El jefe del Ejecutivo ha decidido mirar al
pasado y blandir la política penitenciaria
de los Gobiernos de Aznar para tratar de
justificar su decisión sobre la
excarcelación del terrorista Ignacio de
Juana Chaos. Y es en el pasado, en concreto
en 1991, donde puede encontrarse un debate
parlamentario en el que los socialistas
rechazaron de plano una iniciativa del PP
para que los terroristas cumplieran
íntegramente las penas. El portavoz
socialista en aquel debate fue José Luis
Rodríguez Zapatero, quien tachó de
«reaccionaria» la propuesta del Grupo
Popular, que defendió Rodrigo Rato.
El pasado miércoles en el Senado, Zapatero
echó en cara al PP que cuando gobernaba
(1996-2004) se produjeron 306
excarcelaciones anticipadas de etarras. Citó
el caso del terrorista Iñaki Bilbao, que
salió en libertad cuando «no había cumplido
más que 17 años de los 52 que tenía de
condena», y dos años después asesinó al
concejal socialista Juan Priede.
Unos años antes, con el PSOE en el poder, en
el Pleno del Congreso del 12 de noviembre de
1991, el PP presentaba por cuarta vez una
iniciativa para conseguir que los
terroristas y narcotraficantes cumplieran
íntegramente las penas, mediante una
modificación del Código Penal de 1973. El
PSOE había rechazado todas las anteriores.
Rato aseguró que el Congreso tenía «la
obligación de enviar a la sociedad española
y a los terroristas los más rotundos
mensajes de firmeza». Recordó que, con la
ley vigente, los cientos de años de
privación de libertad que se imponen en la
sentencia quedan reducidos automáticamente a
treinta, y a partir de ese máximo se
descontaban los diferentes beneficios que la
legislación de entonces concedía al penado,
como la redención de penas por el trabajo,
permisos de salida, redenciones
extraordinarias y libertad condicional, «con
lo que el tiempo que en realidad se cumple
queda reducido a un máximo de 16 ó 17 años».
Justo los años que cumplió Iñaki Bilbao, y
casi los mismos que los que pasó Ignacio de
Juana Chaos en la cárcel (18 años) por 25
asesinatos.
Rato proponía excluir a los terroristas de
los beneficios de reducción de condena,
«asegurando el cumplimiento íntegro de las
condenas, mediante la supresión de la
libertad condicional y la redención de penas
por el trabajo».
La «reeducación»
El portavoz socialista en esa ocasión,
Zapatero, confirmó que su grupo votaría en
contra. «Sería una política francamente
reaccionaria establecer cláusulas generales,
sin tener en cuenta las condiciones
subjetivas e individuales. Eso nos llevaría
a un «neorretribucionis-mo» de la política o
de la filosofía penal, frente a los avances
que se han producido en los últimos años en
orden a una política de reeducación y
resocialización».
Zapatero prosiguió: «Nos preocuparía que el
Grupo Popular fuera secundando esas
tendencias, insisto, que parecen volver a
los postulados vigentes después de la II
Guerra Mundial, en cuanto a política
criminal». «Estamos ante un debate falseado
por el propio contenido concreto, y esto no
supone, en ningún caso, un instrumento
absolutamente perentorio y urgente -no voy a
hablar del momento en que se ha planteado-
para la lucha contra el terrorismo».
Zapatero incidió en que la iniciativa del PP
era «incorrecta técnicamente» y la tachó de
«políticamente inoportuna».
Entre 1986 y
1995, el PP presentó nueve iniciativas para
pedir el cumplimiento íntegro de las penas.
Se debatieron cinco, y el PSOE votó en
contra de todas. El último debate previo a
la aprobación del nuevo Código Penal de 1995
fue en el Senado en octubre de ese año. El
ponente del Grupo Popular Alfredo Prada
defendió in extremis una enmienda para
intentar incluir el cumplimiento íntegro de
las penas. El PSOE volvió a rechazarlo. La
medida no se aprobó hasta el año 2003, con
la mayoría absoluta del PP.