo.Su denuncia de que la primera rueda de
reconocimiento se celebró con personas con las que no
guardaba el mínimo parecido llevó a Del Olmo a celebrar
otra rueda, en la que también fue reconocido.Además, el
juez sostiene que de su locutorio salieron las tarjetas
de teléfono que sirvieron para activar las mochilas
bomba, así como otras empleadas posteriormente por los
terroristas. Él asegura que no tiene nada que ver, que
cuando se produjeron los atentados se encontraba
durmiendo junto a su hermanastro, que finalmente no ha
sido procesado.
EMILIO SUAREZ TRASHORRAS
«'Manolón' me ordenó que me infiltrara»
MADRID.- La persona que más delitos afronta por los
atentados islamistas del 11-M es, finalmente, un
asturiano. Emilio Suárez Trashorras está acusado de
proporcionar la dinamita, por lo que responderá como
cooperador necesario tanto por lo sucedido el 11 de
Marzo como por el suicidio colectivo de Leganés, en el
que también falleció un miembro de los GEO y otros 18
resultaron afectados. El asturiano reconoce sus
contactos con la célula de El Chino, pero asegura que se
limitaron al tráfico de drogas.Trashorras y su esposa,
Carmen Toro, colaboraban con el responsable de
estupefacientes de la Comisaría de Avilés. «Manolón me
ordenó que me infiltrara en la célula de El Chino»,
explicó ayer a la juez Palacios. En anteriores visitas a
la Audiencia Nacional, al igual de Zouhier, ha dicho que
se ha sentido abandonado por los miembros de las Fuerzas
de Seguridad con los que había colaborado.
RAFA ZOUHIER
«Avisé de la dinamita a la Guardia Civil»
MADRID.- El marroquí Rafá Zouhier podía haberse
llevado la gloria del héroe que entrega a las Fuerzas de
Seguridad a un grupo terrorista, pero ha acabado
procesado por colaborar con la célula del 11-M.Zouhier
fue colaborador de la Unidad Central Operativa (UCO) de
la Guardia Civil durante los años previos a los
atentados.Tras informar de que unos asturianos -Trashorras
y Antonio Toro- ofrecían explosivos, sus controladores
le pidieron que obtuviera una muestra. Así lo hizo. «La
única banda armada con la que he colaborado es la
Guardia Civil», declaró en la Audiencia. El juez Del
Olmo también le procesa por un delito de tráfico de
explosivos. Ayer insistió en que el avisó «a los
españoles» de lo que sucedía, y que quienes merecían
estar en prisión -él lleva ya dos años- son los agentes
que no hicieron nada con la información que ofreció.