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Con el Gobierno
Socialista del PSOE |
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17
Septiembre 2006 |
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España, paraíso de las mafias |
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interno de la Policía pone de manifiesto que la ley actual y su
aplicación provocan la llegada de más delincuentes |
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Roberto R. Ballesteros. Madrid.
La legislación española, en su intento por ser humanitaria con el
infractor, le protege hasta el punto de que los criminales han visto un
auténtico paraíso para delinquir, y viajan en masa hasta la Península
para actuar. Es una de las principales conclusiones extraídas de un
informe elaborado por especialistas en delincuencia organizada del SUP.
El documento denuncia que los jueces optan casi siempre por la libertad
provisional, ya que en muchas ocasiones los Centros de Internamiento de
Extranjeros (CIE) se encuentran abarrotados. Esto, según el texto, tiene
dos consecuencias. Por un lado, los criminales observan que sus actos no
reciben castigo y, por otro, se empapan de las técnicas que utilizan los
policías y las asimilan para tratar de evitarlas en posteriores delitos.
¿Y las víctimas?
El informe acusa a los jueces de hacer prevalecer los derechos del
delincuente sobre los de la víctima, sobre todo cuando son ladrones
extranjeros que roban en viviendas, algo por otra parte cada vez más
frecuente en España. Además, la actuación de los jueces también tiene
cierta base legislativa.
El Código Penal, explica el texto, asegura que al delincuente extranjero
al que se le condene a seis años o menos de cárcel, se le expulsará de
España y no podrá volver en un periodo de entre tres y diez años. Según
el informe, este artículo del Código Penal en realidad trata de dar una
salida a la saturación de las cárceles. Sin embargo, lo que realmente
consigue es que todos los delincuentes que roben en viviendas se
enfrenten como máximo a ser expulsados del país.
Pero no termina ahí el tema. Si el extranjero vuelve a ser descubierto
de nuevo en España antes de que haya cumplido los años convenidos, la
pena que se le aplica es, agárrense, de nuevo la expulsión del
territorio. Sin duda, compensa ser delincuente. Además, lo que ocurre en
la práctica es que los criminales que son expulsados regresan a España
con documentación nueva, roban, se hacen con grandes cantidades, y se
vuelven a sus casas. Repiten la operación hasta que son detenidos,
momento en que, gracias a la ley, también se van a sus casas.
El riesgo es mínimo
Esta ridícula pena provoca un efecto llamada entre los criminales
extranjeros. Es más, el documento resalta que, no sólo llegan a España
delincuentes experimentados, sino también personas que aterrizan en el
país con la intención de trabajar pero que, al conocer las consecuencias
que supondría optar por el robo, terminan apostando por esta última
carta, ya que el máximo riesgo que corren es ser expulsados, y además
por un tiempo limitado. Si les sale bien la jugada, sin embargo,
consiguen un gran beneficio.
El texto del sindicato policial mayoritario propone como solución acudir
al Convenio Europeo en Materia Penal. Se trata de un acuerdo al que se
adhirieron todos los países de Europa y que permite que el criminal que
delinque en otro país europeo que no es el suyo pueda ser remitido a su
nación de origen para que allí sea juzgado y, en su caso, condenado. Se
trata de un convenio que se basa en el principio de la mala imagen que
dan los criminales al país de donde proceden.
La aplicación de la norma europea, en opinión de los redactores del
citado informe, conllevaría un duro golpe contra la delincuencia
organizada procedente del Este y que opera en España. La razón,
continúan, es que los criminales que “trabajan” en nuestro país vienen
todos de países adscritos a este convenio.
Razones humanitarias
El documento recuerda que hace unos años se trató de aplicar este
criterio. Sin embargo, la presión de las organizaciones humanitarias
pesó más, ya que éstas argumentaron que algunas cárceles extranjeras no
eran consideradas dignas.
Por todo esto, tanto la legislación española como su aplicación llevan a
que en la práctica los criminales que pertenecen a las bandas armadas
orientales terminen siendo puestos en libertad de manera automática.
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