El expediente incoado por el
Ministerio de Economía y Hacienda a los auditores de
Afinsa -empresa implicada en la supuesta estafa
filatélica- estuvo a punto de prescribir en dos
ocasiones, pese a que el Gobierno considera «totalmente
normal» que se haya tardado 30 meses en sancionar a
Gestynsa que es propiedad de Francisco Blázquez, padre
del vocal asesor de la Oficina Económica de la
presidencia del Gobierno, Jorge Blázquez.
En un comunicado
oficial, el Ministerio que dirige Pedro Solbes admite
que el propietario de Gestynsa es padre del asesor de
Moncloa, pero califica de «rotundamente falso» que éste
haya realizado gestiones para paralizar la investigación
abierta a Gestynsa y que ésta se haya prolongado durante
un plazo «inusualmente largo». El organismo quiso con
ello «desmentir la información publicada por EL MUNDO»
en su edición de ayer. El comunicado, de tres páginas,
dedica el grueso a detallar un calendario de actuaciones
que demuestra que el organismo encargado de investigar a
Gestynsa, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de
Cuentas (ICAC), ha actuado en todo momento con serio
riesgo de dejar prescribir las presuntas irregularidades
de esta auditora. Apuró con ella aún más los plazos que
con Carrera Auditores, la encargada de fiscalizar a
Fórum Filatélico.
Según fuentes oficiales, el ICAC no puede incoar
expediente sancionador a una auditora dos años más tarde
de firmar las cuentas. Es decir, como en el caso de
Gestynsa se ha escudriñado su deficiente labor de
control de las cuentas de Afinsa en el ejercicio de
2002, el plazo empieza a contar en junio de 2003 y
termina en ese mismo mes de 2005. Pues bien, el
presidente del ICAC, José Ramón González, acordó incoar
expediente sancionador a Gestynsa el 19 de mayo de 2005,
diez días antes de que prescribiera esa posibilidad y
año y medio después de iniciar la investigación.
Gestynsa es una pequeña auditora con sólo seis
empleados, según publicó ayer el diario Expansión y,
según Hacienda, el objetivo no era cotejar las cuentas
de Afinsa, sino el trabajo de la auditora.
Una vez incoado el expediente, sólo puede pasar un
año más antes de notificar al afectado una resolución
sancionadora. Y, de nuevo, el ICAC apuró plazos. La
notificación fue el pasado 6 de abril, 43 días antes del
límite, y eso que el Ministerio sabe desde junio de 2005
que la Agencia Tributaria había concluido que había
actividad delictiva en Afinsa y que la auditora no había
reflejado su situación patrimonial.
El comunicado oficial del Ministerio de Economía
asegura que «las sanciones impuestas a ambas empresas de
auditoría y a sus socios se califican como graves por
incumplimiento de las normas de auditoría que pudieran
tener un efecto significativo sobre el resultado de su
trabajo, y por consiguiente, en su informe».No detalla
por qué el ICAC no aplicó la sanción máxima -Afinsa deja
a más de 150.000 personas presuntamente estafadas-.
Según la legislación vigente, el ICAC puede considerar
la infracción «muy grave», cuando aprecia «la emisión de
informes de auditoría de cuentas cuya opinión no fuese
acorde con las pruebas obtenidas por el auditor en su
trabajo, siempre que hubiese mediado dolo o negligencia
especialmente grave e inexcusable».
Al no apreciar ese hecho, no sólo la sanción
económica a Gestynsa es la mitad -un máximo de 150.000
euros-, sino que la auditora se libra de la peor
sanción, la inhabilitación para seguir operando.Fuentes
oficiales señalaron que el expediente no puede ser aún
hecho público, por no ser firme. Gestynsa lo ha
recurrido ante Solbes por considerar excesivo el castigo
del ICAC. En el relato de los hechos, que hacía ayer el
Ministerio, resalta que Francisco Blázquez -no su hijo
Jorge- hizo una gestión personal ante el presidente del
ICAC. El pasado 17 de enero, tras saber que podía ser
sancionado, pidió ver a González «para explicarle
verbalmente el contenido de las alegaciones
presentadas». Blázquez eligió esta vía, pese a que el
presidente del ICAC, que toma la decisión última de
sanción, sólo puede basarse en documentos escritos y
tiene que motivar su resolución. González sometió, no
obstante, como es preceptivo, su decisión a consulta del
Comité de Auditoría, en que participan, entre otros,
representantes de la CNMV y el Banco de España. Este
«dio su conformidad», según el Ministerio.
El director de la Oficina Económica de Presidencia
del Gobierno, Miguel Sebastián, respaldó ayer a su
colaborador. Afirmó en el Senado que la información
publicada por EL MUNDO habla de una conversación entre
dos personas [este diario publicó que Blázquez había
realizado diversas gestiones]. Una de ellas, el
vicepresidente [parecía aludir a Pedro Solbes], ya lo ha
negado, y la otra [en alusión a Jorge Blázquez] no lo ha
desmentido, pero piensa acudir a los tribunales, que
serán los que tendrán que desmentir «este tipo de
calumnias», Ante las críticas del PP, Sebastián afirmó
que su oficina «no es enigmática» y que su función es
asesorar al presidente Dijo que él no presta «atención a
chismorreos».