El juez de la Audiencia Nacional
que instruye la causa sobre la trama de extorsión de ETA
tiene abierta una pieza secreta y separada en la que
trata de esclarecer posibles filtraciones policiales de
la investigación al entramado etarra.
Fernando Grande-Marlaska
está tratando de averiguar quién fue el que filtró a los
investigados de la trama etarra que había un dispositivo
policial contra ellos y que se iba a llevar a cabo el
pasado 4 de mayo en la frontera con Francia, cuando
preveían que se iba a llevar parte del dinero recaudado
por ETA entre empresarios vascos.
El magistrado coordinó una operación desarrollada el
pasado martes en España y en Francia contra el entramado
financiero de la organización terrorista ETA. Siete
presuntos implicados fueron capturados en Francia y
cinco, en España. Grande-Marlaska realizó el dispositivo
policial y judicial de manera conjunta con la magistrada
antiterrorista francesa Laurence Le Vert.
Según explicaron fuentes de la Audiencia Nacional, el
4 de mayo la actuación habría tenido un mayor efecto
puesto que estaba previsto que el recaudador francés de
ETA, José Luis Cau Aldanur (detenido en el marco de la
operación del martes), fuera al bar Faisán, regentado
por otro detenido, Joseba Imanol Elosúa Urbieta. Cau
tenía que recoger dinero del impuesto revolucionario en
el hostal de Irún para llevárselo a Francia y
entregárselo al aparato económico de ETA.
Los agentes tenían previsto desarrollar en ese
momento la operación. De hecho, la previsión era detener
el vehículo de los sospechosos, cerca de Francia, y
realizar un «registro rutinario». Si detectaban el
dinero, unos 60.000 euros, se habría dado luz verde al
resto de la actuación.
Pero hasta el martes no se pudo poner en marcha el
dispositivo. El día que se pretendía «reventar» la trama
se produjo una filtración de las actuaciones policiales
previstas. Según explicaron las citadas fuentes de la
Audiencia Nacional, ese mismo día 4 de mayo por la
mañana, cuando Joseba Elosúa salía de su domicilio, se
le acercó un individuo que le alertó de que estaba
siendo objeto de control policial y de que si realizaba
el pago previsto para ese día, iba a ser detenido. Pero
es que, además, ese comunicante anónimo le entregó a
Elosúa un teléfono móvil con el que, al parecer, mantuvo
una segunda conversación abundando en el aviso sobre la
vigilancia policial.
Y el chivatazo surtió efecto. Elosúa tomó
precauciones para evitar una actuación policial en
caliente. De hecho, tras realizar una par de llamadas
cortó las comunicaciones telefónicas y acudió
directamente a Francia para entrevistarse con Cau
Aldanur. Se trataba así de evitar la reunión en España y
pasar la frontera con los 60.000 euros fruto de la
extorsión a varios empresarios.
Las Fuerzas de Seguridad del Estado tuvieron
conocimiento de estos hechos como consecuencia de las
intervenciones judiciales que ya existían sobre los
sospechosos. De hecho, el vehículo utilizado por el
ahora detenido estaba, incluso, balizado. En las
conversaciones, Elosúa habla de estos avisos e
identifica como miembro del Cuerpo Nacional de Policía a
su informador.
El juez de la Audiencia Nacional ha abierto una pieza
secreta sobre estas filtraciones y trata de aclarar si
ese contacto con el sospechoso fue hecho por un agente
de la Policía, tratando así de evitar su detención.
Esta situación ha creado un fuerte malestar entre los
agentes de la Comisaría General de Información. La
posibilidad de que entre los policías que han
participado haya un chivato que informa a la
organización terrorista ETA ha roto los esquemas a un
gran número de los agentes de Información que durante
los últimos meses han estado cerrando el círculo contra
el entramado de extorsión de ETA en Francia y en España.
Pero es que, además, los agentes que han realizado
este dispositivo no se encontraron únicamente con esta
sorpresa. La víspera de que se celebrara ese encuentro
en el que estaba previsto poner en marcha la operación
contra todo el entramado, los especialistas de
información detectaron una reunión entre Joseba Imanol
Elosúa y un dirigente del Partido Nacionalista Vasco.
Según explicaron fuentes de la Audiencia Nacional, este
encuentro se celebró el 3 de mayo en una sidrería de
Rentería, donde ambos almorzaron. Los investigadores
sospechan y tratan de acreditar judicialmente que este
representante del PNV le entregó dinero procedente de
empresarios vascos a los que ETA había extorsionado. Se
baraja que se trate de la misma cantidad, 60.000 euros,
que al día siguiente tenía previsto entregar Elosúa en
su bar al recaudador francés. El magistrado Grande-Marlaska
trata de esclarecer estos extremos.
En la operación desarrollada en España y en Francia
el pasado martes la Policía capturó, entre otros, a uno
de los fundadores de la organización terrorista, Julen
Madariaga, quien ha renunciado expresamente a la
violencia y forma parte de la Ejecutiva de Aralar, que
se escindió de Batasuna tras acabar la anterior tregua.
Las pesquisas sobre esta trama comenzaron hace más de
dos años. En aquel momento, el juzgado ocupado ahora por
Fernando Grande-Marlaska estaba dirigido por Baltasar
Garzón, que próximamente regresará al Juzgado de
Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.
El juez Grande-Marlaska tendrá «inmediato
conocimiento» del contenido de las declaraciones de los
siete detenidos en Francia. También se facilitará a la
Justicia española la documentación incautada en el país
vecino, según explicaron ayer los portavoces de la
Fiscalía de la Audiencia Nacional, Juan Antonio García
Jabaloy y Juan Moral.
La operación fue desarrollada por un equipo policial
y judicial coordinado conjuntamente por Grande-Marlaska
y la juez antiterrorista francesa Laurence Le Vert, por
lo que no será necesario enviar comisiones rogatorias al
país vecino para conocer la información que derive de
las detenciones allí practicadas, entre las que está la
de Madariaga.
Por su parte, el juez español remitirá a Francia el
contenido de las declaraciones judiciales de los cinco
presuntos miembros del aparato de extorsión de la
organización terrorista capturados en nuestro país.
García Jabaloy precisó que no se contempla que
Grande-Marlaska o él mismo, que es el fiscal adscrito a
la investigación, estén presentes en las declaraciones
en Francia, y añadió que la cooperación judicial entre
ambos países se basa en la plena confianza.
Los portavoces de la Fiscalía eludieron adelantar si
el Ministerio Público tiene previsto solicitar medidas
cautelares contra los presuntos miembros del aparato de
extorsión detenidos en España.