Cuarenta millones de euros, más de 6.700
millones de pesetas. Ésta es la cuantía de
la astronómica comisión pactada entre
el ex
alcalde socialista de Ciempozuelos y la
inmobiliaria Esprode a cambio del desbloqueo
del Plan de Urbanismo del municipio. La
desorbitada cifra no tiene parangón en el
turbio «ranking» de los escándalos
político-financieros que han salpicado
nuestra historia reciente. Para hacerse una
idea de la magnitud del asunto, la citada
comisión multiplica por siete los pagos
irregulares detectados en el «caso Filesa»,
el escándalo de financiación irregular del
PSOE que marcó el «felipismo». Más de mil
millones de pesetas -unos seis millones de
euros- fueron pagados por varios bancos y
empresas a cambio de supuestos informes y
estudios que nunca existieron. El fin real
de esta tapadera: engordar las cuentas
socialistas. La equiparación entre ambos
casos cobra fuerza si se tienen en cuenta
las sospechas del PP: «Ciempozuelos huele a
financiación ilegal del PSOE y quizás a algo
más», asegura Juan José Güemes, portavoz
popular de Madrid y consejero de Empleo.
Merece la pena establecer una comparación
con otros destacados casos de corrupción
para comprobar la envergadura de este nuevo
escándalo.
«Caso Guerra».
El PSOE proporciona a Juan Guerra -hermano
del vicepresidente del Gobierno Alfonso
Guerra- un despacho oficial en la Delegación
del Gobierno de Andalucía. Aunque su
función, en un principio, era ser el
asistente de su hermano a cambio de un
sueldo de 129.370 pesetas al mes, Juan
Guerra acabó siendo juzgado por cohecho,
prevaricación, usurpación de funciones o
malversación de fondos. El fraude fiscal
llevado a cabo ascendía a 253.627 euros
(42,2 millones de pesetas).
«Caso Roldán».
El ex director general de la Guardia Civil
nunca entregó al Ministerio del Interior los
más de 10 millones de euros (1.700 millones
de pesetas) con que se lucró a base de
fondos reservados, comisiones por obras y
estafas a constructores. Nueve años fue la
condena que recayó sobre el protagonista del
«caso Roldán».
«Caso
Ibercorp». En 1992, este banco,
presidido por Manuel de la Concha, es
intervenido después de que el Banco de
España intentara sin éxito enajenar la
entidad. Dos años después, en abril de 1994,
se conoció que Mariano Rubio, ex gobernador
del Banco de España, tenía una cuenta
secreta con dinero negro en Ibercorp por
valor de 780.000 euros (130 millones de
pesetas). El 5 de mayo del mismo año,
Mariano Rubio y Manuel de la Concha
ingresaron en prisión. En julio, la juez del
caso les acusó de cohecho, estafa y
apropiación indebida. Rubio se vio envuelto
en el caso por un crédito de 18 millones de
euros (3.000 millones de pesetas) que
concedió el instituto emisor a Ibercorp,
pese a un informe desfavorable de la
Inspección del Banco de España.
«Caso SEAT». Es una de las cuatro
piezas en las que fue dividido el denominado
«caso AVE», que a su vez fue desglosado de «Filesa»,
comenzó a instruirse hace doce años y que se
refiere al presunto pago de comisiones por
adjudicaciones del AVE Madrid-Sevilla. Este
caso tiene sus raíces en un pago hecho en
1988 por directivos de la empresa
automovilística al ex embajador alemán en
España Guido Brunner presuntamente con la
finalidad de hacer gestiones en su favor en
el país germano. El pago fue de 900.000
euros (150 millones de pesetas) que
posteriormente fueron ingresados en una
cuenta de Aida Álvarez, ex coordinadora de
finanzas del PSOE. En la resolución judicial
también se describió la operación que sirvió
para recalificar irregularmente los terrenos
de que Seat disponía en el madrileño Paseo
de la Castellana.
«Caso PSV».
El escándalo de la Promoción Social de
Viviendas comenzó en 1993 y fue el mayor
fraude inmobiliario cometido en España. El
proceso penal puso al descubierto los graves
errores cometidos por UGT en su intento de
prestar servicios sociales a sus afiliados.
UGT apostó a fondo por la promoción de
viviendas sociales, pero acabó apropiándose
de 78 millones de euros (13.000 millones de
pesetas), entregados por los cooperativistas
para la compra de los pisos.