A. LIZARRAGA
Sus restos, a los cerdos
Superiora general de las carmelitas, a Apolonia
Lizárraga y Ochoa de Zabalegui la descubrieron los
milicianos en Vic y la condujeron a la checa de San
Elías de Barcelona. Un testigo oyó a los milicianos
relatar cómo había sido aserrada viva y sus restos
arrojados a los cerdos. Tenía 69 años.
FELIX ECHEVARRIA
Le sacaron los ojos
Franciscano del convento de Fuente Ovejuna (Córdoba)
fue detenido junto a otros seis hermanos. Los mataron a
todos. Pero a Félix, antes de asesinarlo, intentaron
hacerlo blasfemar con todo tipo de torturas: le sacaron
los ojos, le cortaron una oreja y la lengua. Murió sin
renunciar a su fe tras cuatro horas de una terrible
agonía.
F. ARIAS
«Perdono a todos»
«Toma este reloj de recuerdo. Sólo te pido que me
dejes morir besando esta cruz», le dijo el sacerdote
Fortunato Arias Sánchez al miliciano que lo iba a matar.
Era el 11 de septiembre de 1936. Dejó una carta en la
que decía: «Perdono a todos los que sean o hayan de ser
causantes de mi muerte».
J. POLO
«Dios os pedirá cuentas»
José Polo Benito pasó de cura de Las Hurdes, donde
protagonizó una intensa labor social, a deán de la
catedral de Toledo. Antes de que lo fusilasen, advirtió
a sus verdugos: «Dios os pedirá cuentas, aunque os
perdone». Exhumado recientemente, su cuerpo se encuentra
incorrupto.
P. CANYELLES
Escondió a unos religiosos
A Prudencia Canyelles Ginestá (Sant Celoni, 1884) la
detuvieron por haber escondido en su casa a unos
religiosos para que no los mataran. Pero los milicianos
los descubrieron y los fusilaron en el acto. Al día
siguiente volvieron a buscar a Prudencia a su casa, se
la llevaron y la fusilaron. Tenía 51 años.
B. BLANCO
Secretario de Acción Católica
A los 21 años, Bartolomé Blanco fue arrestado por ser
secretario de los Jóvenes de Acción Católica. Antes de
morir fusilado, escribió una carta a su novia. «Maruja
del alma: tu recuerdo me acompañará a la tumba y,
mientras haya un latido en mi corazón, éste palpitará en
cariño hacia ti».
F. MAGIN
Una miliciana lo castró
El hermano de La Salle Francisco Magín fue conducido
al cementerio para ser ejecutado. Antes de matarlo, una
miliciana le hizo insinuaciones que él rechazó. Ella,
despechada, mandó que lo mataran. Pero antes le amputó
los genitales. Mientras se desangraba, gritaba «¡Viva
Cristo Rey!».
L. DE LA EUCARISTIA
Murió sonriendo
Luisa Pérez Adriá (Castellón, 1897), monja adoratriz,
fue arrestada, junto a otras 23 compañeras, y conducida
a la checa de la calle Fomento de Madrid. Al día
siguiente fueron fusiladas junto a las tapias del
cementerio de la Almudena. Y, según cuentan los
testigos, «murieron con la sonrisa en los labios y
bendiciendo a Dios».
V. JOSE
Fusilado dos veces
A Victoriano José lo tuvieron que fusilar dos veces.
El 8 de octubre, junto con otros 46 maristas, fue
conducido desde la checa de San Elías al cementerio de
Montcada. Allí lo balearon el 7 de octubre de 1936. Pero
siguió vivo. Consiguió escapar pero lo delataron y fue
fusilado el 8 de octubre. Tenía 28 años.
J. DUARTE
Una vecina lo delató
El diácono Juan Duarte Martín (24 años) estaba de
vacaciones en casa de sus padres cuando estalló la
guerra. Se escondió en un semisótano, pero una vecina lo
delató. En la cárcel lo torturaron con corrientes
eléctricas para hacerle renegar de su fe. Lo rociaron de
gasolina y le prendieron fuego.
N. DE ESTENAGA
«Mi sitio está aquí»
«Mi sitio está aquí», dijo a sus curas, cuando las
cosas comenzaron a ponerse feas en julio de 1936.
Elegido obispo de Ciudad Real en 1922, Narciso de
Estenaga y Echevarría se quedó en su diócesis hasta que
los milicianos asaltaron su casa y se lo llevaron junto
a su secretario, Julio Melgar. Los asesinaron de varios
tiros en la cabeza.
C. RAFAEL
«Así iremos al cielo»
Carlos Rafael fue el más joven de los mártires.
Gerundense, había jurado los votos dos años antes. Tenía
17 años. Cuando estalló la guerra, intentó huir. Se
enteró de que un barco le podía llevar a Francia y fue
detenido en Barcelona: «Así moriremos mártires e iremos
al cielo», dijo antes de morir.