Un proceso largo, duro y
difícil
31 de Diciembre de 2006 - 17:11:29 - Luis del Pino
Acabo de volver de la manifestación convocada por la AVT en
la Puerta del Sol, que estaba llena a rebosar de personas que a
duras penas conseguían contener la indignación.
Indignación contra una banda de asesinos que ha vuelto a
sembrar la muerte y la destrucción en Madrid. Indignación
también contra un Gobierno que pretende seguir el proceso de
concesiones a los asesinos, independientemente de lo que éstos
hagan. Aunque hayan vuelto a matar.
La indignación contra los asesinos se da por descontada. Los
asesinos hacen lo que saben hacer: matar para conseguir sus
fines, sean éstos cuales sean. Podemos indignarnos, pero no
sorprendernos. Nada hay en el atentado de ayer que sea distinto,
en el fondo, de tantos otros atentados que ha habido antes. En
nada se diferencian los muertos de ayer de los que perdieron la
vida en los centenares de atentados previos. Nada ha hecho ayer
ETA que no haya hecho antes.
Lo que no se da por descontado en ninguna democracia es la
actitud de un Gobierno mentiroso, irresponsable y claudicante
que ha conseguido, en sólo tres años, desbaratar todo lo logrado
a lo largo de décadas de lucha antiterrorista. Lo que no se da
por descontado en ninguna democracia es que un Gobierno herede
del anterior una banda asesina acorralada y moribunda y consiga
hacerla revivir para, a continuación, tenderla la mano. De ahí
la indignación.
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Porque tenemos un Gobierno que llegó al poder a
través de un atentado cuya autoría sigue intentando que
no se aclare.
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Porque tenemos un Gobierno que ha llegado a
falsificar informes para evitar que pudiera investigarse
cualquier responsabilidad de ETA en la masacre del 11-M.
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Porque tenemos un Gobierno que ha permitido que ETA
se rearme y se reorganice, alcanzando las detenciones de
etarras mínimos históricos.
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Porque tenemos un Gobierno que ha sido capaz de
llevar al Parlamento Europeo una propuesta de apoyo a
ese falso proceso de paz, cumpliendo así una de las
exigencias históricas de la banda terrorista: la
internacionalización del conflicto.
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Porque tenemos un Gobierno que está procediendo a una
auténtica purga de los fiscales que más se habían
distinguido en la lucha contra ETA, empezando por el
fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño.
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Porque tenemos un Gobierno que ha consentido que el
PSE de Pachi López se reúna públicamente con Batasuna,
dándole un marchamo de legitimidad a lo que no es sino
el brazo político de una organización que, entre otras
cosas, ha asesinado a muchos socialistas vascos.
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Porque tenemos un Gobierno que no duda en amenazar de
expulsión a concejales socialistas vascos por manifestar
su desacuerdo con una política antiterrorista
claudicante, pero se apresura a arropar a auténticos
ladrones a los que no sólo no se expedienta, sino que se
promociona.
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Porque tenemos un Gobierno que no duda en insultar a
las víctimas de todas las maneras posibles, llegando a
la abyección de faltar al respeto a los minusválidos.
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Porque tenemos un Gobierno que ha pretendido dividir
y acogotar a esas mismas víctimas, para intentar evitar
que constituyeran un obstáculo dentro de su proceso de
acuerdo con ETA.
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Porque tenemos un Gobierno cuyo presidente se ha
atrevido a calificar de "hombre de paz" a uno de los más
sanguinarios asesinos de esa banda.
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Porque tenemos un Gobierno que no se ha cortado a la
hora de ordenar a la Fiscalía que rebaje sus peticiones
de condena a los asesinos.
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Porque tenemos un Gobierno que ni siquiera se ha
privado de quitar los apoyos administrativos al fiscal
que lleva el más importante de los casos contra ETA: el
macrojuicio contra su aparato de finanzas.
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Porque tenemos un Gobierno que oculta a los españoles
quién dio, desde instancias policiales, el chivatazo a
ETA de que se iba a producir una operación contra su red
de extorsión.
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Porque tenemos un Gobierno que ofrece su mano, un día
sí y otro también, a Batasuna para que pueda presentarse
de nuevo a las elecciones municipales, como si ignorara
cuántas personas han sido asesinadas gracias a los datos
proporcionados por cargos públicos municipales de esa
formación terrorista.
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Porque tenemos un Gobierno que no ha dudado en
mentir, diciendo que no se sabía si era ETA quien había
reventado el comercio de un concejal del PP en Barañain;
que no se sabía si era ETA quien había robado 350
pistolas, que no se sabía si era ETA quien mandaba
cartas de extorsión.
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Porque tenemos un Gobierno que ha engañado al pueblo
español, iniciando un proceso de claudicación ante ETA
que no estaba en su programa electoral.
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Porque tenemos un Gobierno que ha engañado al
Parlamento, iniciando reuniones con la banda asesina
antes de que quedara constatada su "voluntad inequívoca
de abandonar las armas", como el Parlamento aprobó.
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Porque tenemos un Gobierno que ha aprobado un nuevo
estatuto para Cataluña, tal como ETA puso como condición
de cara a declarar una nueva tregua trampa.
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Porque tenemos un Gobierno que se ha atrevido a
ofrecer un nuevo Estatuto de autonomía para el País
Vasco a la medida de la "izquierda abertzale".
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Porque tenemos un Gobierno que ha llegado a declarar
que hace falta flexibilizar la política penitenciaria
que se aplica a los asesinos.
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Porque tenemos un Gobierno cuyo presidente ni
siquiera se atreve, al comparecer tras el último
atentado, a llamar a asesinos a los asesinos.
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Porque tenemos un Gobierno que ha traicionado la
memoria de las casi 1000 personas asesinadas por ETA;
que atenta todos los días contra su dignidad; que trata
de evitar que obtengan justicia.
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Porque tenemos un Gobierno que ni siquiera después de
que ETA vuelva a matar está dispuesto a interrumpir su
camino de rendición ante la banda.
Nada de eso es admisible. Nada de eso es esperable en un
régimen democrático. Por eso la indignación de la gente.
Nadie puede sorprenderse de que los asesinos asesinen, pero
nadie puede esperarse que un Gobierno pretendidamente
democrático facilite a los asesinos su tarea. Ni por acción, ni
por omisión.
¿"Un proceso largo, duro y difícil", dice usted, señor
Zapatero? ¿Le parece a usted moral hablar en esos términos
cuando lo de "duro y difícil" significa consentir que se asesine
a ciudadanos inocentes?
Los españoles no queremos su "proceso". Lo que queremos es
que el Gobierno cumpla con su obligación de acabar policialmente
con los asesinos. Y, si no cumple con su obligación, que se vaya
a su casa.