VALENCIA- Otros treinta y
seis españoles van ya camino
a los altares. Y todos ellos
de la orden de los
Franciscanos. La Santa Sede
autorizó ayer la fase
diocesana llevada a cabo en
Valencia del proceso de
canonización de estos
religiosos que fueron
asesinados a causa de su fe
en 1936, durante la Guerra
Civil española, según
informaron fuentes del
Arzobispado de Valencia.
Además, la Congregación para
las Causas de los Santos ha
unido este proceso de
canonización al de otras
cuatro religiosas, todas
ellas naturales de Albal,
tres de la orden de las
Clarisas y otra de la
congregación de las Esclavas
de María Inmaculada. La
aprobación de la fase
diocesana de la causa de los
religiosos franciscanos es
«uno de los pasos necesarios
por los que deben atravesar
todos los procesos de
canonización y supone que la
Santa Sede reconoce que la
instrucción llevada a cabo
en Valencia ha sido
correcta, por lo que la
causa sigue adelante en
Roma», explicó Benjamín
Agulló, el vicepostulador de
las causas de los
franciscanos en la diócesis
de Valencia, informa Avan.
Un largo proceso Por su
parte, la unión de las dos
causas de canonización es,
según explica Agulló, «una
práctica habitual para
agilizar procesos que
guardan similitudes, y, en
este caso, la ha concedido
la Santa Sede tras la
petición del postulador
general de la orden de los
Franciscanos, Luca de Rosa».
Sin embargo, a partir de
este momento aún queda un
largo proceso para que
finalmente se lleve a cabo
la canonización de los
religiosos, ya que la
Congregación para las Causas
de los Santos es ahora la
encargada de continuar «con
su trabajo de investigación
del proceso ya unificado»,
añade. Después de que la
causa pase por distintos
trámites, «se preparará el
libro que contiene las
pruebas martiriales o
“positio” para que lo
estudie una comisión de
teólogos, cardenales y
obispos». Una vez finalizado
el proceso, la comisión
«podrá presentarlo al Papa
para que, en su caso, pueda
aprobar el decreto de
canonización», explica el
vicepostulador de las causas
de los franciscanos. Estos
religiosos se unirán así a
la larga lista de mártires,
asesinados en la Guerra
Civil, que ya han sido
canonizados.