Cerca de 5.000 ciudadanos salieron
ayer a la calle en Barcelona para oponerse a la
inmersión lingüística en las comunidades autónomas
bilingües, en las que los convocantes de la
manifestación denunciaron la «exclusión» progresiva del
español en las escuelas.
En una marcha marcada
por el clima de distensión entre el partido convocante -Ciutadans-
y los que se adhirieron a la reivindicación en favor del
bilingüismo -PP con la plana mayor del partido en
Cataluña y afiliados de UPyD-, personas venidas de toda
la geografía española se vieron representadas en
pancartas que rezaban Menos nación y más educación y Por
el derecho a decidir la educación de tus hijos.
Encabezando la marcha de ciudadanos anónimos y
familias enteras portando banderolas y eslóganes que
indicaban En catalán sí, en castellano también y
Multadme, por favor. Hablo castellano, se encontraban el
presidente de Ciutadans, Albert Rivera, y la presidenta
del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho. El hecho de que
ambos líderes portaran la pancarta con el lema de la
manifestación (No a la imposición lingüística en las
escuelas) escenificó el objetivo compartido por los dos
partidos de trabajar en favor del bilingüismo en
Cataluña y el resto de comunidades con lengua cooficial.
En declaraciones a este diario, Rivera se
congratulaba de la «respuesta masiva» que había tenido
la reivindicación callejera e indicaba que era «sólo un
punto de partida» porque «desde la calle se pueden
cambiar las cosas». Y quiso ser muy explícito al ser
interrogado sobre el sentido de esta manifestación:
«Hemos sufrido 40 años de prohibición lingüística
durante la dictadura y entonces salimos a defender el
catalán y el euskara. Treinta años después nos vemos
obligados a defender el bilingüismo».
Por su parte, Sánchez-Camacho reiteró su adhesión sin
ambages al acto «por la defensa de la lengua de todos,
el castellano, por el derecho de los hijos a acceder a
ella y por la libertad de los padres a poder escoger la
lengua de nuestros hijos». A juicio de la presidenta
popular -arropada por su número dos, Jordi Cornet, y un
buen séquito de concejales de Barcelona y provincia-, es
«inaudito» que no se pueda elegir ser educado en «una
lengua cooficial y de todos», por lo que denunció que
«existe discriminación desde las administraciones, los
poderes públicos y la escuela».
Una vez concluida la marcha en la plaza Sant Jaume de
Barcelona, los dos dirigentes políticos cedieron el
protagonismo a los representantes de las asociaciones
participantes para que pudieran expresar los motivos que
les habían empujado a sumarse a la manifestación por el
bilingüismo.
El presidente de Convivencia Cívica Catalana
reivindicó la utilidad de acciones como la de ayer
porque, en su opinión, «es el movimiento cívico el que
hace posible la denuncia». Francisco Caja refrendó
también la idea expuesta por Rivera de que «comienza una
nueva etapa» en la que ejercer «la voluntad irreductible
de no detenernos ante nada ni nadie», dijo en referencia
a las imposiciones lingüísticas de ciertas
administraciones autonómicas. Margarita Santamaría, de
la Plataforma Lingüística por la Libertad de Elección,
expuso la lucha de «muchos padres del País Vasco» -como
ella- por el «aprendizaje sincero» del euskara «y no el
promovido por la propaganda y el terror a los que somete
a los escolares» el decreto de enseñanza de la lengua
vasca impulsado por el Gobierno del lehendakari
Ibarretxe.
También tomando como referencia la realidad vasca, el
escritor Iñaki Ezkerra evidenció la «radicalización
ideológica» de la escuela pública, «mientras los hijos
de los dirigentes van a la privada». Asimismo, Ezkerra
calificó al presidente de la Generalitat, José Montilla,
y a Ibarretxe de «Herodes pedagógicos», porque tratan de
«decapitar a las nuevas generaciones, quitándoles el
castellano».
El manifiesto leído por el escritor y periodista
Arcadi Espada puso punto y final a una jornada de
reivindicación en Barcelona que avalaron entidades como
la Asociación por la Tolerancia, Acción Cultural Foro
Ermua, Manos Limpias, Juventudes Liberales, Acción
Cultural Miguel de Cervantes, Cives Iure, Asociación de
Profesores por el Bilingüismo, Unión de Guardias Civiles
y Galicia Bilingüe, entre otras venidas de diferentes
rincones de España.
El 'sms' de la «amiga nacionalista»
BARCELONA.- Podían haber optado por alguno de los
numerosos intelectuales -como Francesc de Carreras,
Félix Ovejero o Iñaki Ezkerra- que se sumaron a la
reivindicación de la marcha desde el mismo día de su
convocatoria, pero quisieron ceder la batuta del acto al
actor Toni Cantó. No fue precisamente por una cuestión
de popularidad, sino por su compromiso con la causa. El
actor valenciano sorprendió ayer a buena parte de los
manifestantes con un discurso rotundo y directo que
exhibió en los prolegómenos del acto final de la marcha
en la plaza Sant Jaume y que muchos quisieron expresarle
'tête à tête' nada más concluir el acto.
Cantó es de esas 'rara avis' del mundo de la cultura
que se expresa alto y claro para defender lo que piensa,
y no le duelen prendas si le va su futuro profesional en
ello. En su 'speech' final en Barcelona, Cantó mostró
una vez más que es dueño de sus palabras y sus actos,
por lo que no se lo pensó dos veces para dejar en
evidencia a «una amiga nacionalista» a la que reprochó
que, tras leer en EL MUNDO que iba a ser el conductor de
la manifestación en favor del bilingüismo, le enviara un
mensaje al móvil para decirle: «Me duele que te
manipulen esos cabrones. Ojalá fracase esa
convocatoria».
Ante la estupefacción general de la plaza, Cantó no
quiso abandonar el acto sin contar el desenlace de su
encontronazo vía 'sms' y arremetió contra su supuesta
amistad para dirigirle las últimas palabras del acto:
«Esto no ha sido un fracaso, sino un magnífico éxito». E
inmortalizó la concentración en su móvil para
'contestar' a su amiga. La gente arrancó entonces a
aplaudir y la jornada reivindicativa acabó sin
incidentes durante todo el recorrido .
Los manifestantes permanecieron en el lugar unos
minutos para seguir profiriendo consignas por la
«¡Libertad!» y acordándose, como ya hicieron durante
toda la marcha, de las ausencias del PSC y de los
sindicatos.